Afidos. Formulaciones Botánicas para su control

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afidos

Los pulgones son insectos de cuerpo blando pertenecientes a la familia Aphididae. Se reproducen por partenogénesis, por lo que pueden hacerlo muy rápidamente. Cuando las poblaciones alcanzan una densidad crítica, se producen adultos alados, los cuales vuelan en busca de nuevas zonas de alimentación, dejando atrás la antigua colonia. Esto les ayuda a sobrevivir porque, una vez que sus poblaciones se vuelven demasiado densas, sus enemigos naturales irrumpen en ellas para reducirlas considerablemente.

El principal factor ambiental que debilita las poblaciones de pulgones son las lluvias fuertes. Cuando hay largos períodos sin lluvia o bien los cultivos se producen en ambientes protegidos, como túneles o invernaderos; las poblaciones de áfidos pueden crecer excesivamente. En este caso, las formulaciones de plaguicidas botánicos pueden ser una alternativa para apoyar a reducir sus poblaciones (National Center for Appropriate Technology, 2016).

AJO

Se encontró que el extracto de ajo al 2.0% mata aproximadamente el 75% de los pulgones en 24 horas en esquejes de plantas de té. Los investigadores hicieron una solución moliendo 50 gramos de ajo seco, remojándolo en agua durante 24 horas y finalmente filtrándolo a través de un paño de muselina. Para su aplicación, diluyeron 50 mililitros del extracto en 2.5 litros de agua (Sohail et al., 2012).

Otro estudio evaluó el uso de extractos de ajo en plantas de lechuga. Esta investigación demostró que el ajo perdía eficacia rápidamente, por lo que reaplicar el tratamiento es muy importante. La solución se elaboró con seis dientes de ajo grandes, triturados y remojados en 30 ml de aceite vegetal durante toda la noche; posteriormente se filtró y se diluyó en 2 litros de agua (Rawleigh y Boyd, 2008). Como con otras formulaciones botánicas, la eficacia del producto final dependerá de muchos factores y es posible que se tenga que experimentar para encontrar la concentración más efectiva. Vale la pena señalar que otro investigador descubrió que las parcelas tratadas con ajo tenían mayores poblaciones de “mariquitas” (Coccinellidos) (Wale, 2004).

ROMERO

En un estudio, el aceite esencial de romero (Rosmarinus officinalis) a una concentración de 1000 partes por millón (ppm), ó 17 gotas en un litro de agua, eliminó más del 57% de los áfidos de Myzus persica después de 48 horas de su aplicación (Hakimi et al., 2015). Los investigadores aumentaron la concentración de aceite hasta 100,000 ppm, lo que aumentó un poco el porcentaje de muertes a las 24 horas, pero la mortalidad a las 48 horas se mantuvo casi igual. Esto sugiere que el aceite de romero es volátil y deberá reaplicarse con frecuencia para que sea efectivo. Los extractos crudos de romero fueron ineficaces para matar áfidos (Nia et al., 2015), pero pueden ser útiles para repelerlos. Este mismo estudio obtuvo resultados muy efectivos al usar extractos de éter de romero, pero no ocurrió así con los extractos crudos o de etanol.

HOJAS DE PAPAYA

Se descubrió que los extractos de hojas de papaya reducen significativamente las poblaciones de áfidos del algodón (Aphis gossypii) en ocra. Un grupo de investigadores utilizó 100 gramos de hojas frescas maceradas en 1.0 litro de agua, se dejó que la mezcla reposara durante la noche y luego se filtró y mezcló con otro litro de agua (Zobayer y Hasan, 2013).

En otro experimento se usó el extracto de hoja de papaya (Carica papaya) para combatir los mismos pulgones tanto en berenjenas como en ocra. La aplicación del extracto redujo la población de pulgones a la mitad, en comparación con el grupo de control (Mochiah et al., 2011). En ambos casos se agregaron 10 ml de emulsión de pescado y jabón como adherente.

MENTA

La menta se ha utilizado tradicionalmente como planta acompañante para repeler pulgones. Un grupo de científicos utilizó extractos de menta (Mentha microphylla) para eliminar áfidos. Dicha solución sólo eliminó entre un cuarto y un tercio de la población y los investigadores encontraron que las fracciones altamente refinadas fueron más efectivas que los extractos crudos (Sayeda et al., 2009).

Otro miembro de la familia de la menta que afecta a los pulgones es la “menta gatuna” (Nepeta cataria); las soluciones concentradas de extractos de esta planta pueden eliminarlos. Un investigador encontró que una solución de 14.0 mililitros por litro de aceite esencial de “menta gatuna” en agua eliminó el 90% de los pulgones de la col (Pavela, 2006). Es importante tener cuidado de no utilizar muy altas concentraciones de este aceite ya que, en el mismo estudio, una solución de 25.0 mililitros por litro produjo quemaduras en las hojas de col.

Los científicos han descubierto que los enemigos naturales de los pulgones detectan las nepetalactonas presentes en la “menta gatuna”, y se mueven en busca de sus presas (esta molécula imita la hormona sexual que producen algunas especies de pulgones) (Birkett y Pickett, 2003).

Referencia:
National Center for Appropriate Technology. (Junio de 2016). Aphids-Botanical Control. Obtenido de ATTRA Sustainable Agriculture.: https://attra.ncat.org/product/aphids-botanical-control-formulations/

 

Cómo se Benefician los Cultivos de las Poblaciones Activas de Microorganismos del Suelo Parte 4

Consideraciones relevantes

1.Los nutrientes provenientes de la digestión microbiana y específicamente de la digestión bacteriana, están presentes en el perfil del suelo en forma de quelatos de aminoácidos y de ácidos orgánicos. A diferencia de lo que ocurre con el Calcio y algunos otros iones que se encuentra unido a los coloides de arcilla (gracias a la Capacidad de Intercambio Catiónico), en este caso, por ejemplo, se tiene un aminoácido como la glicina o bien un ácido orgánico, como el ácido cítrico o el ácido carbónico, que pueden estar ligados a un ion de Manganeso, o de Zinc o de Fierro y lo están reteniendo en el suelo. Estos quelatos de aminoácidos o de ácidos orgánicos frecuentemente se combinarán con el material orgánico presente en el perfil de suelo. No es tanto que se encuentren unidos a las partículas del suelo (coloides de arcilla), sino que están presentes en el humus del suelo; de hecho, es la fracción húmica que los mismos microorganismos que se inocularon en el otoño, han ayudado a formar durante los meses de invierno.

2. Cada planta prospera en un nicho ecológico específico. Sabemos que las plantas de tomate requieren de un perfil biológico y mineral de suelo diferente al de los arándanos, estos a su vez requieren de un perfil biológico y mineral diferente al de la alfalfa y los requerimientos de ésta son diferentes a los del maíz. Asi tenemos que, cada cultivo se desarrolla mejor en determinados valores de pH del suelo, perfiles específicos de minerales y lo que es muy importante, perfiles biológicos específicos.

3.Se ha debatido mucho acerca de la reducción de la presión por presencia de malezas con base en como se maneja el perfil mineral del suelo. Hay un par de libros importantes sobre este tema, uno de ellos se titula “Control de malezas sin venenos” de Charles Walters y el otro es “Malezas y por qué crecen” de Jay McCaman. Ambos se centran en el manejo del perfil mineral del suelo para cambiar el perfil que es requerido por la maleza. Si bien es cierto que esta es una estrategia muy útil y eficaz, en cierta forma es incompleta, ya que, además del perfil mineral del suelo es muy importante manejar su perfil biológico. Cuando este cambia por efecto de la aplicación de inoculantes en combinación con estimulantes microbiológicos, mejora la floculación y la porosidad, lo que a su vez tiene un marcado efecto en todas las malezas que prosperan en suelos muy compactos e impermeables; es el caso de todas auqellas que tienen rizomas (white grass, gloria de la mañana, cola de zorro, cardo canadiense), y algunas otras que prosperan en este tipo de suelos.

Las aplicaciones de inoculantes y bioestimulantes bacterianos pueden tener un impacto en las poblaciones de las malezas mencionadas al cambiar la comunidad microbiana de los suelos.

4. Los nutrientes provenientes de la digestión microbiana se mantienen en los suelos en forma de quelatos. Estos quelatos tienen a ser muy estables debido a que se unen a las sustancias húmicas y a la fracción de la materia orgánica (en lugar de hacerlo a los coloides del suelo), por lo que no se lixivian, es decir que no se mueven con el agua a través del perfil. Prácticamente la única forma en que van a salir del suelo es por el efecto de erosión de sus partículas, de aquí que algunos de esos nutrientes también se pierden, sin embargo, en su mayor parte no se percolan a través del perfil. Esta característica puede ser una estrategia útil de manejo. Digamos que si un productor considera que necesita aplicar 100 libras de Nitrógeno en el otoño, lo cual quizá no tiene mucho sentido, pero si por alguna razón necesita hacerlo en esta época (debido a la disponibilidad de la aplicación, etc.), puede desencadenar un proceso de digestión bacteriana y convertir todo el Nitrógeno aplicado en aminoácidos, lo que significa que será mucho más estable y no se perderá a través del perfil del suelo.

5.Con base en diversas experiencias de campo, podemos pensar que es posible desarrollar sistemas de suelo con comunidades microbianas tan variadas y activas que nos permiten llegar al punto en el que no se produce ningún beneficio adicional al aplicar fertilizantes que contengan aminoácidos y leonardita.

Una vez que se cuenta con este tipo de comunidades microbianas en el suelo, es probable que la necesidad de aplicación de fertilizantes disminuya considerablemente ya que realmente pueden suministrar casi todos los requerimientos nutricionales de los cultivos siempre y cuando los nutrimentos y minerales necesarios estén presentes en el perfil geológico del suelo. De esta forma, si se tienen suelos a base de piedra caliza y se cuenta con una biología activa, nunca debería existir la necesidad de aplicar Calcio, lo mismo ocurre si se tienen suelos abundantes en Potasio y Fósforo, una vez que se tiene una biología de muy alto rendimiento, no es necesario continuar aplicando estos elementos.

Desde luego que tomará algún tiempo lograr ese nivel de actividad biológica, pero es un objetivo alcanzable y realista. En este sentido, hay una serie de agricultores que han obtenido resultados notables y están produciendo cultivos de muy alto rendimiento para sus condiciones climáticas y las caracterísiticas de su entorno, sin aplicación de fertilizantes, solo como resultado de tener poblaciones bacterianas abundantes y activas.

6. La aplicación de inoculantes biológicos como tratamiento a la semilla, no es del todo compatible con las aplicaciones de pesticidas. Generalmente, nuestro objetivo al realizar aplicaciones de inoculantes microbianos y bioestimulantes, es desarrollar todo un sistema y ecosistema agrícola en el que podamos eliminar la necesidad de emplear pesticidas. Se trata de crear un ecosistema tan activo y tan sano, que ya no necesitemos de fungicidas, insecticidas, herbicidas, etc. Las aplicaciones de agroquímicos definitivamente son un factor limitante, ya que tienen un efecto supresor en la biología del suelo; por ello, nuestro objetivo debería ser llegar a un punto en el que los utilicemos mucho menos, e incluso tal vez podamos eliminarlos completo, si esa es nuestra meta. Sin embargo, para llegar del punto A al punto B tenemos que ganarnos el derecho de reducir las aplicaciones de pesticidas y esto podemos hacerlo mediante el manejo de inoculantes microbianos y bioestimulantes para primero hacer del suelo un ecosistema mucho más activo y eficaz.

7. Un quelato se considera una molécula orgánica y la forma en la que se une a las sustancias húmicas se conoce como un “complejo”. Esto es similar a la manera en que las sustancias húmicas forman complejos con aniones como el Fosfato y el Nitrato. Técnicamente es Fosfato no es un ion, es un compuesto que resulta de la combinación de Fósforo y Oxígeno; lo mismo en el caso del Nitrato (NO3). En la reacción “acomplejante” que ocurre con las sustancias húmicas, el Carbono retiene estos quelatos y estos aniones.

Pocos agrónomos hablan de la capacidad de intercambio de aniones, estamos muy familiarizados con la capacidad de intercambio cationico, pero en el perfil de suelo también existe una capacidad de intercambio anionico que corresponde directamente a la presencia y la calidad de las sustancias húmicas.

8. Un alto contenido de sodio en el suelo puede suprimir el desarrollo de bacterias y hongos. Cuando los niveles de sodio disminuyen, la actividad microbiologica se recupera y se desarrolla mucho más rápidamente. Las poblaciones bacterianas necesitan una fuente de alimento para crecer y la mejor forma de proporcionar esta fuente de alimento es producir plantas verdaderamente sanas que continuamente estén traslocando muchos azúcares a las raíces. Esta estrategia es mas efectiva que las aplicaciones de composta y productos a base de pescado.

Económicamente no se puede competir con el motor fotosintético de las plantas, ya que no es posible suministrar suficiente composta para igualar lo que pueden hacer las plantas realmente sanas.

9. Las micorrizas necesitan de un sistema vivo de raíces para subsistir. Efectivamente la labranza daña las redes de hifas de los hongos y de hecho puede hacerlo en forma muy importante; sin embargo, cuando se produce un abono verde y se realizan practicas de labranza (incluso muy agresivas), pero inmediatamente se vuelve a sembrar o a plantar en ese suelo, pasamos directamente de un cultivo con un sistema de raíces vivo a otro, y en cuestión de días o semanas, las microrrizas pueden volver a adherirse a las raíces de las nuevas plántulas y asi crecer y restablecer su población.

Generalmente hay un efecto negativo y se pierden algunos hongos micorrícicos por efecto de la labranza, pero no se va a destruir el 100% en una sola ocasión. Una de las estrategias que se pueden utilizar para mitigar dicho efecto es no labrar toda el área. Si solo se trabaja una zona determinada y se deja una parte sin perturbar, la población de micorrizas puede permanecer viable en esta última y migrar nuevamente a la zona en la que se realizó la labranza. Esto puede manejarse tanto en forma horizontal como vertical. Es decir, si solamente se está labrando a 5.0, 7.5 ó 10.0 centímetros de profundidad y se tiene una población de micorrizas viable por debajo de ello, éstas pueden resurgir y repoblar el suelo. O bien si solo se está labrando una banda de 25 centimetros y se tiene una banda de 50 centimetros que no se ve afectada, pueden reaparecer y repoblar la zona perturbada.

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Un pequeño pino cultivado en una caja de vidrio revela el nivel de filamentos micorrícicos blancos finamente ramificados o «micelio» que se adhieren a las raíces y alimentan a la planta. (David Read)

 

 

Cómo se Benefician los Cultivos de las Poblaciones Activas de Microorganismos del Suelo Parte 3

Cuando un inoculante bacteriano que se aplica en otoño a los residuos de cultivo, contiene cepas de bacterias con la capacidad de fijar Nitrógeno atmosférico en ausencia de leguminosas, se presenta una situación que no se ha considerado lo suficiente.

Las poblaciones bacterianas tienen un contenido de Nitrógeno extremadamente alto ya que las bacterias necesitan de este elemento para formar sus propias proteínas celulares (son células muy ricas en proteínas). Si recomendamos hacer aplicaciones de bacterias en residuos de cultivos con una relación C/N muy alta, digamos en rastrojo de maíz, que tiene una relación C/N de 20 a 1. Dado que las bacterias necesitan Nitrógeno para descomponerlo, si no lo aplicamos, lo tomarán del aire y lo usarán para compensar esta relación.

El aire que respiramos es 78% Nitrógeno, por lo que no debería existir la necesidad de aplicar más. Estas poblaciones de bacterias tienen la capacidad de secuestrar una gran cantidad de Nitrógeno en un solo período de 6 meses (desde otoño hasta la primavera) y se pueden ver muchos beneficios de esto en el cultivo del siguiente ciclo, hasta el punto en el que podemos reducir sustancialmente las aplicaciones de este elemento el año siguiente. En que cantidad se reducen, por supuesto depende de muchos factores, la sanidad del cultivo, el contenido de materia orgánica en el suelo, la humedad disponible, etc. Lo más importante es que no tenemos que adivinar cuánto Nitrógeno podemos reducir porque podemos medirlo con el análisis de savia.

Hay tres momentos en los que podemos incorporar la biología al suelo para producir los mayores efectos y lograr los mejores beneficios:

  1. Como tratamiento a las semillas (inoculación), lo cual es económico y muy efectivo; incluso si se trata de cultivos de cobertura.
  2. En ocasiones, en lugar de un tratamiento a las semillas, podemos aplicar inoculantes microbianos en el surco al momento de la siembra o plantación. Lo óptimo es colocarlos en el surco justo donde se coloca la semilla, o si es posible, justo debajo de ella. El objetivo es que en el momento en que la semilla germine, las raíces entren en contacto con los inoculantes microbianos para que puedan colonizarse totalmente a medida que la planta crece.
  3. Aplicación de inoculantes microbianos y bioestimulantes en otoño. Esta opción es la que tiene uno de los mayores impactos en cuanto a retorno de inversión (ROI) tanto por su efecto en el rendimiento como en la sanidad del suelo. En este caso no nos referimos específicamente a microrrizas, a menos que se este estableciendo un cultivo de cobertura (idealmente si se tiene suficiente humedad, debería sembrarse un cultivo de cobertura). Los hongos micorricicos necesitan de un sistema de raíces vivo para prosperar y sobrevivir, por lo que, si se tiene un suelo desnudo, solo con rastrojo de maíz, de soya o algo así, no hay beneficio de agregar hongos micorrizas en el otoño.

La aplicación de inoculantes bacterianos y estimulantes de buena calidad en esta época del año es muy valiosa ya que puede descomponer los residuos de cultivos, construir materia orgánica, liberar nutrientes (extraerlos de la matriz mineral del suelo) y ponerlos a disposición de las plantas durante 6 meses o más previo al establecimiento del cultivo. En el caso de maíz, por ejemplo, si la aplicación se realiza a finales de Septiembre u Octubre, después de que el cultivo ha sido cosechado, la población bacteriana continuará liberando nutrientes y haciéndolos disponibles, hasta que el suelo tenga un contenido de humedad tan bajo que no pueda continuar prosperando bien. Prácticamente se tiene desde Octubre hasta Julio, para construir una gran reserva de nutrientes que las plantas puedan absorber durante toda la etapa de llenado de fruto y de llenado de grano que es cuando más los necesitan (hay mayor demanda).

Se logra un efecto sinérgico al integrar el uso de un inóculo microbiano con un bioestimulante microbiano bien diseñado para proporcionar cofactores enzimáticos, enzimas y una fuente de alimento que impulse en forma eficiente el desarrollo de las poblaciones bacterianas en el perfil del suelo

Con la combinación de un bioestimulante de amplio rango y un inoculante bacteriano de múltiples especies podemos desarrollar suelos supresivos de enfermedades como Fusarium, Rhizoctonia, Pythium, Verticillium y Phytophthora. Asimismo, con Azotobacter y otras cepas de bacterias fijadoras, realmente podemos secuestrar Nitrógeno en el otoño y durante los meses de invierno para construir nuestro propio suministro en el sistema del suelo.

Muchos de nuestros suelos se han degradado con la aplicación de herbicidas y pesticidas, y necesitamos reinocularlos y restablecer algo de lo que falta. No es que debamos continuar con las aplicaciones de inoculantes microbianos y micorrizas durante un período prolongado, pero si es necesario hacerlo al menos por un periodo de 2 o 3 años hasta que hayamos establecido una población viable en el perfil del suelo.

Si alguien que esta recomendando un inoculante está sugieriendo que el mismo producto necesita ser suministrado año tras año durante diez años, eso significa que no está funcionando; no se está lográndo establecer una población viable.

Las micorrizas pueden ser una excepción ya que cuando se produce un cultivo como la canola o la mostaza, que no tienen simbiosis micorricica, puede haber un beneficio al reinocular el cultivo.

En general, debemos ser capaces de formar y desarrollar poblaciones viables de comunidades microbianas en el perfil del suelo. Siempre que les proporcionemos una fuente de alimento, es decir, que tengamos plantas sanas enviando azúcares al sistema de raíces para alimentar la biología del suelo, no deberíamos necesitar continuar aplicándolas año tras año.

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Cómo se Benefician los Cultivos de las Poblaciones Activas de Microorganismos del Suelo Parte 2

Uno de los desafíos de nuestros modernos sistemas de producción agrícola es que, en muchos suelos, las prácticas de manejo de cultivo que se han adoptado, probablemente han ocasionado una fuerte supresión de su biología.

Por otra parte, muchos de los fertilizantes que se utilizan para aplicar Nitrógeno, Fósforo, etc. son considerados como fertilizantes con alto contenido de “sal”, y aunque este término generalmente se asocia con el cloruro de sodio, lo que realmente significa es que son productos con alta conductividad eléctrica, es decir, que trabajan como electrolitos creando un entorno desfavorable para la biología del suelo. De hecho, rápidamente suprimen y antagonizan tanto las poblaciones bacterianas como fúngicas.

Cuando se tienen suelos compactos, la labranza no siempre es conveniente. Si bien es cierto que en algún momento es oportuna; de la manera en que comúnmente se realiza se agrede al suelo, ya sea antes de sembrar o plantar, o bien al momento de hacerlo. Las prácticas de cultivo con las que repetidamente se introduce mucho oxígeno al suelo, tienen un efecto oxidante muy fuerte y suprimen la biología considerablemente. No obstante, estas son estrategias que muchos agricultores todavía están utilizando, por lo que no es suficiente simplemente detectar y reconocer que hay un problema; se debe hacer algo para solucionarlo.

Una alternativa es contrarrestar la parte negativa de lo que estamos haciendo. Por ejemplo, si tenemos la necesidad de seguir aplicando fertilizantes fosfatados y nitrogenados, entonces equilibremos su impacto en el suelo aplicando inoculantes microbianos y bioestimulantes en el momento apropiado, para que se pueden revertir sus efectos negativos en la biología del suelo. De igual forma debemos pensar como compensar los efectos dañinos que ocasionan algunas prácticas de labranza.

Una de las razones de aplicar inoculantes microbianos y bioestimulantes es digerir los residuos de cosecha (rastrojo), a fin de evitar la transmisión de enfermedades de un ciclo de cultivo al siguiente, ya que, sin biología en el suelo, este rastrojo es un hospedero de enfermedades durante la época invernal.

La experiencia en campo nos ha mostrado que los inoculantes microbianos pueden ser aplicados en el surco al momento de la siembra o plantación, como tratamiento a las semillas o bien, en aplicaciones otoñales. De hecho, estas últimas posiblemente sean las que nos den el mayor retorno de inversión (ROI). Son las menos costosas y las que producen la mayor respuesta económica de casi cualquier otra aplicación que el productor pueda realizar. Son particularmente efectivas en comparación con las aplicaciones de primavera, porque cuando se realiza una aplicación de un inoculante bacteriano en otoño, se tiene todo el invierno para extraer los minerales de la matriz mineral del suelo y hacerlos disponibles para la siguiente primavera.

Este es una de las causas por las cuáles en la producción de forraje para pastoreo, alfalfa por ejemplo, se obtiene lo que llamamos flujo de primavera; es decir que la producción del primer corte es extremadamente fuerte debido a que hay mucha humedad y a que se dispone de una nutrición abundante gracias a la actividad microbiana que se llevó a cabo durante los meses de invierno. Dicha actividad se produce aún cuando el suelo está congelado (muy lentamente, pero sigue ocurriendo). Es muy común, tener alfalfa en la que el primer corte es muy fuerte, el segundo corte es más débil, el tercer corte más débil, y así, gradualmente los cortes se tornan más débiles a lo largo de toda la temporada. Aunque esto es lo normal, no tiene porque ser así. En trabajos realizados con diversos productores de alfalfa, hemos observado que el tercer cuarto y quinto corte son iguales y en algunos casos excepcionales, presentan un rendimiento aún mayor que el del primer corte. La clave para lograrlo es asegurarse de tener una digestión bacteriana muy activa durante los meses de invierno a fin de lograr una cantidad de nutrientes disponibles mayor a la que se puede consumir en el primer corte. Escencialmente se está generando un excedente de nutrientes aprovechables en el perfil de suelo, que puede durar toda la temporada de crecimiento y que no se agote en el primer corte.

Una ventaja importante de contar con el análisis de savia es que realmente nos permite monitorear la absorción de la planta y sus requerimentos de Nitrógeno, Fósforo, Potasio y otros elementos. Mediante este tipo de análisis podemos saber, por ejemplo, si las plantas tienen o no suficiente Nitrógeno y así, de manera muy segura, reducir en cierto porcentaje las cantidades a aplicar de este elemento (particularmente en el caso de los cultivos extensivos como maíz, canola, granos pequeños, etc. pero también en otro tipo de cultivos). No se corren riesgos, ya que la reducción de la cantidad a aplicar no se hace porque se cree que es factible y finalmente se sufre una perdida de rendimiento, sino que el planteamiento se basa en datos reales obtenidos a partir del análisis de savia. Esto nos permite asegurarnos de que las plantas tengan suficiente Nitrógeno y lo que en realidad significa es que en muchos casos se está suministrando una cantidad mayor a los requerimientos del cultivo, especialmente cuando se realizan aplicaciones de inoculantes bacterianos y bioestimulantes.

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bacterias

 

 

 

 

Cómo se Benefician los Cultivos de las Poblaciones Activas de Microorganismos del Suelo Parte 1

La forma más rápida de restablecer la sanidad del suelo es cultivando plantas sanas. Cuando las plantas son fotosintéticamente eficientes, comienzan a transferir una gran cantidad de azúcares a las raíces y esa producción adicional, favorece el desarrollo de una población bacteriana activa que se encarga de extraer nutrientes de la matriz mineral del suelo y ponerlos a disposición del cultivo.

Cuando prestamos atención a este sistema suelo-planta surgen algunas preguntas: ¿Cómo podemos intervenir en un sistema tan bien integrado?, ¿En que punto del sistema se puede incidir para obtener la mayor ventaja posible?, ¿Como podemos lograr la mayor diferencia con la menor cantidad de insumo?

Hay 2 áreas de oportunidad en las que, realizando aplicaciones con poca cantidad de producto(s) podemos producir respuestas extraordinarias en el suelo y en el cultivo:

1.Aplicaciones continuas de Productos Biológicos (inoculantes) y Bioestimulantes microbianos.

Los productores que realizan aplicaciones de micorrizas o de inoculantes microbianos al momento de la siembra como tratamiento a la semilla, o bien una aplicación otoñal, obtienen una gran respuesta del cultivo. Probablemente esta es la aplicación única con mayor retorno de inversión (ROI).

2.Aplicaciones foliares bien diseñadas y realizadas en el momento correcto.

Con una aplicación foliar se activa el proceso fotosintético y se introduce una gran cantidad de energía nueva en el sistema suelo-planta. En este caso también vemos respuestas económicas favorables realmente marcadas.

 

Uso de Inoculantes microbianos y bioestimulantes

En trabajos realizados en diversos ranchos y en distintos entornos, hemos visto que nuestro punto de vista acerca de las aplicaciones de inoculantes microbianos y bioestimulantes, es un tanto diferente a la forma en que otros piensan.

El rastrojo de maíz, soya o frijol, así como los residuos de cultivo, en el caso de árboles frutales y de hortalizas, pueden ser un vector de organismos patógenos de un ciclo de producción al siguiente, por lo que es muy importante digerirlos en forma rápida. Desafortunadamente, la herramienta que se tenía disponible para ayudar a acelerar la digestión de los residuos de cultivo, antes de la aparición de los inoculantes microbianos y bioestimulantes, era la típica aplicación de Nitrógeno, que aún cuando funciona en forma efectiva, presenta un problema de oxidación; de manera que el productor pierde gran parte de sus residuos de cosecha y de su materia orgánica al ser liberados a la atmósfera en forma de dióxido de carbono (CO2), cuando el objetivo es descomponer rápidamente los residuos de cultivo pero al mismo tiempo formar materia orgánica. En este sentido, hemos tenido respuestas muy interesantes aumentando la actividad y la digestión bacteriana, asi como la digestión fúngica; hay algunos efectos en la estructura del suelo, como son mayor floculación, mejor infiltración, mayor capacidad de retención de humedad asi como mayor facilidad de laboreo. También hemos aprendido como las comunidades bacterianas y fúngicas liberan nutrientes para el crecimiento de los cultivos y cómo podemos aprovechar esto en nuestro beneficio.

Un aspecto que consideramos se subestima, es que los cultivos que se producen en un suelo con óptima biología, van a producir rendimientos considerablemente más altos. Este es el caso de la aplicación de micorrizas como tratamiento a la semilla, misma que además de diferencias en el cultivo, nos permite ver una notable respuesta en el rendimiento y es muy económica. Las micorrizas son microorganismos bien estudiados y los efectos benéficos que podemos observar con este tipo de aplicaciones también se pueden obtener con aplicaciones de inoculantes bacterianos y bioestimulantes en otoño y también al poner micorrizas en las semillas de los cultivos de cobertura.

Otro aspecto que al parecer no se entiende bien, es que la biología del suelo (particularmente poblaciones bacterianas activas), se requiere para llevar a cabo el proceso de mineralización y extraer los nutrientes de su matriz mineral haciéndolos disponibles para las plantas.  Una planta verdaderamente sana que está fotosintetizando adecuadamente, produce un excedente de carbohidratos (más de lo que necesita para reproducirse exitosamente) y este excedente es expulsado por las raíces en forma de exudados. La producción de exudados de la raíz y la presencia de azúcares en el perfil del suelo, provoca una digestión bacteriana muy rápida; sin embargo, las bacterias necesitan minerales para formar sus propias células y los azúcares solamente están compuestos de Carbono, Hidrógeno, y Oxígeno; no contienen minerales (Calcio, Magnesio, Zinc, Manganeso, Cobre o Azufre), es decir, no hay los minerales + azúcar que las bacterias necesitan para formar sus propias células. De esta forma, a medida que las poblaciones bacterianas se alimentan de los azúcares provenientes de los exudados de las raíces, extraen minerales de la matriz mineral del suelo y los incorporan a sus células. Luego, una vez que esa población bacteriana cumple su ciclo y es consumida por los protozoos y los nematodos, los minerales contenidos en sus cuerpos ahora se encuentran formando quelatos de ácidos orgánicos, es decir enlazados con ácido cítrico, ácido carbónico, ácido acético, etc. y también con aminoácidos como la glicina, por lo que, como resultado de un proceso biológico natural bien diseñado tenemos quelatos de aminoácidos y quelatos de ácidos orgánicos en el perfil de suelo. Estos quelatos de minerales traza están facilmente disponibles para las plantas y son extaordinariamente absorbibles y energéticamente muy eficientes.

Ahora bien, haciendo referencia a la Pirámide de sanidad vegetal y a los diferentes niveles que la conforman; si queremos alcanzar los niveles más altos de sanidad de las plantas, en donde logremos adquirir resistencia a todas las enfermedades bacterianas y fúngicas transmitidas por el aire, como son Peca bacteriana, Mancha bacteriana, Mildiú velloso; Mildiu polvoriento, Tizón de fuego, Tizón tardío, etc. , necesitamos tener plantas que estén produciendo altas concentraciones de lípidos, y la formación de altos niveles de aceites, depende de que las plantas estén absorbiendo estos metabolitos microbianos (quelatos de aminoácidos y de ácidos orgánicos).

Muchos suelos tienen abundancia de Fósforo y Potasio en los primeros 15 cm. del perfil, que necesitan liberarse y quedar disponibles para las plantas, para lo cual es necesario contar con poblaciones bacterianas abundantes y activas.

En la investigación realizada en los años 60, 70 y 80, frecuentemente se describía la capacidad de regenerar rápidamente los suelos haciendo algunas aplicaciones de minerales (calizas y fosfatos de roca), lo que permitia producir una excelente respuesta en la planta usando simples enmiendas de suelo. Hoy en día ya no vemos que esto suceda, y quizá la razón sea porque algo ha cambiado sustancialmente de ese tiempo a la fecha. Actualmente, tenemos una historia de uso y acumulación de herbicidas, fungicidas e insecticidas en el perfil del suelo (muy bien documentada), que han destruido su comunidad biológica, por lo que ya no observamos los efectos de las enmiendas que se obtenían anteriormente.  La manera de regenerar la capacidad de respuesta de los suelos es reponiendo las poblaciones bacterianas que han desaparecido y/o permanecido inactivas como resultado de la exposición crónica a pesticidas durante las últimas décadas.

Ahora bien, muchos microbiólogos mencionan la necesidad de tener una proporción adecuada de biomasa fúngica con respecto a biomasa bacteriana (relación hongos/bacterias). Hoy en día muchos de los suelos tienen una biomasa bacteriana considerablemente mayor que la biomasa fúngica y la solución que comúnmente se prescribe a esta situación, es suministrar más alimentos para hongos, esto es, pescado líquido con alto contenido de aceite, sustancias húmicas, etc.

Hay una diversidad de sustratos que pueden estimular el desarrollo de las poblaciones de hongos, sin embargo, en la práctica hemos descubierto que obtenemos el mayor nivel de desarrollo de hongos cuando alimentamos a las bacterias. Aunque esto puede parecer algo contradictorio, lo que sucede es que cuando solo observamos la biomasa bacteriana y la biomasa fúngica, encontramos proporciones fuertemente sesgadas a favor de la primera, es decir, tenemos mucho más bacterias en relación con la cantidad de hongos, sin embargo, el problema de solo observar esta proporción, es que con frecuencia tanto las poblaciones bacterianas como fúngicas están severamente abatidas, por lo que no importa si tenemos una relación bacterias/hongos de 100/1,  si el número de ambos es demasiado bajo.

En campo se ha visto que cuando comenzamos a alimentar a las bacterias y a mantener sus poblaciones, hay un gran incremento hasta llegar a un pico que viene seguido de un aumento en la población de hongos. Parece haber un efecto en el cual la presencia de una comunidad bacteriana activa, crea un ambiente que permite que los hongos prosperen (ya sea creando fuentes de alimentos disponibles o estimulando el desarrollo de las plantas y de la biomasa vegetal); por ello, aunque puede parecer extraño, si se pretende desarrollar grandes poblaciones de hongos hay que enfocarse en alimentar a las bacterias.

hifas de hongoscolonias de bacterias

Fuente: “How crops benefit from robust soil microbial populations”
Webinar hosted by AEA. Featuring John Kempf

 

Los Microorganismos Benéficos, una Fuerza Invisible en Nuestros Suelos. Protozoarios Parte 2

Como condicionan los microorganismos el desarrollo de la raíz

Los hongos micorrícicos proveen una vasta red de filamentos fúngicos que pueden incrementar el área de absorción original de la raíz. Sin embargo, los protozoos tienen un impacto diferente. Son los principales arquitectos de la estructura y el desarrollo de las raíces, creando mucho más ramificaciones y área de superficie, particularmente en gramíneas (pastos cereales y caña de azúcar).

La planta libera constantemente exudados a base de glucosa para estimular la vida del suelo, y gracias a esto, hay muchos más microorganismos en la zona de la raíz (rizósfera) que en el suelo circundante. Los microbívoros, como los protozoos, que se alimentan de estos microorganismos también prosperan en gran cantidad. Hay 30 veces más protozoos en la zona circundante a la raíz, que los que se encuentran en el suelo donde no hay raíces a solo unos centímetros de distancia.

bacteria ingerida por amiba

De los tres miembros principales de la familia de los protozoos, los flagelados son los más pequeños y se impulsan agitando sus colas en forma de látigo llamadas flagelos, para moverse en la solución del suelo. Las amibas les siguen en tamaño y se mueven vertiendo su cuerpo en estructuras en forma de patas llamadas seudópodos. Los ciliados son los más grandes del grupo y se desplazan en la solución del suelo a través del movimiento de múltiples filamentos cortos llamados cilios que se encuentran en la superficie de sus membranas, esto les permite perseguir a sus presas, o huir de sus depredadores.

flageladoamebasciliado

Hay técnicas de señalización utilizadas tanto por los microorganismos benéficos como por los patógenos, por ejemplo, los nematodos formadores de agallas, estimulan a las plantas a formar en las raíces este tipo de estructuras en las cuales se albergan; mientras que las bacterias fijadoras de nitrógeno las inducen a formar los nódulos en los que habitan.

Los protozoos también utilizan estas estrategias de comunicación, estimulando a las raíces de tres formas:

  1. Pueden liberar auxinas, que son hormonas reconocidas por su capacidad de impulsar a las raíces y las hojas. Específicamente la ameba promueve una respuesta de mejora en las raíces.
  1.  Mediante el consumo constante de bacterias (“pastoreo”), los protozoos las incitan a producir y liberar auxinas como respuesta. En consecuencia, las raíces más grandes producen una mayor cantidad de exudados, lo que beneficia tanto a las bacterias como a los protozoos (que son sus depredadores), y el cultivo prospera.
  2. Finalmente, el “pastoreo” que realizan los protozoos también induce a las bacterias nitrificantes a producir los nitratos necesarios para ayudar a alcanzar la deseable relación de resistencia Amonio/Nitrato de 3:1; a su vez, los nitratos actúan como una señal para el alargamiento lateral de la raíz. Por otra parte, estos importantes organismos reciclan el Nitrógeno amoniacal contenido en las bacterias que consumen, asimismo, estimulan a los organismos fijadores de Nitrógeno a proveer un suministro adicional de este tipo de Nitrógeno a partir de la atmosfera.

protozoario ciliado

Diez puntos clave acerca de los Protozoos

  1. Los flagelados dominan los suelos más secos y menos perturbados, mientras que los ciliados se multiplican en suelos cultivados, de regadío y con alto contenido de bacterias.
  2. Los suelos pueden tener un gran número de protozoos o nematodos consumidores de bacterias, pero no ambos, ya que compiten por la misma fuente de alimento.
  3. Los protozoos pueden acelerar la descomposición de la materia orgánica al promover la actividad bacteriana.
  4. La preparación de un té de protozoos* se puede mejorar si se alimentan con bacterias, esto es, agregar un té bacteriano al té de alfalfa (rico en protozoos), el primer día del proceso de preparación. Los protozoos se duplican cada dos horas cuando se les proporcionan bacterias.
  5. Los protozoos se alimentan selectivamente de bacterias y de esta manera, tienen un gran impacto en la composición de la biomasa bacteriana. Este impacto parece ser muy deseable, por lo que puede haber un gran beneficio al restaurar las poblaciones de protozoos.
  6. Un suelo que contiene cantidades inusualmente altas de ciliados a menudo es compacto y anaeróbico. En este caso, el uso de yeso y ácido húmico, puede mejorar tanto la estructura del suelo como el equilibrio de los protozoos.
  7. Si un suelo alberga grandes cantidades de algas visibles en la superficie, esto puede ser un indicador de una falta de protozoos.
  8. Los protozoos pueden consumir organismos fitopatógenos (bacterias y hongos). Son un componente protector, frecuentemente no reconocido, de un ecosistema del suelo que funciona adecuadamente.
  9. Los protozoos son el alimento favorito de las lombrices de tierra. Cuando se repuebla el suelo con un té de protozoos, éstas incrementan su población. Las lombrices descomponen la materia orgánica en forma cuatro veces más eficiente que el compostaje estándar. Sus excretas son un fertilizante natural incomparable. Aportan Calcio al suelo, por medio de glándulas que producen Carbonato de Calcio. Asimismo, airean el suelo, favorecen la formación de agregados, lo remineralizan, e incuban una gama única de bacterias benéficas en su intestino a las que no se puede tener acceso en ninguna otra parte.
  10. Los protozoos también son una fuente importante de alimento para nematodos y microartrópodos benéficos. Este tipo de nematodos son importantes para el reciclaje de minerales, mientras que los artrópodos microscópicos trituran la materia orgánica a un tamaño de partícula más manejable para que las bacterias y los hongos la descompongan. La red alimentaria del suelo funciona para proveer nutrientes y suprimir enfermedades sólo cuando todos los integrantes de la cadena alimentaria están presentes
*la elaboración de un té de protozoos. es una estrategia simple y altamente efectiva que podría beneficiarnos considerablemente y el equipo requerido es básico y económico. La alfalfa orgánica seca es el inoculo inicial y está saturado de las tres formas de protozoos porque tiene un componente de nitrógeno muy alto. El compost perfecto tiene una relación Carbono/Nitrógeno de 30:1. La alfalfa seca también tiene una relación C: N de 30:

En Conclusión:

En general, la biología del suelo ha sido ignorada durante décadas de realizar una agricultura de extracción basada en la química. Es primordial reconocer la gran complejidad y productividad de los ecosistemas microbianos en el suelo; no podemos seguir ignorando el mundo que existe bajo nuestros pies, porque esto afecta directamente nuestra capacidad de producción, nuestra rentabilidad, nuestra salud y la viabilidad de nuestro planeta.

Los protozoos son parte importante de esta biología y, si podemos garantizar su proliferación, optimizamos el ciclo de nutrientes, el manejo del Nitrógeno, la sanidad de las raíces, la actividad de las lombrices de tierra y el control de las enfermedades en nuestros cultivos.

microorganismos beneficios protozoarios

 

 

Los Microorganismos Benéficos, una Fuerza Invisible en Nuestros Suelos. Protozoarios Parte 1

 Un suelo sano alberga un millón de protozoos por cucharadita; pero este número disminuye a menos de mil en suelos perturbados por aplicaciones excesivas de fertilizantes inorgánicos y agroquímicos.

Estos organismos unicelulares son relativamente grandes, y su respectiva distribución es un indicador del tipo de suelo, la humedad del mismo y la salud global de su red alimentaria. Los tres tipos principales de protozoos que dominan los suelos agrícolas son ciliados, amibas y flagelados.

imágenes: elsueloysubiología.wordpress.com

Hay dos tipos de amibas que son las testadas y las desnudas. Las amibas testadas están encerradas en un caparazón rígido a base de quitina llamado «testa», mientras que las amibas desnudas carecen de este caparazón. Estas últimas son esencialmente polimórficas y tienen una movilidad mejorada en forma de fluido, que les permite explorar una mayor gama de espacios porosos, lo que a su vez aumenta su capacidad de reciclaje de nutrientes.

Los protozoos se encuentran en todos los ecosistemas, incluido el océano. En el suelo, son el alimento favorito de la lombriz de tierra.

Los protozoos se encuentran principalmente en los primeros 15 centímetros de suelo, debido a que esta zona tiene una gran actividad de bacterias que constituyen su alimento principal. Al igual que las bacterias, se desarrollan en torno a las raíces de las plantas y buscan la humedad del suelo que les permite la máxima movilidad en su solución. Durante los períodos de sequía, pueden formar quistes muy resistentes que les permiten sobrevivir en estado latente hasta que llegan las lluvias.

Los protozoos se alimentan de bacterias, algas y hongos. Son de gran importancia en la regulación de las poblaciones de bacterias y algas, lo que permite mantener el equilibrio ecológico.

En ausencia de protozoos, el número de bacterias se incrementa de forma exponencial y esto puede causar problemas en lo que respecta al ciclo del Nitrógeno. Por ejemplo, en un cultivo de jengibre se aplicaron grandes cantidades de Nitrógeno en el riego, sin embargo, los análisis foliares no reportaron exceso de este elemento en la planta. Por otra parte, los análisis microbiológicos del suelo revelaron conteos masivos de bacterias, pero no de protozoos. El productor había usado regularmente bromuro de metilo para controlar a los nematodos formadores de agallas y debido a que este gas mata mucho más que nematodos, había diezmado las poblaciones de protozoos de su suelo mientras que las bacterias habían aumentado excesivamente en ausencia de su principal depredador.

Ahora bien, dado que las bacterias son altamente demandantes de Nitrógeno y debido a su velocidad de reproducción, son de los primeros organismos que lo consumen. Este Nitrógeno permanece almacenado en su biomasa hasta que mueren. De aquí que la solución ante el «robo» de Nitrógeno y la ineficiencia de la aplicación asociada al mismo fue preparar inóculos de protozoos y aplicarlos mediante fertigación. De esta forma, en unas cuantas semanas la necesidad de aplicar Nitrógeno se redujo en un 60%. Se consiguió recuperar el reciclaje de este elemento gracias a la presencia de los protozoos.

 El Nitrógeno y los Protozoos

El Nitrógeno es el mineral más abundante en la atmósfera y el nutriente más requerido por las plantas. Las principales fuentes de Nitrógeno de nuestros suelos son la atmósfera (vía fijación de Nitrógeno) y el reciclaje de los residuos de cultivos (mediante la descomposición y reciclado de la materia orgánica). Sin embargo, hay una tercera fuente de este elemento que se origina de las bacterias, la forma de vida más concentrada en Nitrógeno de todas.

Las bacterias tienen una relación Carbono/Nitrógeno de 5:1, lo que significa que aproximadamente el 17% de sus células consisten de Nitrógeno puro. Ese Nitrógeno permanece en sus biomasas hasta que mueren, por lo que puede haber un beneficio considerable si aceleramos el proceso de reciclaje para tenerlo nuevamente disponible. Los microorganismos que finalizan dicho proceso son los protozoos. Un protozoo consume 10,000 bacterias por día y solo requiere un pequeño porcentaje del Nitrógeno que se encuentra en la bacteria, de manera que excreta el resto, el cual pasa a formar parte de la solución del suelo quedando a disposición de las plantas.

Al consumo constante de bacterias por los protozoos se le llama “pastoreo”. Las investigaciones han mostrado que el “pastoreo” estimula la formación de nuevas colonias de bacterias fijadoras de Nitrógeno, de la misma forma en que la poda estimula los árboles frutales. Debido a que estos organismos prosperan en presencia de protozoos, hay una mayor cantidad de Nitrógeno fijado en el suelo.  Este nitrógeno en forma de amonio ayuda a crear la proporción Amonio

(N-NH4) / Nitrato (N- NO3) de 3:1 deseable en el cultivo. Esta proporción es importante porque aumenta la resistencia de la planta, reduce la necesidad de aplicación de agroquímicos y mejora la productividad.

Las bacterias son algo más que un pequeño contenedor de Nitrógeno ya que contienen un espectro completo de minerales, que se vuelven más disponibles para las plantas cuando los protozoos los reciclan. Este ciclo se denomina «el ciclo microbiano» y durante mucho tiempo ha sido considerado como el principal beneficio de la presencia de protozoos en el suelo.

La planta alimenta a simbiontes (como los hongos micorrícicos y una variedad de organismos benéficos de vida libre), con exudados ricos en azúcares y nutrientes. A cambio, la vida del suelo le ofrece múltiples recompensas para su nutrición. Se trata de una relación ganar-ganar (“tú me cuidas – yo te cuido”).

Esta relación es mucho más complicada de lo que se reconoció originalmente pues resulta que las raíces de las plantas se comunican entre sí para definir la naturaleza de sus exudados y que continuamente los microorganismos también se envían mensajes entre sí, además de comunicarse con las raíces de las plantas. No se trata de un simple intercambio recíproco, como se pensaba anteriormente.

Existen diversos impactos de esta compleja mensajería; por ejemplo, este laberinto de mensajes determina directamente la cantidad y composición de los exudados radiculares. La arquitectura de la zona raíz también se ve afectada por esta interacción, y los protozoos son clave en este desarrollo radicular.

En este sentido la biología del suelo parece ser más importante que la química y cuando se tiene este conocimiento es difícil comprender la ciencia que existe detrás de comprometer constantemente estas complejas interrelaciones con aplicaciones de nutrientes, ácidos, sales y productos químicos tóxicos.

referencia

 

 

Los microorganismos benéficos, una fuerza invisible en nuestros suelos. Trichoderma Parte 2

Las diez principales funciones de Trichoderma (continuación)

  1. Mejora la absorción de nutrientes en la planta: Hay un marcado incremento en la absorción de nutrientes que también se asocia con los exudados ácidos de estos hongos benéficos. El pH de la zona de la raíz afecta en forma importante la disponibilidad de nutrientes para la planta. Los minerales están más disponibles a un pH de 6.4 y la presencia de Trichoderma promueve esta acidez. La investigación ha revelado que a pH ácido ocurre una mayor absorción de Cobre, Fierro y Manganeso, junto con Calcio y Fósforo. También se absorbe mejor el nitrógeno. Esta es la razón por la cual el Departamento de Agricultura de Filipinas recientemente comenzó a promover la inclusión de Trichoderma en la fertilización de fondo de NPK.
  2. Facilita la señalización: Este es un campo de investigación dinámico y fascinante que nos permite damos cuenta de que ocurre una comunicación química entre microorganismos y plantas. El intercambio y la percepción de señales químicas impulsa una comunicación dinámica y continua entre las raíces de las plantas y los microorganismos. Muchos procesos vegetales, incluidas las respuestas inmunitarias, se ven afectados por esta señalización. Hay evidencia de que algunos de los metabolitos secundarios producidos por Trichoderma pueden servir como moléculas de señalización.

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Diagrama General de Microparasitismo realizado por Trichoderma

  1. Producción de metabolitos secundarios: Trichoderma es un prolífico productor de estas sustancias. De hecho, a la fecha se han identificado más de 300. Los metabolitos secundarios liberados por Trichoderma en esta relación simbiótica incluyen péptidos, terpenoides, pironas y compuestos derivados del indol. Estos metabolitos estimulan múltiples procesos de la planta, incluidos la inmunidad y el vigor.
  2. Producción de antibióticos: Trichoderma tiene un impacto triple contra los patógenos. Este organismo puede cambiar su producción de enzimas y otras proteínas dependiendo de los nutrientes disponibles, así, puede producir celulasa si hay abundancia de materia orgánica fibrosa.

Cuando hay patógenos presentes, sus exudados enzimáticos contienen altos niveles de quitinasa, que se utiliza para descomponer las hifas de dichos organismos. Trichoderma es un hongo de rápido crecimiento que compite con los patógenos y desencadena una respuesta inmune en la planta, lo que también dificulta el desarrollo de estos organismos. Asimismo, puede producir antibióticos para eliminarlos.

Características de Trichoderma

En los últimos años, los inóculos de Trichoderma se han convertido en insumos cada vez más populares en todos los tipos de agricultura. Las esporas tienen una larga vida útil y cuando se activan, crecen rápidamente y forman colonias, incluso en suelos con fuerte actividad biológica. Son compatibles con muchos otros inóculos benéficos, incluidos Bacillus subtilis, Pseudomonas fluorescens y mezclas de bacterias anaerobias benéficas.

Parte de su atractivo en la agricultura convencional se relaciona con su resistencia a muchas de las toxinas encontradas en donde se utilizan agroquímicos. Se ha demostrado que sobreviven a los fungicidas, metales pesados ​​y a los antibióticos producidos por otros organismos.

Trichoderma se puede aplicar al suelo en fertigación, en aspersión foliar e incluso puede ser empleado en hidroponia. Se establece bien en sustratos y pueden usarse como tratamiento de plántulas para asegurar una colonización temprana de la raíz. Al parecer colonizan la turba de coco más rápido que la lana de roca, por lo que es una buena estrategia empapar todo el sustrato con una solución diluida de Trichoderma y ácido húmico. Este ácido es una fuente de alimento eficaz para ayudar a iniciar la colonización en el sustrato o en el suelo.

Trichoderma se puede utilizar como tratamiento en postcosecha para prevenir enfermedades como Antracnosis. Estos hongos benéficos han demostrado ser particularmente efectivos para reducir problemas de pudriciones posteriores a la cosecha, en plátanos, mangos, aguacates, fresas, tomates y manzanas.

También se usan en la biorremediación de suelos químicamente contaminados ya que poseen la capacidad de degradar una amplia gama de insecticidas, organoclorados, organofosforados y carbamatos. Se pueden combinar con dosis altas de ácidos fúlvicos (por ejemplo 3 kg por hectárea) para acelerar el proceso de remediación. Cuando estos organismos se combinan con ácidos fúlvicos, la desintoxicación del suelo puede ser impresionante.

Asimismo, producen proteínas que permiten a las plantas soportar el estrés por salinidad y por sequía, lo que es una característica particularmente importante ya que ambos factores de estrés son frecuentes en los cultivos particularmente debido al cambio climático

Las especies comerciales más importantes de Trichoderma incluyen T. harzianum, T. virens, T. asperellum y T. viride y hay diversos productos disponibles que incluyen una combinación de estos organismos. Todas estas especies pueden promover el crecimiento de las plantas y la formación de humus, pero su actividad contra los fitopatógenos es diferente. Se ha demostrado que algunas especies controlan enfermedades del follaje con una aplicación al suelo, lo que sugiere una respuesta protectora sistémica.

Trichoderma controla mejor las enfermedades causadas por hongos que las bacterianas, por lo que una buena estrategia es aplicar inóculos de este organismo en combinación con inóculos especiales para control bacteriano (como por ejemplo Pseudomonas fluorescens), a fin de tener un manejo más integral.

trichoderma harzianum

Multiplicación de Trichoderma, esquejes y respaldo de semillas

Trichoderma puede aplicarse a las pilas de composta en sus últimas etapas, cuando ya no se requiere voltearlas. Esta inclusión llega a ser notablemente productiva, ya que, al crecer en toda la pila de composta, permite obtener un producto que suprime las enfermedades y promueve el crecimiento de raíces. Debido a que Trichoderma es un organismo amante del oxígeno, ésta estrategia no es aplicable al compostaje anaeróbico. También es importante aplicar al suelo un inoculo fúngico de amplio espectro para mantener la diversidad microbiana.

Trichoderma puede usarse en la propagación de esquejes. Al enraizar esquejes en agua, la adición de esporas de este organismo promueve la formación de nuevas raíces, incluso posiblemente más grandes que las que se observan cuando se usan enraizadores a base de hormonas. Asimismo, puede aplicarse a las semillas. Hay evidencia de que mejora su germinación, pero lo más importante es que la nueva plántula estará protegida contra damping off.

referencia parte 2

 

 

Los microorganismos benéficos, una fuerza invisible en nuestros suelos. Trichoderma Parte 1

Las bacterias y hongos benéficos que habitan el suelo, realizan diferentes funciones que en gran medida apoyan a nuestros cultivos. Entre estos microorganismos se encuentra Trichoderma, un hongo que proporciona muchos beneficios. Se trata de un organismo versátil que puede mejorar múltiples procesos en los cultivos. De hecho, tiene un potencial tan poderoso en la producción de alimentos, que las universidades se han unido para investigar tales beneficios y los agricultores han disfrutado de los impresionantes resultados de campo.

estructura del micello con esporas

Las diez principales funciones de Trichoderma

Hay muchas especies y cepas de estos hongos filamentoso que frecuentemente se encuentran en el suelo y aunque puede haber diferencias entre los miembros de la familia, todos proporcionan beneficios similares al suelo, a nuestros cultivos y a otros miembros de la comunidad de microorganismos. Entre las principales funciones de Trichoderma se incluyen las siguientes:

  1. Formación de humus: Trichoderma es un hongo que digiere la celulosa, lo que significa que puede convertir eficientemente la materia orgánica fibrosa (como los residuos de cultivos) en humus estable. Esta es la forma de materia orgánica que puede permanecer en el suelo (y mantener el carbono fuera de la atmósfera), por más de 35 años. La mayoría de los suelos carecen de hongos que digieren celulosa, por lo que Trichoderma es de gran importancia.

Cuando entendemos que la formación de humus significa el secuestro de Carbono de nuestra atmósfera, la perspectiva cambia. Si podemos construir humus, en lugar de quemar materia orgánica, entonces podemos apoyar en revertir el calentamiento global en forma efectiva. Esta es la esencia de la iniciativa francesa «4 en 1000». Sus científicos han demostrado que si incentivamos a los agricultores a esforzarse por construir 0.4% de materia orgánica (4 en 1000) cada año, literalmente estarán mejorando nuestro planeta. En este sentido, todas las cepas de Trichoderma son valiosas.

  1. Parasita organismos fitopatógenos: Trichoderma ataca y se alimenta de una amplia gama de organismos patógenos, entre los que se incluyen, Rhizoctonia, Phytophthora, Pythium, Xanthomonas, Fusarium, Verticillium, Botrytis, Alternaria, Sclerotinia y Pseudomonas syringae.

Trichoderma puede usar teledetección para localizar el patógeno, luego enrolla su micelio alrededor de este y libera quitinasa (enzima que degrada la quitina) para facilitar la penetración de sus hifas, antes de consumirlo.

parasita

  1. Competencia contra fitopatógenos: Trichoderma ha demostrado ser uno de los organismos más exitosos en la rizósfera; puede haber hasta 10.000 propágulos cultivables de Trichoderma en un solo gramo de suelo tropical saludable. Las razones del éxito de esta especie están relacionadas con su alta capacidad reproductiva, su capacidad de recuperación en condiciones desfavorables, su capacidad para modificar su entorno, su eficiencia en la utilización de nutrientes y su antagonismo contra hongos patógenos. Parte de su ventaja competitiva se relaciona con su capacidad para quelar y utilizar el fierro disponible en la zona de la raíz. Los hongos patógenos también tienen un alto requerimiento de fierro, pero son mucho menos efectivos para absorber este mineral, por lo que mueren cuando Trichoderma consume las limitadas reservas de fierro en el suelo. Hay varios documentos que corroboran el control de Pythium de esta manera.
  1. Estimula el crecimiento de raíces y brotes: Trichoderma libera inicialmente celulasa y enzimas proteolíticas para descomponer las células externas de la raíz, lo que le permite su colonización. Una vez que se desarrolla en ella, tiene fácil acceso al flujo de azúcares (glucosa) que exudan de las raíces. En compensación, Trichoderma libera un conjunto de metabolitos secundarios para apoyar a la planta huésped. Estos incluyen fitohormonas similares a las auxinas que promueven el crecimiento de las raíces y los brotes. Algunos productores de viveros se han dado cuenta de que la adición de Trichoderma a la mezcla para macetas aumentará tanto el crecimiento como la resistencia en sus plantas.

Colonizacion de Trichoderma en raices

  1. Promueve la inmunidad de la planta: Ante la colonización inicial de la raíz por Trichoderma, la planta responde cerrando el sitio percibido como sitio de ataque, que es por donde éste entró. Dicha respuesta limita al hongo benéfico a las pocas capas externas de células de la raíz, pero también desencadena un aumento apreciable en las fitoalexinas dentro de la planta. Las fitoalexinas en las plantas son equivalentes a los anticuerpos en el sistema inmunológico humano. Cuanto mayor sea su número, mayor será la capacidad de la planta para protegerse. La buena noticia es que todo lo que aumenta la inmunidad también aumenta el rendimiento, por lo que los inóculos de Trichoderma son reconocidos generadores de rendimiento.
  2. Solubiliza los fosfatos: Los exudados ácidos de estos hongos benéficos promueven el rompimiento del enlace entre el Calcio y el Fosfato inmovilizados, por lo que ambos nutrientes quedan disponibles para la planta. Las hifas fúngicas también proporcionan más superficie para acceder al Fósforo, el más inmóvil de todos los minerales. Esta liberación biológica del Fósforo explica en parte el incremento en rendimiento después del uso de un inóculo de Trichoderma para degradar rastrojo.

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