FORTALEZCA SU SUELO, REDUZCA COSTOS Y AUMENTE LAS GANANCIAS CON AGRICULTURA REGENERATIVA 6ta Parte

Cuando en el análisis de savia ponemos atención al Calcio, vemos que se correlaciona en forma muy importante con la presencia de Magnesio, lo que no es una sorpresa. También hay correlaciones con el azufre y hay correlaciones con el Manganeso.

Asimismo, podríamos ver que las correlaciones entre el Boro, el Sodio y el Cloruro aparecen muy altas. Esto en parte se debe a que los sitios de donde se extraen algunas de las muestras de cultivos se riegan con agua relativamente salina, por lo que hay algo de ese contexto que tambien debemos conocer para entender los datos.

El Fósforo es un elemento particularmente interesante, por que en realidad existe una correlación negativa, generalmente hay una tendencia negativa entre la presencia de Calcio y la presencia de Fósforo en la savia de la planta, y lo que se ha dado a conocer tradicionalmente, es que estos dos nutrientes tienen un efecto sinérgico dentro de ella y que cuando uno de ellos aumenta sus niveles, también aumenta la presencia del otro. Es decir, que cuando se incrementan los niveles de Calcio, se obtienen niveles más altos de fósforo, excepto que, al menos para el análisis de savia, los datos generalmente muestran lo contrario. Considero que muchos laboratorios tienen bases de datos de análisis que se han revisado hace tiempo y creo que es momento de que nosotros empecemos a observar algunas de estas interacciones de nutrientes un poco más de cerca ahora que tenemos acceso a mayor cantidad de datos a través del análisis de savia, así que mostraré algunos ejemplos reales de como se ve esto hoy en día.

El siguiente es un reporte de análisis de suelo que muestra niveles de Calcio realmente altos 21 398 partes por millón (ppm) y niveles de Fierro realmente bajos, de 31 ppm.

Los símbolos de color amarillo en la imagen anterior, destacan aspectos que nos indican que este análisis de suelos es indudablemente inexacto. Sabemos que de donde proviene este análisis de suelo, geológicamente no tenemos esa alta Capacidad de intercambio Catiónico (CIC) de 114 meq/100 g. Recordemos que la CIC es sólo un cálculo matemático, por lo que si al hacer el análisis de suelo, accidentalmente se recoge un pequeño trozo de piedra caliza, eso aumentaría muchísismo el cálculo para la CIC y el dato del contenido de Calcio, lo que mostraría que tenemos un nivel artificialmente alto de este elemento (un nivel inflado), asi como altos valores deseables de Magnesio y Potasio. Esto se puede ver en la imagen anterior en la que el reporte de análisis de suelo nos indica que es deseable tener los niveles de potasio en 1781 ppm, pero sabemos que eso no es posiblemente correcto.

Ahora bien, traduzcamos esto a un análisis de savia:

El análisis de savia muestra que tenemos Calcio deficiente, en lugar del Calcio excesivo que se reportó en el análisis de suelo. En lo que respecta al Fierro, aquí también se está mostrando que tenemos niveles relativamente bajos de este microelemento.

Veamos otro ejemplo. En el siguiente reporte de análisis de suelo, el valor deseable de Calcio es de 1322 ppm y el valor real encontrado es 1502 ppm, lo que significa que tenemos niveles excesivos de Calcio.

Por otra parte, el valor deseable de Potasio es de 151 ppm y el valor encontrado es de 83 ppm, por lo que tenemos un nivel bajo de Potasio. En lo que respecta al Fierro y al Manganeso, el Fierro se reporta extremadamente alto y el Manganeso hacia el lado alto.

Ahora veamos los datos para los mismos elementos en el reporte de análisis de savia:

En este reporte de análisis de savia el Potasio se encontró en niveles adecuados y acercándose al exceso, mientras que en el análisis de suelos se reportó como deficiente (en 83 ppm).

Si observamos el Calcio, está en niveles muy inadecuados. En las hojas jóvenes solo tenemos 570 ppm, cuando el valor deseable de 3500 ppm, entonces el Calcio está muy deficiente, sin embargo, el análisis de suelos nos está diciendo que tenemos exceso de Calcio.

En lo que respecta al Fierro y al Manganeso, ambos muestran una deficiencia severa en el análisis de savia, pero el análisis de suelo nos reporta que tenemos Fierro y Manganeso en exceso.

Los reportes de resultados de análisis anteriores se muestran solamente como un ejemplo, pero cuando vemos que éstas discrepancias se presentan con mucha frecuencia, una y otra vez, día tras día (lo que nuestro equipo de consultoría hace todo el tiempo), realmente comienzas a preguntarte que tan útiles son en realidad los análisis de suelos para hacer recomendaciones.

Fuente: “Soil Testing 2.0: Build your Soil, Cut Costs & Increase Profits with Regenerative Agriculture”

                                                                                                                        A webinar hosted by AEA, featuring John Kempf

FORTALEZCA SU SUELO, REDUZCA COSTOS Y AUMENTE LAS GANANCIAS CON AGRICULTURA REGENERATIVA 5ta Parte

En el centro de la tabla anterior, se encuentra la columna que corresponde al Nitrógeno. Es una columna de color azul fuerte, que indica que para todos los cultivos que se enlistan en la segunda columna de izquierda a derecha, existe una correlación muy significativa que nos muestra que cada vez que aumentan los niveles de Nitrógeno total, también hay un incremento en los niveles de amonio.

La tercera columna a partir de la izquierda, muestra que existe una correlación negativa con los azúcares, es decir, que generalmente cuando tenemos niveles más altos de amonio, los niveles de azúcar tienden a bajar. Esto no es una sorpresa, porque con frecuencia hemos observado que los niveles de amonio son más altos cuando las plantas están en modo de fotorrespiración, debido a que se encuentran estresadas por efecto de las altas temperaturas y no están fotosintetizando bien. De hecho, están consumiendo los azúcares y las proteínas que han producido previamente y el resultado de ello es que se tiene una planta baja en contenido de azúcares y alta en amonio. Este es el ambiente perfecto para que aparezcan plagas como los ácaros (araña roja).

Este es un ejemplo de como se pueden encontrar las correlaciones entre nutrientes y nos ayuda a aclarar el uso de la expresión “no hay correlacion”. En otras palabras, cuando mencionamos que no estamos viendo ninguna correlación entre los datos del análisis de savia y los datos del análisis del suelo, es porque este tipo de observaciones de lo que estamos detectando en campo y lo que reportan ambos, simplemente no coinciden.

La siguiente tabla corresponde al Silicio. Aparece la misma columna con el listado de cultivos (la segunda de izquierda a derecha), en la que se advierte que hay una correlación muy marcada entre el Silicio, el Fierro y el Aluminio. Esto es realmente interesante porque en la narrativa popular, generalmente el Aluminio se considera un antinutriente, es decir se le considera nocivo y que sólo se acumula en las plantas cuando se ha comprometido la integridad de las raíces. Por ejemplo, cuando hay daño por infecciones fungosas o por nematodos en las raíces, entonces el Aluminio entra en ellas. Una narrativa similar se maneja cuando se tienen niveles más altos de Fierro. En general podemos decir que esto es cierto, dado que se considera el análisis foliar en vez del análisis de savia.

En lo que se refiere al Silicio, la narrativa popular menciona lo contrario. Nos dice que cuando tenemos una intensa actividad microbiológica, las plantas absorben el Silicio que se libera principalmente en forma de acido monosilicico, de la abundante cantidad que de este elemento se encuentra en los minerales que componen el suelo. Y se afirma qué si se tiene una actividad biológica realmente buena, los niveles de Silicio aumentan y los niveles de Fierro y Aluminio disminuyen, salvo que los datos muestran que esto no es realmente cierto, porque estos tres elementos tienden a correlacionarse

En este contexto, vale la pena mencionar qué por alguna razón, el análisis de savia aparentemente solo reporta el Fierro que se encuentra en forma reducida o que es fisiológicamente activo dentro de la planta. No reporta el Fierro oxidado que podría estar almacenado en las vacuolas, etc. Así, en un análisis de savia, los niveles de este elemento podrían ser de 3 a 5 ppm en comparación con un análisis foliar, en el que podríamos estar viendo niveles de 40 a 80 ppm.

Los tipos de Fierro que se reportan en un análisis de savia son diferentes de los se reportan en un análisis foliar, y lo mismo podría ocurrir con el Aluminio, aunque no lo sabemos con certeza. Los niveles de Aluminio que se reportan en un análisis de savia suelen estar en el rango de 2 a 10 ppm y no en el rango de 50 a 200 ppm que podrían reportarse en un análisis foliar.

Estamos viendo diferentes niveles de diferentes nutrientes y de diferentes sitios que se reportan en el análisis de savia y ciertamente, en el análisis de savia, estos tres nutrientes se correlacionan sí muy significativamente.

Fuente: “Soil Testing 2.0: Build your Soil, Cut Costs & Increase Profits with Regenerative Agriculture”

  A webinar hosted by AEA, featuring John Kempf

FORTALEZCA SU SUELO, REDUZCA COSTOS Y AUMENTE LAS GANANCIAS CON AGRICULTURA REGENERATIVA 4ta Parte

Si tomamos al Magnesio como ejemplo, digamos que el análisis de suelo nos mostró que tenemos una deficiencia de este elemento y que es necesario aportar 50 libras por acre de Magnesio (50 kg/ha aproximadamente). Agregar esa cantidad faltante debería darnos todo el Magnesio requerido para tener un cultivo muy saludable, sin embargo, esto no es necesariamente cierto, depende de los niveles de Calcio y de lo que esta sucediendo en el perfil del suelo, es decir, de muchos otros factores que no se toman en cuenta en el reporte del laboratorio.

Aprender a interpretar los reportes de análisis de suelo es un poco como aprender a hablar inglés. Esta analogía puede no ser tan familiar para aquellos que son hablantes nativos de ese idioma. Para mi, el inglés es una segunda lengua, no fue el primer idioma que aprendi a hablar; y cuando aprendemos a hablar inglés como segunda lengua, debemos recordar todas las excepciones que hay para cada regla. En algunos casos esa lista de excepciones es muy larga y lo mismo ocurre con los análisis de suelo. En muchos casos hay una larga lista de excepciones a las reglas y esto es algo que hemos llegado a admitir. No estoy señalando nada nuevo, nada con lo que los agrónomos y científicos de la ciencia del suelo no estén familiarizados. Es del conocimiento común, desde siempre, que los analisis químicos que realizamos, tienen limitaciones y que debemos entender las interacciones de los nutrientes para poder hacer recomendaciones correctas a partir de ellos.

Asi, tenemos que recordar todas las distintas interacciones de nutrientes y todas las excepciones a las reglas, por ejemplo, sabemos que cuando tenemos niveles de Magnesio realmente altos, se limita la disponibilidad de este elemento. También sabemos que tener niveles excesivos de Fósforo, limita la disponibilidad del mismo y que los que normalmente se consideran como valores adecuados para el Calcio, no son suficientes en suelos arenosos, que son más ligeros.

Para cada nutriente hay una lista de reglas o excepciones que debemos entender, al igual que sus interacciones (su interacción con la geología y con otros nutrientes en el perfil y con la biología del suelo), y tenerlas en cuenta cuando hacemos recomendaciones.

Sabemos que los niveles de Potasio, que aparecerían como muy deficientes, en realidad son muy adecuados en la mayoría de nuestros suelos agrícolas porque tienen niveles abundantes de Potasio en la matriz mineral del suelo, mismos que se pueden suministrar al cultivo cuando tenemos una buena biología.

Asimismo, sabemos que el análisis de suelo no informa el estado redox de los nutrientes y que en realidad no informa con precisión la disponibilidad de ellos. Un análisis típico de CIC generalmente tampoco informa acerca de los bicarbonatos y cloruros, que son extremadamente importantes para manejar la actividad biológica y la disponibilidad general de nutrientes.

Dentro de ese contexto, hemos observado que los datos del análisis de savia no se correlacionan con los datos del análisis de suelo, que estos dos no coinciden, por lo que decidimos creerles a las plantas, pues consideramos que son un indicador preciso de lo que realmente esta ocurriendo.

Los datos del análisis de savia nos muestran cómo interactúan los nutrientes dentro de la planta.  A este respecto, hemos revisado y trabajado con decenas de miles de diferentes análisis de suelo provenientes de diferentes laboratorios y con decenas de miles de análisis de savia, en mas de 50 cultivos diferentes, en todo tipo de climas y entornos de cultivo, asi como tipos de suelo, principalmente en América del Norte y América Central, pero también hemos realizado algunos trabajos internacionales.

A manera de ejemplo a continuación veremos una tabla de datos para un nutriente, en la que podemos observar las correlaciones de nutrientes. Si observamos la columna del extremo izquierdo, podemos ver que se trata del Amonio. En la siguiente columna hacia la derecha se enlistan los diferentes cultivos, alrededor de 35. Esta información corresponde a un análisis de datos que realizamos en 2018, si mal no recuerdo. Desde luego hemos hecho trabajos con datos más recientes. 

Lo que estamos presentando son las correlaciones de este nutriente en relación con todos los demás nutrientes reportados en un análisis de savia. La correlación puede variar de negativa a positiva, siendo el cero el punto neutral. Si tenemos una correlacion positiva, significa que tenemos una correlación perfecta uno a uno, mientras que, si hay una correlación negativa, significa que tenemos una correlación inversa perfecta. Revisamos y resaltamos con código de color algunas de las diferentes celdas que se muestran en la tabla, para que sea más fácil identificarlas y evitar sentirse abrumado con tantos datos, asi que solo vamos a centrarnos en forma rápida, en las columnas que aparecen resaltadas en color intenso.

Fuente: “Soil Testing 2.0: Build your Soil, Cut Costs & Increase Profits with Regenerative Agriculture”

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FORTALEZCA SU SUELO, REDUZCA COSTOS Y AUMENTE LAS GANANCIAS CON AGRICULTURA REGENERATIVA 3ra Parte

Tener análisis de suelos fundamentalmente basados en la química nos ha conducido a un modelo de nutrición vegetal también basado en la química, que es exactamente lo contrario de lo que plantea la Agricultura Biológica

En la Agricultura Biológica, como su nombre lo indica, el énfasis está en la biología y no en la química. En este sentido, hemos observado que la biología sustituye a la química, es decir, puedes tener un análisis de suelo completamente desequilibrado desde el punto de vista químico y aún así producir cultivos de muy alto rendimiento y gran calidad si tienes una biología fuerte y activa, pero no al revés. En otras palabras, nunca he visto un suelo que tenga un análisis perfectamente equilibrado (en el que todos los valores están justo en los niveles deseados), en el cual se puedan producir cultivos saludables, en tanto no tenga una buena biología.

Con la química perfecta, pero con una biología deficiente no se producirán buenos cultivos, sin embargo, con una biología abundante y vigorosa en el suelo, y una química desequilibrada si se pueden producir excelentes cultivos.

De ahí que éste método de análisis de suelos realmente nos ha conducido a tener una perspectiva muy limitada de la nutrición vegetal y la agricultura.

Mi creciente incomodidad con nuestra dependencia de los análisis de suelos ha surgido como resultado de la observación de que los resultados reportados en ellos, no se correlacionan con la absorción de nutrientes medida en la planta, lo cual realmente es un gran problema. Se esperaría qué, si el análisis de suelo muestra que tenemos altos niveles de Fierro, la planta debería absorber altos niveles de Fierro, pero no lo hace, o qué si el suelo tiene altos niveles de Magnesio, la planta debería absorber altos niveles de Magnesio, excepto que no lo hace, y asi la lista sigue.  Mencioné estos dos ejemplos que son muy conocidos, sin embargo, hay muchos otros. Entonces, ¿por qué confiamos tanto en estos análisis de suelo que no se correlacionan con la absorción de nutrientes medida en la planta?

Ahora que tenemos una amplia experiencia y estamos desarrollando una base de datos con informes de resultados de análisis de savia, podemos ver las correlaciones que existen entre los nutrientes y observar como estos se interrelacionan dentro de un cultivo determinado, y cómo esto se correlaciona con el análisis de suelo. Esta es la investigación que hemos realizado, buscando las correlaciones de los nutrientes.

A medida que nos adentramos en esto, lo mas importante es que hemos observado que el análisis de suelo no se correlaciona con la absorción de nutrientes por parte de las plantas, no se correlaciona con la densidad de nutrientes y no se correlaciona con el comportamiento del cultivo; y en mi opinión, si se considera que es preciso y confiable, debería hacer estas tres cosas.

Si fuera cierto que el análisis del suelo se correlaciona con la absorción de nutrientes por parte de las plantas, entonces los nutrientes que se encuentran altos en el suelo también deberían ser altos en las plantas, y los nutrientes que son deficientes en el suelo, como se indica en el reporte de análisis, también deberían ser deficientes en las plantas, pero ninguno de estos es el caso.

Por esta razón, no podemos hacer recomendaciones agronómicas adecuadas y efectivas (recomendaciones de enmiendas), tan solo con cálculos matemáticos a partir del análisis de suelo.

Fuente: “Soil Testing 2.0: Build your Soil, Cut Costs & Increase Profits with Regenerative Agriculture”

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FORTALEZCA SU SUELO, REDUZCA COSTOS Y AUMENTE LAS GANANCIAS CON AGRICULTURA REGENERATIVA 2da Parte

El análisis de suelos tiene una historia muy venerada, siendo el primero el análisis basado en la CIC (Capacidad de Intercambio Cationico), con el cual estamos muy familiarizados hoy en día. Este fue creado y promovido por William Albrecht en la universidad de Missouri.

Albrecht realizó mucha investigación sobre el valor y la importancia de la nutrición vegetal desde la perspectiva de la salud pública y la salud del ganado. Su trabajo que fue fundamental para el análisis de suelos y actualmente todavía se considera un pilar en dicha área, particularmente dentro de la comunidad de agricultura orgánica y biológica, pero también en la comunidad agrícola convencional.

Muchos agricultores realizan este tipo de análisis en sus fincas, se trata de un análisis de fertilidad basado en la CIC del suelo, en el que se emplean diferentes tipos de extractantes, como el Melich 3, el acetato de amonio y algunos otros. Todos ellos con un objetivo fundamental, que es evaluar la capacidad de intercambio catiónico de los coloides del suelo. Aun cuando a través del tiempo ha habido mejoras en la metodología de estos análisis, su enfoque inicial no ha cambiado en los últimos 70 años, desde que Albrecht desarrolló su investigación original.

Desde 2011, en AEA (Advanced Eco Agriculture), hemos hecho un extenso trabajo realizando análisis de savia. A partir de entonces nos hemos planteado interrogantes cada vez mayores sobre cómo se utiliza tradicionalmente el análisis de suelos y cómo debería utilizarse en realidad. Esto nos llevó a cuestionarnos si el análisis de suelos está incompleto o si su enfoque es completamente erróneo, ya que los datos de los reportes que se entregan, generalmente no se correlacionan con lo que las plantas están haciendo en realidad. Esta situación, nos remonta al planteamiento de William Albrecht mecnionado anteriormente, es decir, si el reporte de análisis del suelo no corresponde con lo que las plantas obtienen, ¿a cuál de ellos le vamos a creer?

Nosotros creemos que las plantas son las que nos están mostrando la realidad, por lo que, si el análisis del suelo con frecuencia es significativamente incorrecto y no se correlaciona con el desempeño del cultivo, en algún momento tenemos que preguntarnos que es mejor ¿tener datos erróneos, o no tener datos?

Mi opinión es qué, en muchos casos, es preferible no tener datos que tener datos incorrectos,porque cuando no tenemos datos, confiamos más en nuestros sentidos. Es decir, confiamos en lo que estamos viendo, en el comportamiento del cultivo y en algunas otras cosas que podemos observar, y de esta forma tenemos un mejor panorama de lo que está ocurriendo. En otras palabras, somos más conscientes de todo el ecosistema, que el simple hecho de confiar en lo que nos dice un reporte de análisis de suelo.

La agricultura ecológica ha descrito que el suelo tiene tres componentes principales, el mineral, el físico y el biológico, mientras que los análisis de suelo, esos en torno a los que hemos desarrollado todo el marco de manejo de la nutrición de cultivos, solamente miden el aspecto mineral. No se da relevancia a las características físicas del suelo, por ejemplo, a la estructura de los agregados y la estabilidad de los mismos. Tampoco se toman en cuenta los aspectos biológicos en los reportes de suelo que recibimos de un laboratorio de análisis de suelo, aunque ciertamente ya hay ensayos biológicos disponibles y se están utilizando cada vez más.  

El tema es que cuando se pide realizar un análisis de suelo estándar, nuestra idea inmediata es que estamos hablando de una prueba mineral del suelo, es decir de una prueba química, y no contemplamos sus características biológicas y físicas.

Desde mi punto de vista, el hecho de enfocarse principalmente en un análisis de suelo basado en la química, no ha llevado a la agricultura por buen camino. No estoy sugiriendo que históricamente haya habido intenciones nefastas al poner énfasis en este tipo de análisis basado en la química, simplemente fue consecuencia de la tecnología a la que en ese momento se tenia acceso, la que se comprendia bien. De hecho, hasta el día de hoy todavía estamos aprendiendo a entender mejor los ensayos microbiológicos del suelo y esta tecnología aún se está desarrollando rápidamente.

Sin embargo, dado que nos enfocamos solamente en un análisis basado en la química, eso nos da una perspectiva muy limitada, y son solo los aspectos que se reportan en los resultados del analisis de suelo los que nos concentramos en equilibrar, porque son las cosas que hemos podido medir. En otras palabras, hemos perdido de vista que la parte química es únicamente la tercera parte de todo lo que deberíamos estar midiendo en el suelo, y que también debemos considerar sus características físicas y biológicas.

Esta situación nos ha llevado a un modelo de nutrición vegetal basada en la química, incluso dentro del ámbito de la AgriculturaRegenerativa,lo cual es es la antítesis de una agricultura biológica.

Fuente: “Soil Testing 2.0: Build your Soil, Cut Costs & Increase Profits with Regenerative Agriculture”

                                                                                                               A webinar hosted by AEA, featuring John Kempf

FORTALEZCA SU SUELO, REDUZCA COSTOS Y AUMENTE LAS GANANCIAS CON AGRICULTURA REGENERATIVA 1era Parte

A lo largo de los últimos 15 años, hemos avanzado en la forma de utilizar los análisis de suelo, y hoy en día los vemos de manera diferente a la mayoría de las personas. Podemos decir que tenemos una percepción diferente del uso de este tipo de análisis, como consecuencia del uso generalizado del análisis de savia en todas las fincas en las que trabajamos.

Cuando consideramos el uso de un análisis de suelo, nuestras perspectivas son muy diferentes de las perspectivas convencionales acerca del tipo de análisis de suelos que normalmente se lleva a cabo.

William Albrecht* dijo la siguiente frase “Lee los libros y estudia la Naturaleza, y cuando ambos no concuerden, deja los libros”. Si aplicamos esta frase en el contexto de los análisis de suelos, entonces tendríamos que leer lo que estos nos reportan y estudiar lo que el cultivo está diciéndonos. Pero si no hay correspondencia entre ambas cosas, ¿a cuál le vamos a creer?

Los cultivos son el reporte final, son los que nos dicen lo que realmente esta pasando, y si los cultivos y los resultados del análisis de suelo no son consistentes, tal vez deberíamos descartar los análisis del suelo o al menos reconsiderar nuestra confianza en ellos.

Dentro del enfoque de la agricultura convencional, hemos observado que los análisis de suelo generalmente se utilizan como una herramienta de venta de fertilizantes. Algunas veces necesariamente por una buena razón, y otras veces la necesidad de los productos que se venden es bastante debatible, y no estoy refiriéndome a ningúna persona, compañía o empresa en particular.

Lamentablemente, en muchos casos hemos visto que el uso de análisis de suelo resulta en la aplicación excesiva de productos que crean la mayor parte de los desequilibrios nutricionales que experimentan los cultivos, generan susceptibilidad a enfermedades e insectos plaga, pérdidas en el rendimiento y una reducción en la rentabilidad, es decir, toda esa problemática que se presenta en la producción agrícola.

Normalmente no pensaríamos que una aplicación de fertilizantes reduzca el rendimiento, sin embargo, esto es absolutamente posible. Ha habido muchos casos en los que las aplicaciones de Potasio o de Nitrógeno han reducido los rendimientos, particularmente en el caso de la producción de frutales y hortalizas, pero también ha sucedido en la producción de cultivos extensivos, en la que podemos tener muchos problemas producidos por aplicaciones excesivas de nutrientes en un momento inapropiado, y con base en la utilización de análisis de suelo.

Creo que el propósito de la agronomía es equilibrar la nutrición y la biología para lograr el desempeño óptimo de nuestros cultivos, lo que significa alcanzar un mayor rendimiento. En otras palabras, lograr el mayor nivel de rendimiento comerciable posible y al mismo tiempo tener cultivos resistentes a las enfermedades y a los insectos plaga.

El propósito de las herramientas analíticas con fines agronómicos, como el análisis del suelo, el análisis foliar, el análisis de savia o cualquier otra que se utilice, es describir con precisión la nutrición que se encuentra disponible para ser absorbida por el cultivo. Aquí la palabra clave es precisión, porque si no la tenemos, deberíamos preguntarnos si tener datos incorrectos no es peor que no tener datos.

En este sentido, el análisis de savia describe con precisión lo que ya ha sido absorbido por la planta.  Los nutrientes que se absorben del perfil del suelo, son el indicador de lo que en realidad es posible y de lo que ese suelo tenía la capacidad de suministrarle a las plantas en ese ciclo de cultivo. En última instancia, las plantas son el “informe final”, ya que son las que expresan lo que realmente está ocurriendo.

Fuente: “Soil Testing 2.0: Build your Soil, Cut Costs & Increase Profits with Regenerative Agriculture”

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LA VIDA EN EL SUELO 6ta Parte

La importancia de los azúcares en el suelo

Dependiendo de la etapa fenológica de la planta, se ha estimado que entre el 12 y el 40% de la cantidad total de carbohidratos producidos por la fotosíntesis se libera a la rizosfera como exudados de la raíz. Incluso la cantidad más baja, 12%, es una cantidad significativa del recurso de fotosintatos de la planta, lo que ilustra lo importante que es para ella promover las relaciones con los microorganismos benéficos.

Una superficie agrícola y su zona radical no son un entorno natural, el monocultivo, el uso excesivo de maquinaria y la aplicación de insumos agroquímicos, ejercen un estrés continuo tanto en la planta como en la rizosfera. El potencial de fotosíntesis se ve afectado por la reducción del área foliar que pudiera ocurrir por diversas circunstancias. Esto reduce la secreción de fotosintatos en forma de exudados de las raíces, que son la base de la cadena alimentaria de la rizosfera.

Debido a las altas tasas de infiltración en suelos arenosos, sus zonas radicales de estructura abierta (muy alta porosidad) contienen un bajo nivel de materia orgánica. Como resultado, estos suelos pueden ser muy pobres en carbono orgánico.

En un ecosistema de suelo natural, los microorganismos utilizan la materia orgánica para obtener energía, a medida que la reciclan, descomponiéndola en compuestos orgánicos más simples de Carbono y Nitrógeno. Un proceso que sustenta las redes tróficas, una vez que los nutrientes nuevamente se liberan lentamente al suelo para dar soporte a otros microorganismos.

El papel del azúcar

Las plantas han evolucionado para vivir en simbiosis con los microorganismos del suelo y así obtener un beneficio mutuo, pero por diversas razones, el suelo de la zona radical puede estar limitado por la falta de material orgánico y exudados de las raíces. Esto da como resultado una falta de fuentes de Carbono disponibles que de otro modo sustentarían el ecosistema. En consecuencia, existe la necesidad de introducir una fuente de Carbono para complementar esta deficiencia inherente.

Hay diferentes estrategias para incrementar la cantidad de Carbono orgánico en el suelo, mediante la adición de compostas, abonos verdes, establecimiento de policultivos y de praderas, agricultura de conservación, etc.

El término rizosfera fue introducido por Hiltner en 1904. Desde entonces, la “mitad oculta de la mitad oculta” ha sido investigada en sus múltiples aspectos. Inicialmente, el interés de científicos y profesionales se dirigió a la nutrición de las plantas, en particular, a determinar si los procesos de la rizosfera influyen en la absorción de nutrientes minerales por las especies agrícolas y árboles.

Con el cambio de perspectiva de los científicos del suelo y las plantas, de la agricultura a las cuestiones ecológicas (ambientales), el énfasis de la investigación de la rizosfera también se ha desplazado cada vez más al estudio del efecto de las asociaciones planta-microbioma sobre la biodisponibilidad, absorción y transformación de contaminantes orgánicos e inorgánicos en los suelos.

Referencias:

Grundy, J. (18 de Agosto de 2017). The life in your soil. Obtenido de PitchCare.com: https://www.pitchcare.com/news-media/the-life-in-your-soil.html

Rizosfera y Rizoplano: efecto y función 5ta Parte

La rizosfera, considerada como el ecosistema terrestre más grande, es la parte del suelo próxima a las raíces de la planta que se extiende concretamente entre 1.0 y 3.0 mm desde la superficie de las raíces al interior del suelo. En esta región edáfica, las raíces de las plantas interactúan con el suelo y sus microorganismos, lo que en consecuencia reporta beneficios para las plantas y mejora la fertilidad del suelo.

La comunidad científica identifica 3 partes que constituyen la rizosfera:

  • La endorizosfera o rizosfera interna, que comprende la corteza de la raíz (tejido entre la endodermis y la epidermis), colonizada por microorganismos.
  • El rizoplano, formado por la superficie de la raíz y los microorganismos que hay en ella.
  • La ectorizosfera, exorrizosfera, suelo rizosférico o rizosfera externa, es la parte del suelo que está en estrecho contacto con la superficie de las raíces de las plantas.

La funcionalidad de estas regiones está influenciada por factores como: tipo de suelo, humedad del suelo, pH, temperatura, edad de la planta, estado metabólico de la planta, humedad relativa, insumos agronómicos tales como fertilizantes, agentes humectantes y pesticidas.

La interacción entre los microorganismos y las raíces de las plantas dentro de estas regiones es una actividad asociativa mutuamente benéfica.

Contribuciones de la Planta

Exudados de las raíces: las paredes epidérmicas externas de las células que forman los pelos radiculares vivos, están cubiertas de mucílago y cutícula (película protectora). Los compuestos orgánicos e inorgánicos acumulados en el citoplasma de las células de la raíz son excretados. Estas secreciones pueden ser compuestos destinados a proporcionar una defensa directa a las plantas contra los patógenos o también nutrientes para los microorganismos benéficos cuando están en forma de carbohidratos, azúcares solubles en agua, ácidos orgánicos, vitaminas y minerales, aminoácidos, hormonas, aminas, fenoles y ésteres de fosfato de azúcar. En conjunto, apoyan y promueven las interacciones microbianas directas de las plantas. Las raíces de las plantas presentan un aumento en su exudación cuando están en presencia de microorganismos.

Tejidos orgánicos: al igual que ocurre con la piel humana, los pelos de las raíces continuamente están desprendiéndose al suelo, lo que proporciona a los microorganismos una base alimentaria adicional de la que obtienen energía.

La excreción y desprendimiento de estos materiales por parte de las plantas en la rizosfera es lo que permite que los microorganismos colonicen tales regiones.

Contribución de los Microorganismos Benéficos

Defensa: los microorganismos de la rizosfera pueden ser benéficos, dañinos y neutrales para las plantas. Sin embargo, existe un intenso campo de batalla, a manera de una actividad competitiva entre todos ellos, en la que cada uno responde de manera diferente a los exudados de las raíces.

Como resultado, las plantas han desarrollado mecanismos simbióticos con microorganismos benéficos que promueven su defensa. Por ejemplo, para interactuar con éxito con el tejido de la planta, un patógeno de la raíz tendrá que enfrentar exitosamente a los hongos simbióticos de dicha planta, que se encuentran en la rizosfera y el rizoplano. Los hongos simbióticos reconocerán este ataque, mostrarán antagonismo con el patógeno y frenarán su avance en beneficio tanto de sí mismos como de la planta.

Alternativamente, en respuesta a los patógenos, las bacterias asociadas a las plantas pueden inducir la activación de las defensas de éstas, un sistema denominado Resistencia Sistémica Inducida (ISR), diferente a la Resistencia Sistémica Adquirida (SAR), que es propiciada por patógenos.

Promoción del crecimiento de las plantas: los microorganismos catalizan reacciones que forman ácidos orgánicos, qué a su vez, solubilizan los nutrientes inorgánicos a formas disponibles para las plantas. También producen sustancias estimulantes del crecimiento y liberan elementos que están inmovilizados (como el Fósforo), a través del proceso de mineralización. Asimismo, reducen la toxicidad de elementos como el Azufre.

Además, las bacterias asociadas a las plantas pueden producir fitohormonas y reguladores de crecimiento, que comprenden a las citoquininas, giberelinas y auxinas, como el ácido indol-3-acético. Estas sustancias están involucradas en la iniciación de las raíces, la división celular y la expansión celular. El efecto de ésta activación en las plantas puede ser directo, mediante la promoción de su crecimiento, o bien indirecto, por tener una mayor disponibilidad de agua y nutrientes gracias a un mejor sistema de raíces.

Rizosfera y Rizoplano: efecto y función

La rizosfera, considerada como el ecosistema terrestre más grande, es la parte del suelo próxima a las raíces de la planta que se extiende concretamente entre 1.0 y 3.0 mm desde la superficie de las raíces al interior del suelo. En esta región edáfica, las raíces de las plantas interactúan con el suelo y sus microorganismos, lo que en consecuencia reporta beneficios para las plantas y mejora la fertilidad del suelo.

La comunidad científica identifica 3 partes que constituyen la rizosfera:

  • La endorizosfera o rizosfera interna, que comprende la corteza de la raíz (tejido entre la endodermis y la epidermis), colonizada por microorganismos.
  • El rizoplano, formado por la superficie de la raíz y los microorganismos que hay en ella.
  • La ectorizosfera, exorrizosfera, suelo rizosférico o rizosfera externa, es la parte del suelo que está en estrecho contacto con la superficie de las raíces de las plantas.

La funcionalidad de estas regiones está influenciada por factores como: tipo de suelo, humedad del suelo, pH, temperatura, edad de la planta, estado metabólico de la planta, humedad relativa, insumos agronómicos tales como fertilizantes, agentes humectantes y pesticidas.

La interacción entre los microorganismos y las raíces de las plantas dentro de estas regiones es una actividad asociativa mutuamente benéfica.

Contribuciones de la Planta

Exudados de las raíces: las paredes epidérmicas externas de las células que forman los pelos radiculares vivos, están cubiertas de mucílago y cutícula (película protectora). Los compuestos orgánicos e inorgánicos acumulados en el citoplasma de las células de la raíz son excretados. Estas secreciones pueden ser compuestos destinados a proporcionar una defensa directa a las plantas contra los patógenos o también nutrientes para los microorganismos benéficos cuando están en forma de carbohidratos, azúcares solubles en agua, ácidos orgánicos, vitaminas y minerales, aminoácidos, hormonas, aminas, fenoles y ésteres de fosfato de azúcar. En conjunto, apoyan y promueven las interacciones microbianas directas de las plantas. Las raíces de las plantas presentan un aumento en su exudación cuando están en presencia de microorganismos.

Tejidos orgánicos: al igual que ocurre con la piel humana, los pelos de las raíces continuamente están desprendiéndose al suelo, lo que proporciona a los microorganismos una base alimentaria adicional de la que obtienen energía.

La excreción y desprendimiento de estos materiales por parte de las plantas en la rizosfera es lo que permite que los microorganismos colonicen tales regiones.

Contribución de los Microorganismos Benéficos

Defensa: los microorganismos de la rizosfera pueden ser benéficos, dañinos y neutrales para las plantas. Sin embargo, existe un intenso campo de batalla, a manera de una actividad competitiva entre todos ellos, en la que cada uno responde de manera diferente a los exudados de las raíces.

Como resultado, las plantas han desarrollado mecanismos simbióticos con microorganismos benéficos que promueven su defensa. Por ejemplo, para interactuar con éxito con el tejido de la planta, un patógeno de la raíz tendrá que enfrentar exitosamente a los hongos simbióticos de dicha planta, que se encuentran en la rizosfera y el rizoplano. Los hongos simbióticos reconocerán este ataque, mostrarán antagonismo con el patógeno y frenarán su avance en beneficio tanto de sí mismos como de la planta.

Alternativamente, en respuesta a los patógenos, las bacterias asociadas a las plantas pueden inducir la activación de las defensas de éstas, un sistema denominado Resistencia Sistémica Inducida (ISR), diferente a la Resistencia Sistémica Adquirida (SAR), que es propiciada por patógenos.

Promoción del crecimiento de las plantas: los microorganismos catalizan reacciones que forman ácidos orgánicos, qué a su vez, solubilizan los nutrientes inorgánicos a formas disponibles para las plantas. También producen sustancias estimulantes del crecimiento y liberan elementos que están inmovilizados (como el Fósforo), a través del proceso de mineralización. Asimismo, reducen la toxicidad de elementos como el Azufre.

Además, las bacterias asociadas a las plantas pueden producir fitohormonas y reguladores de crecimiento, que comprenden a las citoquininas, giberelinas y auxinas, como el ácido indol-3-acético. Estas sustancias están involucradas en la iniciación de las raíces, la división celular y la expansión celular. El efecto de ésta activación en las plantas puede ser directo, mediante la promoción de su crecimiento, o bien indirecto, por tener una mayor disponibilidad de agua y nutrientes gracias a un mejor sistema de raíces.

Referencias:

Grundy, J. (18 de Agosto de 2017). The life in your soil. Obtenido de PitchCare.com: https://www.pitchcare.com/news-media/the-life-in-your-soil.html

LA VIDA EN EL SUELO 4ta Parte

Importancia del equilibrio

Si la relación C: N es demasiado baja, el suelo estará dominado por bacterias y la descomposición de la materia orgánica se producirá con demasiada rapidez. Esto reduce la cantidad y diversidad de materia orgánica disponible para otros organismos del suelo, desequilibrando sus poblaciones, lo que restringe el funcionamiento eficiente del ecosistema del suelo y limita los beneficios asociados a las plantas.

Si la relación C: N es demasiado alta, la descomposición de la materia orgánica es demasiado lenta, el nitrógeno se vuelve limitado y esta condición deja de favorecer a las poblaciones bacterianas. Esto puede conducir a la acumulación de materia orgánica y a una mayor limitación del funcionamiento eficiente del ecosistema del suelo.

Alto contenido de carbono = descomposición más lenta, por ejemplo, la lignina, que es más fácil de digerir por hongos

Bajo contenido de carbono = descomposición más rápida, por ejemplo, la celulosa, que es más fácilmente digerida por bacterias

La parte horizontal del diagrama anterior, representa un rango de proporciones C:N

En la proporción 30:1 (lado izquierdo) existe un dominio fúngico, mientras que en la proporción 3:1 (lado derecho) el sistema está dominado por bacterias.

La dominancia relativa de hongos o bacterias está representada por la curva de campana inversa (línea blanca superior) en relación al ritmo de descomposición de la materia orgánica representado por la curva de campana (línea blanca inferior).

La proporción óptima de C:N es 24:1, y está representada por las líneas punteadas. En este punto la mineralización de la nutrición vegetal, la tasa de generación de materia orgánica estable y la diversidad y cantidad de microorganismos están en el óptimo.

Áreas importantes de interacción

Las áreas especializadas y concentradas del nicho ecológico donde ocurren las interacciones entre plantas y microorganismos, están confinadas a una región estrecha de suelo que se extiende varios milímetros hacia afuera de la superficie de las raíces de las plantas. Como resultado, la naturaleza química y física de un suelo cambia a medida que nos alejamos de esta zona inmediata a las raíces (a la que se denomina rizósfera), y el área de influencia de la raíz disminuye con la distancia. En consecuencia, tenemos que hay entre 1000 y 2000 veces más microorganismos asociados a las raíces que los que habitan en el suelo desnudo.

En otras palabras, la rizosfera es la parte del suelo inmediata a las raíces vivas, qué mediante secreciones de las raíces, se encuentra bajo su influencia directa. Al conjunto de microorganismos asociados a las raíces se les conoce como microbioma o microbiota de la raíz.

La relación Rizosfera: Suelo (R:S) es una expresión de la creciente comunidad microbiana, y su efecto influenciado por las raíces de las plantas. Se calcula dividiendo el número de microorganismos en el suelo del área de la rizósfera, entre el número de microorganismos en el suelo no rizosférico.

La rizosfera que involucra el espacio poroso del suelo contiene muchas bacterias y otros microorganismos que se alimentan de las células vegetales desprendidas, lo que se denomina rizodeposición. Asimismo, los microrganismos de esta región se alimentan de las proteínas y azúcares liberados por las raíces, llamados exudados radiculares. Esta simbiosis conduce a interacciones más complejas que influyen en el crecimiento de las plantas y la competencia por los recursos. Gran parte del ciclo de nutrientes y la supresión de enfermedades que requieren las plantas, se produce en esta región, que es inmediatamente adyacente a las raíces.

Todo esto ocurre debido a los exudados de las raíces y los productos metabólicos de las comunidades simbióticas y patógenas de microorganismos.

Referencias:

Grundy, J. (18 de Agosto de 2017). The life in your soil. Obtenido de PitchCare.com: https://www.pitchcare.com/news-media/the-life-in-your-soil.html

LA VIDA EN EL SUELO 3era Parte

NEMÁTODOS

Son gusanos no segmentados generalmente de 50 micrones (µm) de ancho y 1 mm de largo. Los nematodos son ubicuos dentro de los suelos, donde con frecuencia superan en número a todos los demás organismos, tanto en especies, como en porcentaje poblacional. Poseen un sistema nervioso central, un tracto digestivo y un sistema reproductor, por lo que se les considera los organismos más primitivos. Al ser organismos acuáticos, requieren de una humedad adecuada en el suelo para moverse con eficacia. Algunos son parásitos de las plantas, por lo que frecuentemente se les presta especial atención, sin embargo, la gran mayoría de los nematodos no parasitan las plantas.

Se describen cinco categorías de nematodos del suelo, que se integran en dos grupos:

Nematodos de vida libre

  1. Bacteriófagos. Consumen bacterias.
  2. Fungívoros. Se alimentan de hongos, perforan las paredes celulares de los hongos y consumen su contenido.
  3. Depredadores. Se alimentan de todo tipo de nematodos y protozoos.
  4. Omnívoros. Se alimentan de diversos organismos y pueden variar su dieta en sus diferentes etapas de vida.

Nematodos que no son de vida libre

  1. Fitopatógenos. Se alimentan de las raíces, son parásitos de las plantas. Los nematodos pueden vivir fuera de las raíces (ectoparásitos), dentro de las raíces (endoparásitos), o bien, tanto dentro como fuera de ellas (semiendoparásitos), dependiendo de su etapa de vida.

La naturaleza inherente de algunas zonas de raíces en césped de uso deportivo, puede llevarnos a un ecosistema con un desequilibrio biológico grave. Cuando esto ocurre, puede proliferar una gran diversidad de especies de nematodos parásitos, llegando a niveles que den como resultado una malformación y problemas de funcionamiento de las raíces, lo que afecta negativamente al crecimiento y desarrollo de las plantas.

Relación Carbono /Nitrógeno

Los microorganismos consumen Carbono como combustible para formar nuevo material celular, utilizando el Nitrógeno que han almacenado y posteriormente, excretan el exceso de Nitrógeno en forma de Amonio.

La materia orgánica es descompuesta en el suelo por la actividad de microorganismos que utilizan su contenido de Carbono como fuente de energía. Este proceso libera Carbono y Nitrógeno al ecosistema del suelo en forma de compuestos orgánicos. El Carbono en forma de Carbohidratos y el Nitrógeno en forma de Amonio y Nitrato, que son formas disponibles para la planta.

Dicho proceso es la base del ecosistema del suelo y la velocidad a la que se lleva a cabo está influenciada por la Relación Carbono/ Nitrógeno presente en las sustancias orgánicas y las condiciones del suelo circundante.

Las tasas óptimas de descomposición y la funcionalidad del ecosistema del suelo se dan con una relación C: N de 24:1. Es decir, 24 partes de Carbono por 1 parte de Nitrógeno, debido a que ésta proporción genera condiciones más equilibradas que favorecen la descomposición de la materia orgánica estable.

Este equilibrio óptimo ocasiona un balance entre la mineralización (disponibilidad de nutrientes) y la inmovilización (falta de disponibilidad de nutrientes).

La relación Carbono/Nitrógeno en las plantas es crucial para las actividades celulares rutinarias. Los compuestos de Carbono, como los Carbohidratos (la sacarosa y la glucosa), proporcionan energía que se puede emplear en la asimilación del Nitrógeno y la síntesis de aminoácidos. Estos aminoácidos son los componentes básicos de las proteínas que las plantas utilizan para construir otros compuestos, en particular, enzimas, que son esenciales para casi todas las actividades celulares y las diversas funciones de la planta.

Así pues, podemos afirmar que la estrecha coordinación entre el Carbono y el Nitrógeno es el proceso central, que impulsa el funcionamiento de la planta y la actividad biológica del suelo.

Las relaciones Carbono/Nitrógeno en los suelos agrícolas están limitadas por dos razones principales:

  1. En los suelos arenosos ocurre una alta tasa de infiltración y por su propia naturaleza este tipo de suelos tienen bajas cantidades de materia orgánica.
  2. La producción limitada de exudados de la raíz debido a una baja tasa fotosintética. Esto puede deberse a un área foliar escasa a causa de diferentes factores.

Las aportaciones de Carbono (materia orgánica en forma de composta, o humus) equilibran la relación C: N, lo que favorece el funcionamiento eficiente del ecosistema del suelo, y resulta en:

  1. La descomposición óptima de la materia orgánica, que propicia un mejor reciclaje y absorción de nutrientes.
  2. Una mejora en las interacciones de microorganismos benéficos con las plantas.

Referencias:

Grundy, J. (18 de Agosto de 2017). The life in your soil. Obtenido de PitchCare.com: https://www.pitchcare.com/news-media/the-life-in-your-soil.html