CIENTÍFICOS DESCUBREN CÓMO LAS ABEJAS ACTIVAN COMPUESTOS NATURALES CONTRA INFECCIONES PARASITARIAS DURANTE LA POLINIZACIÓN

Royal Botanic Gardens, Kew, 2022

En un nuevo artículo publicado en una edición especial de “Philosophical Transactions of The Royal Society”, los científicos del Royal Botanic Gardens, Kew (Real Jardín botánico de Kew), informaron sobre cómo las abejas activan las propiedades «medicinales» de varios néctares para protegerse de las infecciones parasitarias.
El equipo de investigadores dirigido por el Dr. Hauke Koch, científico de Kew, en colaboración con el profesor Mark Brown de Royal Holloway, Universidad de Londres, recolectó muestras de néctar y polen de tilos (Tilia spp.) y madroños en Kew Gardens, en el oeste de Londres, para determinar cómo las abejas procesan los compuestos que se encuentran contenidos en ellos. Los investigadores encontraron que dos compuestos que se encuentran naturalmente en los néctares de estas especies, son activados por los procesos digestivos de las abejas, el microbioma intestinal (microorganismos), o una combinación de ambos.
El objetivo principal del estudio era descubrir cómo estos elementos y sus cualidades antiparasitarias pueden proteger a las abejas del parásito intestinal común Crithidia bombi. Los experimentos arrojaron resultados prometedores para los esfuerzos de conservación de las abejas, en un momento en que los polinizadores enfrentan una creciente amenaza como consecuencia del cambio climático, las enfermedades y la pérdida de hábitat debido a la agricultura y el uso del suelo.

La polinización por animales es una de las interacciones de especies más importantes del mundo, ya que las plantas ofrecen una recompensa nutritiva a insectos, aves y pequeños mamíferos a cambio de la transferencia de polen. Este proceso no solo facilita la reproducción de muchas plantas, sino que también sirve para apoyar la producción mundial de alimentos y la preservación de los ecosistemas, por lo que, los científicos están alarmados al ver evidencia creciente de disminución en la cantidad y diversidad de polinizadores.

Entre las amenazas que los polinizadores enfrentan en la actualidad, se encuentran los peligros que plantean los parásitos. Los parásitos de las abejas pueden introducirse y propagarse a través de las rutas comerciales mundiales, y pueden pasar de las colonias de abejas melíferas domesticadas a los polinizadores silvestres. Sus efectos sobre las abejas se ven agravados por otros factores de estrés, como el uso de pesticidas que afectan la salud del microbioma.
El parásito intestinal del abejorro C. bombi es de especial interés para los científicos, ya que es un parásito común y se sabe que amenaza la supervivencia y el desarrollo de las colonias de abejorros.

El Dr. Hauke Koch, líder de investigación en química biológica de polinizadores en RBG Kew y autor principal del artículo, dice: «Los polinizadores tienen diversos microbiomas en sus intestinos y entornos de anidación. Estas comunidades de microorganismos pueden ser importantes para su salud, por ejemplo, defendiéndolos contra enfermedades o produciendo nutrientes importantes.
Al comprender mejor la importancia funcional y las contribuciones de los individuos que conforman el microbioma de diferentes polinizadores, es posible que en el futuro podamos apoyarlos más adecuadamente. Por ejemplo, las colonias de abejas melíferas y abejorros domesticados se pueden apoyar mediante probióticos novedosos, o se pueden mantener microbiomas saludables en los polinizadores silvestres mediante la restricción de pesticidas que afectan negativamente al microbioma, así como mediante la promoción de plantas con néctar o polen que estimulan los microbiomas saludables.»

El primer compuesto analizado por el equipo, llamado unedone, se encontró en el néctar de madroños (Arbutus unedo) y se extrajo de la miel de madroño. Este arbusto de hoja perenne, es originario de Irlanda, Europa Occidental y el Mediterráneo, y comúnmente se planta en parques y jardines en el Reino Unido. Se sabe que sus flores ricas en néctar y polen son un alimento importante para los abejorros en otoño. Las abejas producen una miel de sabor amargo que es buscada en todo el Mediterráneo.
El compuesto unedone se probó en abejorros infectados por el parásito C. bombi, bajo condiciones de laboratorio. También se experimentó con reinas (abejas hembra capaces de reproducirse) de abejorros (Bombus terrestris), recolectadas en Kew en el otoño de 2018. En la última parte del experimento se alimentó a los abejorros con una mezcla de jarabe de azúcar y polen durante un período de dos semanas, después de lo cual sus heces se analizaron en busca de parásitos. Luego, a los abejorros seleccionados se les dio un tratamiento de jarabe de azúcar, o un tratamiento de unedone. Se descubrió que el compuesto inhibía las infecciones por C. bombi, pero solo después de interactuar con el microbioma, ya que los procesos metabólicos iniciales en el intestino medio lo volvían inactivo contra el parásito.
Los investigadores también determinaron que la tiliasida, un compuesto extraído del néctar del tilo, ofrece beneficios similares a los abejorros obreros. Se descubrió que la tiliasida se activaba mediante los propios procesos digestivos de los abejorros. Ambos compuestos se han presentado como evidencia de los beneficios que tienen los alimentos y los microbiomas para proteger y fortalecer la salud de los polinizadores, a nivel individual y comunitario.

El profesor Phil Stevenson, Director del Departamento de Diversidad y Función de Particularidades en RBG Kew, y coautor del estudio, dice: «Comprender los promotores de la salud de los polinizadores, tanto buenos como malos, es fundamental para saber cómo podemos apoyarlos mejor, y así continuar beneficiándonos de su contribución a la producción de alimentos y al mantenimiento de los ecosistemas naturales». «Ahora sabemos que algunas flores brindan una mejor nutrición para algunas especies, mientras que otras brindan medicamentos naturales a los polinizadores, por lo que podemos seleccionar plantas para restaurar ecosistemas degradados, o para áreas agrícolas, que proporcionen beneficios múltiples a los polinizadores mejorando su salud a nivel de la comunidad.»

Además de los peligros que representan los parásitos, la disminución de los polinizadores está incrementando por el uso de pesticidas, la intensificación de la agricultura y el cambio climático. Por esta razón los científicos están interesados en comprender mejor los procesos naturales que influyen y afectan su salud, tanto positiva como negativamente. Estos procesos incluyen la calidad nutricional del polen y el néctar, el impacto de los parásitos y los beneficios del microbioma, así como los efectos de los compuestos bioactivos naturales y la composición del ecosistema.

Stevenson agrega: «Los impactos de las actividades humanas en la salud de los polinizadores, y la disminución de estos debido al uso excesivo de pesticidas, el cambio climático y la intensificación agrícola, ahora son ampliamente aceptados después de décadas de recopilación de evidencia”.
«Necesitamos buscar soluciones y formas de mantener poblaciones diversas y saludables de polinizadores y otros grupos de insectos. Muchas de estas soluciones se pueden desarrollar a través de una mejor comprensión de los procesos naturales que influyen en la salud de los polinizadores. Si sabemos cómo cambia la nutrición entre el polen de diferentes especies y cuáles de ellas proporcionan los mejores recursos alimenticios para la más amplia gama de polinizadores, podemos implementar programas de restauración con mucha mayor precisión y con beneficios a largo plazo, como la plantación de especies de importancia ecológica en los márgenes de campos agrícolas y corredores ecológicos”.

Referencias:

Royal Botanic Gardens, Kew. (1 de Mayo de 2022). Scientists discover how bees activate natural medicine against parasite infection during pollination. Obtenido de PHYS ORG: https://phys.org/news/2022-04-scientists-bees-natural-medicine-parasite.html

MILPA: EL CORAZÓN DE LA AGRICULTURA MEXICANA

La importancia de la diversidad de cultivos en la milpa radica en que se le considera la base para el diseño de sistemas de producción de cultivos más sustentables en México y todo el mundo.

La milpa es un sistema multifuncional que se ha ido adaptando por miles de años. En nuestro país entendemos a la milpa como un sistema agrícola tradicional conformado por un policultivo, que constituye un espacio dinámico de recursos genéticos. La especie más importante es el maíz, y se acompaña de distintas especies de frijol, calabazas, chiles, tomates, principalmente. A la combinación de maíz-frijol-calabaza se le conoce como «la triada mesoamericana». (SADER, 2020)

Se puede decir que no existen dos milpas iguales ya que cada productor la adapta a sus condiciones, pero hay un aspecto que todas las milpas comparten, este es que se basan en la ecofisiología de los cultivos que la componen.

La ecofisiología de cultivos permite explicar cómo, a diferencia de la producción de un solo cultivo, diversas plantas cultivadas comparten el mismo espacio (al menos durante una parte de su ciclo de vida), por lo que la utilización de los recursos necesarios para su crecimiento (luz, agua y nutrientes), es más eficiente.

Es importante resaltar que, en la agricultura, la milpa es multifuncional porque además de producir alimentos, crea productos como el forraje, plantas medicinales y de ornato; de tal forma que el sistema de milpa beneficia a los productores, principalmente los de pequeña escala, ya que les permite asegurar algún tipo de producción (aunque no sean alimentos) en momentos de crisis ambiental o económica.

La palabra milpa proviene del náhuatl milpan, de milli «parcela sembrada» y pan «encima de».

Actualmente, la milpa es un referente y fuente de inspiración para el desarrollo de sistemas de producción de cultivos más sustentables, así como un sistema que contribuye a la soberanía alimentaria, debido a que se prioriza la producción agrícola local para alimentar a la población. Por ejemplo, en la milpa se aprovechan las plantas que crecen de manera natural, principalmente especies herbáceas conocidas como quelites (verdolagas, quintoniles, huauzontles, nabos y romeritos, entre otras). No obstante, la milpa tradicional enfrenta diversas amenazas en nuestro país, como son el abandono debido a la migración, la fragmentación de la tierra y la reducción del área cultivada, periodos de descanso cada vez más cortos que favorecen la degradación del suelo, la homogeneización agrícola, el incremento en el uso de insumos químicos, la dificultad de acceso a la propiedad de la tierra, la vulnerabilidad socioeconómica y la marginación, y el cambio climático, entre otros. (CONACyT, 2017)

El concepto de milpa es muy amplio, cuenta con implicaciones económicas, agrícolas, técnicas, pero también culturales, religiosas y sociales. Es en gran medida base de la agricultura mexicana, que contribuye a la alimentación de nuestro pueblo.

Referencias:

CONACyT. (2017). LA MILPA MAYA: AGRICULTURA ANCESTRAL EN LA PENÍNSULA DE YUCATÁN. Obtenido de Centro de Investigación en Ciencias de Información Geoespacial: https://centrosconacyt.mx/objeto/milpamaya/#lainfografia

SADER. (14 de septiembre de 2020). Milpa: el corazón de la agricultura mexicana. Obtenido de Gobierno de México: https://www.gob.mx/agricultura/articulos/milpa-el-corazon-de-la-agricultura-mexicana?idiom=es

MÉXICO, PAÍS DE PINOS

(Santillán 2021)

En el mundo existen más de 100 especies de pinos y alrededor de la mitad viven en territorio mexicano, la mayoría de las cuales, además, son endémicas, es decir, sólo crecen en nuestro país.

El fósil más antiguo de polen de pinos que se tiene en México es de alrededor de hace 23 millones de años, de la época geológica conocida como Mioceno. La doctora Alejandra Citlalli Moreno Letelier, del Instituto de Biología de la UNAM, explica que en ese momento empezó a hacer más frío y muchas de las especies de plantas que vivían en lo que hoy conocemos como el norte de Estados Unidos y el sur de Canadá migraron a lo largo de miles de años hacia el sur del continente, llegando a México.

“Esta migración fue posible porque durante más o menos el mismo tiempo del Mioceno empiezan a formarse las cadenas montañosas, tanto las Rocallosas (que está paralela a la costa oeste de Estados Unidos) como la Sierra Madre Occidental (que va paralela a la costa de México). Entonces, básicamente lo que hicieron los pinos y muchas otras especies es que usaron las montañas como carreteras para ir migrando hacia el sur”, explica la especialista en biología evolutiva.

Posteriormente, durante el Pleistoceno, ocurrieron varias glaciaciones de manera cíclica. Por ello, del norte al sur del continente hubo mucho movimiento de especies de clima templado. Así, los pinos en México se movieron entre las montañas y los valles, e incluso existe evidencia de que en algún momento hubo pinos en el desierto de Chihuahua.

“¿Por qué en México hay tantos? Creemos que es una combinación entre las diferencias de clima que hay en nuestro país, que son muy grandes, y los procesos inherentes de las poblaciones. Además, pueden vivir en zonas con climas tan distintos, porque los organismos van buscando las zonas en donde no se mueren”, afirma.

En México pueden encontrarse pinos tanto en las selvas de Quintana Roo, los bosques de niebla, zonas húmedas y hasta en el semidesierto. El único lugar en donde no están presentes es en áreas pantanosas, como las del estado de Tabasco.

CARACTERÍSTICAS PARTICULARES

Los pinos son un género de árboles muy tolerantes a condiciones extremas de clima, no solamente a la sequía de un desierto sino también al frío extremo, porque tienen estructuras celulares que les permiten soportar esas condiciones.

Asimismo, son plantas pioneras, es decir, son los primeros que se establecen cuando hay un incendio o una erupción volcánica, ya que pueden surgir en suelos muy pobres, pues ellos mismos van reacondicionando el propio suelo.

La doctora Moreno, quien además es curadora de la Colección de Árboles del Jardín Botánico de la UNAM, destaca que una de las características que permite que los pinos tengan la posibilidad de vivir en climas tan distintos y de evolucionar en especies diferentes es que cada vez que se reproducen, generan muchas semillas, y algunas especies, sobre todo las que no son piñoneros, tienen semillas muy ligeras, que al abrirse el cono que está en la parte más alta del árbol pueden volar varios metros, por lo que algunas de ellas tendrá la posibilidad de establecerse.

Además, son una especie que tiene una relación de mutualismo con las aves, la cual beneficia a ambos, pues ellas son quienes dispersan las semillas de los pinos piñoneros.

Otra característica de los pinos son sus hojas, las cuales parecen agujas, lo que les permite no perder tanta humedad. Así, pueden sobrevivir en zonas muy secas aun teniendo hojas muy delgadas.

Los pinos, y en general las coníferas, son muy resistentes al fuego. Al respecto, la doctora Moreno explica que esto ocurre porque han evolucionado juntos y de hecho hay pinos que sólo pueden reproducirse cuando hay un incendio, pues en ese momento abren sus conos y caen las semillas.

En México existen pinos que viven en las altitudes mayores del mundo, hasta 4 mil metros de altura sobre el nivel del mar.

UNA ESPECIE PIONERA Y APROVECHABLE

Entre los servicios ecosistémicos que proporcionan están el ser fuente de alimento para varios animales como las aves, las ardillas y otros roedores. Asimismo, estabilizan el suelo, ya que al ser los primeros que crecen después de un incendio, permiten que se acumule materia orgánica y se empiece a formar suelo para que se establezcan ahí otras plantas.

“Son los que empiezan este proceso que se llama sucesión, en términos ecológicos; es decir, después de un incendio los pinos son de los primeros en establecerse y generan condiciones que permiten que las demás especies empiecen a llegar. Además, con las hojas que se caen forman alfombras y se descomponen muy lentamente, eso cambia las características de temperatura y humedad y químicas del suelo”, comenta la investigadora.

Además, establecen relaciones simbióticas con otros organismos como los hongos, fijan carbono, producen oxígeno, regulan el clima y la temperatura local, entre otras funciones.

Asimismo, los pinos son la fuente preferida de madera de los habitantes de las zonas boscosas, por dos razones; la primera, es porque crecen muy rápido y, la segunda, porque son rectos. Además, según la especie, algunos tienen madera más dura y otros más blanda, lo cual les permite ser fácilmente utilizables, pues no se necesita tecnología muy específica para cortarlos y aprovecharlos.

“Eso es una ventaja y una desventaja, porque eso hace que la tala clandestina afecte directamente a los pinos más que a otras especies, aunque, si hay una explotación maderera sustentable y bien diseñada, eso permitiría que los bosques se conserven muy bien”.

La doctora Moreno Letelier destaca que los pinos proporcionan resinas que tienen distintos usos industriales para hacer solventes, jarabes para la tos, pinturas y lubricantes para motores. Sin embargo, uno de los principales problemas a los que se enfrentan es que son susceptibles de ser atacados por insectos descortezadores, además de que es viable que se enfermen por infecciones de hongos o bacterias que pueden matar bosques completos.

La mayoría de los árboles que se comercializan en épocas navideñas no son pinos, son otro tipo de coníferas conocidos como abetos y abetos Douglas, los cuales viven en zonas más restringidas y en climas templados-fríos. Uno que sí es pino y se siembra en el sur de la Ciudad de México es el pino ayacahuite o pino vikingo, el cual es endémico del centro del país.

Fuente:

Santillán, M. L. (21 de diciembre de 2022). México, país de pinos. Obtenido de Ciencia UNAM: http://ciencia.unam.mx/leer/1209/mexico-es-el-hogar-de-la-mitad-de-las-especies-de-pinos-de-todo-el-mundo-

ALTERAR EL SUELO CONTRIBUYE AL CAMBIO CLIMATICO

(Santillán, 2017)

Dos de las principales causas de emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera son la quema de combustibles fósiles y el cambio de uso de suelo.  Este ocurre cuando la cubierta vegetal es removida para diferentes actividades, por ejemplo, la urbanización y la agricultura.

Las causas del cambio de uso del suelo son multifactoriales. La más reconocida es por los asentamientos humanos. La doctora Irma Trejo, investigadora del Instituto de Geografía de la UNAM, señaló que esto se relaciona de forma directa con el aumento de la densidad poblacional y la consecuente demanda de productos derivados de los cambios en el uso del suelo.

Asimismo, dijo que el impacto sobre esta transformación dependerá de la organización que haya en una sociedad y de qué tan intensa es la actividad que ésta lleva en el suelo.

Lo primero que se realiza al ocupar un lugar es quitar la cubierta vegetal del sitio, lo cual puede ser en diferentes grados, sin embargo, los cambios más drásticos se dan por la deforestación, que es cuando se elimina por completo dicha cubierta.

Existen distintos niveles de deterioro de la cubierta vegetal, los cuales también pueden ser considerados como cambio de uso de suelo, porque la zona ya no estaría conservada con sus elementos originales, como las especies del lugar.

La investigadora comentó que se considera que el cambio de uso de suelo es una de las causas del cambio climático, pero, al mismo tiempo, este cambio puede generar a su vez modificaciones en el uso del suelo. “Es una interacción complicada entre causa-efecto”.

Conocer los suelos

En México tenemos muchos tipos de vegetación y casi en todos está el efecto del cambio de uso del suelo. Así, alrededor de la mitad del territorio nacional ya no cuenta con la cubierta vegetal original. Las zonas mayormente impactadas en los últimos años son las selvas secas, sin embargo, otros procesos de deterioro, provocados por la extracción intensiva de madera, son visibles en bosques de coníferas y encinos.

Por lo tanto, el desconocimiento que se tiene en general sobre el papel ambiental que representan los suelos, es lo que provoca el deterioro de éstos. Algunos son más sensibles y al desaparecer la cubierta vegetal quedan expuestos a procesos de erosión, principalmente en zonas con terrenos inclinados.

Como ejemplo, la doctora Trejo explicó que entre la década de 1960 y 1970 hubo un proyecto que consistió en deforestar gran parte de los estados de Veracruz y Tabasco, porque se buscó sustituir la vegetación original por zonas de ganadería extensiva.

“Fue de esos proyectos que se realizaron sin tener en cuenta las consecuencias. Una de las causas fundamentales de cambio de uso de suelo en México han sido ese tipo de proyectos, que aparentemente han ofrecido alternativas para la producción de alimentos, pero han sido soluciones mal fundamentadas y que han derivado en problemas ambientales”, señaló.

Impactos climáticos

El principal efecto cuando se cambia el uso del suelo y se deforesta un lugar, es que el dióxido de carbono (CO2) acumulado en su vegetación se escapa a la atmósfera. De esta manera, uno de los principales motores del impacto del cambio climático es el cambio de uso de suelo que genera distintas transformaciones atmosféricas y ecológicas.

Otros impactos se dan a nivel local, ya que eliminar la cubierta vegetal genera que las condiciones de temperatura y humedad cambien, pues al caer la lluvia hay más escurrimientos de agua que arrastran el suelo con una serie de consecuencias.

“Creamos o no en el cambio climático, lo que sí es muy claro y lo hemos estado viendo, es que la temperatura sí ha aumentado y las lluvias se han modificado. Están los registros a nivel mundial. Los efectos de esto se observan en la presencia de eventos extremos, pues antes no veíamos la intensidad de algunos fenómenos meteorológicos como hoy”, puntualizó.

Contribución mundial

De la Convención Marco sobre el Cambio Climático (evento internacional en donde se dan las negociaciones sobre este fenómeno) se derivaron las Contribuciones Previstas y Determinadas a Nivel Nacional (INDC, por sus siglas en inglés). Éstas son compromisos que cada país presenta de manera voluntaria para reducir los gases de efecto invernadero y realizar acciones de adaptación ante el cambio climático.

Las acciones de Adaptación propuestas por México en sus INDC se enfocan en tres sectores: el social, el basado en ecosistemas y el de infraestructura de los sistemas productivos.

Pero ¿qué se está haciendo específicamente en México en materia de cambio climático y cambio de uso de suelo? De acuerdo con la INDC propuesta por México, los ecosistemas de nuestro país tienen una gran diversidad, lo que les permite otorgar distintos servicios ambientales. Entre ellos enumera “el secuestro de carbono, la provisión y mantenimiento del agua, la conservación del hábitat para la permanencia de especies, la reducción de los impactos ocasionados por los desastres meteorológicos, y la formación y mantenimiento del suelo”.

Estos servicios, dicta la INDC, se encuentran amenazados seriamente por actividades humanas y por los efectos del cambio climático. Por lo tanto, el plan de adaptación basado en ecosistemas consiste en la conservación de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos.

Algunas acciones que se deben llevar a cabo son alcanzar en el 2030 una tasa 0% de deforestación, reforestar cuencas altas, medias y bajas, conservar y restaurar los ecosistemas, fortalecer la protección de especies ante los impactos negativos del cambio climático, garantizar la gestión integral del agua en sus distintos usos, entre otros.

 Al respecto, la doctora Trejo explicó en particular que para alcanzar la tasa 0 de deforestación no sólo se tendría que medir ésta, sino la tasa de deterioro de la vegetación, porque, aunque ya no se quite por completo la capa vegetal, sí se eliminan elementos estructurales. Esto conlleva a que las especies desaparezcan y, por lo tanto, esto también habría que cuantificarlo.

Referencias:

Santillan, M. L. (19 de Julio de 2017). Alterar el suelo contribuye al cambio climático. Obtenido de Ciencia UNAM: http://ciencia.unam.mx/leer/633/alterar-el-suelo-contribuye-al-cambio-climatico

LA CRIOSFERA: LA PARTE HELADA DE LA TIERRA

(Guerrero Mothelet, 2020)

Nuestro planeta tiene lugares tan fríos que, de manera temporal o permanente, mantienen temperaturas por debajo de los cero grados Celsius y zonas congeladas. Esas áreas forman la Criosfera, término que proviene del griego “kryos”, o frío.

La Criosfera abarca áreas terrestres y marinas donde existe nieve o hielo; principalmente en los círculos polares Ártico y Antártico. De hecho, el hielo continental de la Antártida representa aproximadamente 90% de la criosfera superficial.

También contribuyen a la Criosfera las nieves perpetuas en las cordilleras más elevadas del planeta, así como la nieve y el hielo que sólo se presentan durante el invierno en otras latitudes. Igualmente, el hielo que se forma en las aguas, principalmente en las áreas polares.

De acuerdo con el doctor Lorenzo Vázquez Selem, experto en geomorfología glacial del Instituto de Geografía de la UNAM, la Criosfera comprende cuatro elementos o tipos de estructuras:

Los glaciares, masas de hielo permanente que pueden medir desde unos metros hasta cerca de dos mil metros de espesor. Contrario a lo que parece, los glaciares no están fijos, “se mueven lentamente siguiendo la pendiente del terreno”, con una velocidad que en general alcanza algunos metros por año.

“Cuando llegan a lugares bajos, donde la temperatura es mayor de 0°C, el hielo se funde”, explica el investigador. Pero, al mismo tiempo, en su parte más alta, el glaciar recibe nieve nueva, que se transforma en hielo. “Esto mantiene en ‘equilibrio’ el glaciar”.

El segundo elemento son las superficies que se cubren de nieve durante los meses fríos del año, y que la pierden total o casi totalmente durante la temporada cálida.

También incluye el hielo marino, o la superficie de la mar cubierta por hielo, con un espesor de algunos metros. Este se extiende durante el invierno y se reduce en el verano.

Por último, el suelo congelado, compuesto por el agua que se congela en los espacios porosos del suelo. Puede mantenerse congelada solamente durante los meses fríos, pero en sitios muy fríos permanece perpetuamente en ese estado y se llama “permafrost”.

El estudio de la criosfera es fundamental. Como nos refiere Vázquez Selem, el principal desafío técnico es que los sitios en donde hay hielo casi siempre se corresponden a climas muy fríos, en latitudes polares, o en altas montañas de cualquier latitud. “En ambos casos, se trata de ambientes extremos y de difícil acceso”.

Además, desde el punto de vista científico, “pienso que uno de los mayores desafíos es que la criosfera es muy dinámica”. Como depende del clima, cambia de manera acelerada. De hecho, en las décadas recientes “está cambiando de dimensiones o desapareciendo en muchos lugares”, indica el investigador.

Por ello, “es urgente estudiarla y entender las implicaciones de los cambios que ocurren”.

Los grandes glaciares de latitudes cercanas a los polos (Antártida, Groenlandia) tienen cientos a miles de metros de espesor y se llaman casquetes de hielo. Cuando un casquete de hielo termina su recorrido en el mar, se va desintegrando por fusión gradual, o al romperse en fragmentos de decenas o cientos de metros de espesor conocidos como icebergs.

Cuando una parte del glaciar, originado y anclado en tierra firme, se mueve lentamente sobre el mar, donde se desintegra, se conoce como placa de hielo. Las placas de hielo más notables son las de la Antártida, que se han estado desintegrando y formando icebergs de manera acelerada en las décadas recientes.

Cambio climático, efectos e interacción

Las principales tienen que ver con el calentamiento global. “La criosfera es posiblemente la parte del medio natural más sensible y menos resiliente ante el cambio climático, porque un aumento de temperatura por encima de 0°C inevitablemente se traduce en fusión de la nieve o el hielo y, por consiguiente, en su reducción o desaparición”.

A la vez, los cambios en la criosfera influyen en el clima.

“El porcentaje de radiación solar que refleja una superficie se llama albedo”, refiere el investigador. Cuando el albedo es alto, se refleja mucha radiación solar y el clima se enfría.

Pero, si el albedo es bajo, se refleja poca radiación y, en consecuencia, se absorbe mucha radiación solar. Esta radiación se convierte en calor y el clima se calienta.

Las superficies cubiertas de nieve y hielo tienen un albedo muy alto, que puede llegar a entre 80 y 90%. En contraste, el suelo sin vegetación tiene un albedo de 18%, los bosques de cerca de 8% y el océano de apenas entre 5 y 10%. “Eso significa que la radiación que incide sobre ellos produce mucho calor”.

El hielo marino cubre un 15% de la superficie marina, extendiéndose en invierno y reduciéndose en verano. Pero en las últimas décadas ha disminuido dramáticamente. “Por ejemplo, las imágenes de satélite muestran que entre 1978 y 1996 la superficie del hielo marino del Ártico disminuyó 6%, lo que se ha acelerado en años recientes”.

Igual pasa con las superficies continentales cubiertas de nieve: al perderse el hielo y nieve disminuye el albedo y aumenta la temperatura del planeta.

Otro efecto muy importante de la reducción de la criosfera, en particular de la fusión de los glaciares, es el aumento del nivel del mar.

“Se estima que los glaciares representan 75% del agua dulce del planeta. Si se fundieran todos los glaciares, el nivel del mar ascendería aproximadamente 70 metros”, advierte.

Ya en el último siglo, la fusión de los glaciares provocó un aumento del nivel del mar de un par de centímetros. “Pero esto se ha acelerado en años recientes: desde 1993 el ascenso ha sido de 0.3 cm, lo que equivale a una tasa de 3 cm por siglo”.

Por su sensibilidad ante el aumento de la temperatura, la criosfera puede ofrecernos los mejores indicadores del cambio climático, su magnitud y dirección.

Pero, además, estudiarla tiene implicaciones para la seguridad de nuestros asentamientos y construcciones. Por ejemplo, en latitudes altas, donde los suelos están permanentemente congelados, el descongelamiento trae graves problemas de estabilidad del terreno.

“Lo mismo ocurre en zonas montañosas, donde la desaparición del hielo con frecuencia trae consigo inestabilidad de laderas y mayores riesgos por deslizamientos, lo cual amerita estudios de riesgos”, concluye el investigador.

Referencias:

Guerrero Mothelet, V. (30 de 11 de 2020). La Criosfera: la parte helada de la Tierra. Obtenido de Ciencia UNAM: http://ciencia.unam.mx/leer/1064/la-criosfera-la-parte-helada-de-la-tierra

¿Por que los insectos no atacan a las plantas sanas? 10ma Parte

(Dr. Thomas Dykstra)

Hemos realizado mucha investigación acerca de las proteínas y la absorción de los rayos ultravioleta. Al respecto podemos decir que hay cuatro residuos de aminoácidos que logran ésta absorción UV, y son: triptófano, tirosina, fenilalanina y en menor medida el puente de cisteína, que tiene una minima cantidad de absorción, hay que recordar que debe haber dos residuos de cisteína para formar un puente.

Como podemos ver en la siguiente imagen, la absorción del triptófano es muy alta, está en 5600, luego tenemos a la tirosina con una absorción de 400, la fenilalanina con 200 y finalmente 125 para el enlace disulfuro. El resto de los aminoácidos tienen muy poca capacidad de absorción de los rayos ultravioleta.

Cabe mencionar que el glifosato mata a las plantas al interferir con la síntesis de los aminoácidos esenciales triptófano, tirosina y fenilalanina. Si bien es cierto que el glifosato es muy efectivo para matar plantas, en realidad podemos realizar cosas diferentes para no tener que hacer esto. En todo caso podemos comprometer su salud y dificultar su supervivencia.

El siguiente gráfico nos da una idea de los niveles de Brix en la planta prefieren algunos tipos de insectos. No se enfatiza en los niveles que los atraen a la planta, sino en los que hacen que pierdan interés en ella.

El grupo de los saltamontes o chapulines es el más difícil de alejar, ya que pueden mordisquear las plantas incluso si sus niveles de Brix están en 12. No obstante cuando llegamos a 10 o 12 Brix, tanto los saltamontes americanos como los saltamontes longicornios o grillos de arbusto pierden interés en la planta. Esto se debe a que está tan sana, que es muy difícil masticarla, demasiado difícil comerla, no es digerible. De ahí que comenzarán a retirarse cuando alcancemos esos esos valores.

Por otra parte, si los Brix bajan demasiado, también perderán interés, porque necesitan de un cierto nivel de sanidad para sobrevivir. Entre los insectos, los saltamontes son definitivamente el grupo que he encontrado que tolera los valores de Brix más altos.

El siguiente grupo son los insectos masticadores. Estos dejarán la planta una vez que llegue a valores entre 9 y 11 Brix Este tipo de insectos también son capaces de tolerar un Brix relativamente alto, sin embargo, ya sea que estén masticando las raíces, el tallo, una flor, o las hojas, pierden interés cuando la planta alcanza los valores mencionados. Por consiguiente, si no hay ningún insecto masticador, esto nos da una idea del nivel de Brix que tenemo. En otras palabras, vamos a estar lidiando con un insecto masticador básico cuando estemos por debajo de 11 y posiblemente estemos por debajo de 9.

El grupo que sigue es el de los insectos chupadores. Estos perderán interés en una planta que se encuentre entre 7 y 9 Brix. Esto es, siempre están en una planta que está debajo de los 9 Brix y con frecuencia debajo de 7. Por lo tanto, si tenemos chicharritas o algunas chinches de la familia Pentatomidae (chinches apestosas) atacando la planta, significa que no hemos alcanzado los 7, 8 ó 9 Brix. Estos valores se ajustan un poco en base al insecto, pero nos dan una idea general en cuanto a dónde estamos.

El último grupo es el de los áfidos, de los que tenemos varios miles de especies, y en el que también se incluye a los insectos escama. Los homópteros perderán interés en una planta cuando tenga entre 6 y 8 Brix. Por esta razón, anteriormente mencioné qué si podemos aumentar la sanidad de una planta, realmente podemos matar a los áfidos relativamente rápido, en menos de un minuto

Este grupo de los áfidos (pulgones), en el cual estoy incluyendo a los insectos escama y algunos otros, perderá interés cuando la planta esté entre los 6 y 8. Brix. En términos generales, puedo decir que es lo que encuentro cuando llego a esos valores, asi que cuando cuando veo pulgones, sé que probablemente estoy manejando una planta entre 3 y 6 Brix.

En relación a los insectos masticadores, podemos preguntanos, ¿Qué sucede con esos insectos cuando están en plena alimentación, que van a hacer si aumentan los valores de Brix de la planta?, esta es una buena pregunta.

Digamos que tenemos un árbol de nogal en Georgia o el norte de Florida, y una polilla (Hypantria cunea) está interesada en él. El insecto va a llegar, pondrá sus huevecillos, estos eclosionarán y saldrán las larvas (orugas) que comenzarán a alimentarse de ese árbol al que consideran comestible. Ahora bien, si ese árbol (o cualquier planta) es capaz de producir suficientes metabolitos secundarios y subir sus niveles de Brix, dichos insectos perderán interés en el. Todas las larvas se agruparán al final de las ramas (a escasos centímetros de distancia de las hojas sanas) y permanecerán ahi durante varios días. En el transcurso de algunos días morirán de hambre, y una por una comenzarán a caerse del árbol. Por consiguiente, si es posible que haya cambios cuando los insectos están en pleno proceso de alimentación hasta el punto en el que, en el caso del ejemplo, las larvas ni siquiera pudieron continuar su desarrollo.

El gráfico anterior nos da una idea de cuán sensibles son los insectos. Es una breve descripción general de los niveles de Brix a los que diferentes tipos de ellos pueden estar presentes en una planta.

Fuente: “Why insects do not (and cannot) attack healthy plants” Dr. Thomas Dykstra

                                                                                                                                   Webinar hosted by Regenerative Ag. John Kempf

¿Por que los insectos no atacan a las plantas sanas? 9na Parte

(Dr. Thomas Dykstra)

¿Qué contribuye a los bajos valores de Brix de la hoja? (continuación)

4.- Labranza cero estricta: ¿Qué significa esto? El caso de los cítricos en Florida es un ejemplo de ello y quiere decir que no se realizan prácticas de labranza en las que se tenga que pasar a través de los árboles porque las raíces se van a destruir. Otros cultivos en los que se maneja la labranza cero estricta son el aguacate, el nogal y el manzano. Muchos frutales se manejan de esta forma, estrictamente sin labranza, es decir, nadie entra a hacer labores de cultivo que causen daño.

Si estamos en ese contexto y lo combinamos con el uso de pesticidas, vamos a tener algunos problemas, especialmente en las huertas de cítricos.

Dado que no podemos remover el suelo, cuando aplicamos pesticidas estamos acabando con los microorganismos, que son los que mantienen los nutrientes en la zona que nos interesa. Debido a que se trata de árboles, las raíces no van a estar solo en las primeras pulgadas del perfil, pueden penetrar a 6, 12 pulgadas, o más, y los nutrientes deben permanecer en esa zona para que el árbol tenga acceso a ellos. Sin embargo, muchas veces esto no ocurre porque los microorganismos están siendo exterminados, de ahí que son incapaces de modificar el suelo y mantener los nutrientes donde se supone que deben estar.

Los principales nutrientes para cualquier planta son Carbono, Hidrógeno, Oxigeno y Nitrógeno. Estos son los nutrientes mayores C-H-O-N. Hay otros nutrientes que podemos decir que son igualmente importantes, pero que no se encuentran en las mismas cantidades que los nutrientes mayores, uno de ellos es el Calcio. Es importante que todos entendamos la relevancia del Calcio, ya que sin su presencia es imposible tener una planta sana.

El numero atómico del Calcio es 20, lo que significa que es 20 veces más pesado que el Hidrógeno, dos veces y media más pesado que el Oxígeno y obviamente aún más que el Carbono y el Nitrógeno, así que, cuando tenemos un átomo tan pesado como el Calcio, qué vamos a hacer si no tenemos microorganismos que estén moviendo el proceso y manteniendo la estabilidad en la zona. El Calcio se someterá a la fuerza de gravedad y bajará, se lixiviará. Esto ocurre especialmente en nuestros suelos de Florida, donde tenemos mucha lixiviación. Muchos nutrientes pasan de largo, por lo que necesitamos a los microorganismos para mantenerlos.

El Calcio es muy pesado, pero ni siquiera es el más pesado, tenemos Manganeso, Fierro, Cobalto, Níquel, Cobre y Zinc, todos ellos más pesados ​​que el Calcio y todos ellos sujetos a la fuerza de gravedad. De ahí que, si no podemos mantener esos nutrientes en la zona en que se requieren, entonces descenderan en el perfil de suelo y tendremos que volver a ponerlos, de hecho, tendremos que continuar aplicandolos para alimentar a la planta. Esta es otra situación en la que tenemos  bajos niveles de Brix.

5.- Plantas de invernadero:  Todas las plantas producidas en un invernadero tienen deficiencia de UV. Esta es una aseveración impactante, que a la gente le cuesta trabajo entender. Si has escuchado sobre el espectro electromagnético, sabrás que el vidrio y muchos de los plásticos que se utilizan para los techos de los invernaderos absorben la radiación ultravioleta con una efectividad de aproximadamente 99%. En otras palabras, los rayos ultravioleta no penetran, y estos son necesarios para un crecimiento saludable de las plantas.

Aunque no en la misma cantidad que otros tipos de ondas electromagnéticas, los UV son fundamentales para la sanidad de las plantas, por eso cuando los suprimimos, es necesario compensar su deficiencia y hacer algo para obtenerlos.

Hay algunos invernaderos en los que el techo se puede abrir. Si esto es posible y tenemos radiación solar, las plantas pueden bañarse de UV. El invernadero se puede mantener abierto al menos media hora, ó quizá un poco más y de esta forma el cultivo recibirá una buena dosis de UV y se desempeñará mucho mejor. De no ser así, las plantas harán todo lo posible para salir y recibir esa radiación.

El UV tiene que estar presente, el hecho de que se requiera en cantidades bajas no significa que no sea necesario.

Fuente: “Why insects do not (and cannot) attack healthy plants” Dr. Thomas Dykstra

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¿Por que los insectos no atacan a las plantas sanas? 8va Parte

(Dr. Thomas Dykstra)

Entonces, ¿Qué necesitan las plantas para tener valores altos de Brix?

  1. Luz solar: Son importantes los niveles de luz tanto en las zonas de radiación visible como invisible. Si se tienen cultivos con alta densidad o se planea establecerlos asi, lo cual se está volviendo muy común hoy en dia, se reduce la cantidad de luz solar que reciben las plantas, y cuando esto sucede, los niveles de Brix bajan. En otras palabras, las altas densidades poblacionales son un problema potencial en relación con los niveles de Brix
  2. Agua: Si no se tiene un nivel de agua suficiente, los microorganismos no pueden nadar y si no pueden nadar no van a trabajar en beneficio de las raíces de las plantas. Por otra parte, si hay demasiada agua, los microorganismos aerobios se ahogarán mientras que los anaeróbios prosperarán, asi que tendremos un cambio que afectará a la planta, y los Brix van a bajar.
  3. Aire: En el caso de suelos compactos con alto contenido de Magnesio, cuando tenemos mucha agua; por ejemplo, mucha lluvia, el aire es expulsado y no hay suficiente aireación. En este caso, los microorganismos no pueden respirar y no trabajan adecuadamente. En consecuencia, tendremos lecturas de Brix mas bajas 
  4. Nutrientes: La falta de nutrientes no permite alcanzar un nivel lo suficientemente alto de Brix. Solamente estaremos llegando a determinado techo que no podremos superar.

¿Que contribuye a los bajos valores de Brix de la hoja?

  • Pesticidas: No importa si se trata de insecticidas, fungicidas o herbicidas, todos desempeñan un papel en la reducción de los grados Brix de las hojas debido a que matan a los microorganismos, por lo que generan algunos problemas.

Si bien es cierto que los herbicidas eliminan a las malezas, su efecto secundario es que matan los microbios. De igual forma, los fungicidas destruyen a los hongos, pero su efecto secundario es que matan a otros microorganismos. Y en lo que respecta a los insecticidas, estos acaban con los insectos, pero su efecto secundario es que arrasan con los microorganismos.

En otras palabras, si bien es cierto que al usar pesticidas estamos combatiendo a los organismos que dañan a nuestros cultivos, también estamos eliminando otros organismos diferentes de los que se pretende.

Los herbicidas matan algunos tipos específicos de microorganismos, lo mismo ocurre con los fungicidas y con los insecticidas. De ahí que, si se están utilizando las tres clases de agroquímicos en un campo de cultivo, alcanzar altos niveles de Brix se vuelve prácticamente imposible.

Las cosas se complican porque, además, tenemos muchos diferentes tipos de insecticidas. Tenemos hidrocarburos clorados que matan un tipo especifico de microorganismos, lo mismo que hacen los carbamatos, los piretroides sintéticos, los organofosforados y los neonicotinoides (a veces llamados neonicos). Todos cumplen su función de eliminar organismos específicos. De ahí que, si nos sugieren utilizar tres insecticidas diferentes, es decir, aplicar uno, luego el segundo y luego el tercero y rotarlos. Estamos haciendo un excelente trabajo de eliminar en el suelo tantos microbios como sea posible, y las plantas van a estar sufriendo por ello.

  • Fertilizantes con alto índice salino: La mayoría de los fertilizantes NPK convencionales, son fertilizantes con alto contenido de sales que estresan a la planta y dificultan su alimentación. Cuando se usa un fertilizante con alto índice salino es como si estuvieras electrocutando a la planta y se afecta su alimentación. Si bien es cierto que puede proveerle algunas cosas al aumentar la conductividad eléctrica del suelo, y puede ocasionar un enverdecimiento de la misma (lo que generalmente sucede), al mismo tiempo la planta está estresada y dentro de una semana va a necesitar otra dosis. De ahí que se tendrá que seguir aportando este tipo de fertilizantes, porque la planta se vuelve dependiente de ellos en lugar de obtener los nutrientes de forma natural. 

Los fertilizantes con alto contenido de sal normalmene solo contienen NPK, usualmente no se enfocan en los micronutrientes, sin embargo, creo que todos sabemos que hay mucho más en la agricultura que solo Nitrógeno, Fósforo y Potasio

  • Plantas transgénicas: Las plantas transgénicas tienen problemas para alcanzar niveles altos de Brix. De hecho, yo no he podido aumentar sus niveles, para lograrlo hay que invertir mucho dinero. Buena parte de este tipo de cultivos están en 5 Brix o menos.

De acuerdo al siguiente gráfico, deberiamos tratar de llegar a 12 Brix, aunque yo preferiría llegar a 14. Sin embargo, el problema es que en organismos genéticamente modificados posiblemente esto no no se logre. Muchos de mis consultores agrícolas no pueden hacerlo, prácticamente 10 es el máximo alcanzable.

Podemos decir que, si estamos tratando con una planta transgénica, lo mas alto que se puede llegar es cercano a los 10 Brix, y probablemente nos iremos a la quiebra tratando de alcanzar ese valor a medida que nos estamos esforzando por nutrirlas adecuadamente. Este tipo de plantas generalmente está en problemas, lo cual es muy fácil de detectar porque muchas de las plantas transgénicas que vemos están infestadas de insectos

Si has trabajado con soya, el pulgón de la soya es una plaga con la que estás familiarizado. Aproximadamente el 92% de la soya que se produce en los Estados Unidos (tal vez ahora un poco más), son materiales transgénicos.

Se introdujeron en el país en 1996, y el pulgón de la soya se encontró por primera vez en 1999. Esto no significa que este organismo haya aparecido repentinamente. Siempre estuvo presente, pero tuvo que esperar hasta que la salud de la soya bajó al punto en el que pudo comenzar a alimentarse de ésta.

Fuente: “Why insects do not (and cannot) attack healthy plants” Dr. Thomas Dykstra

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¿Por que los insectos no atacan a las plantas sanas? 7ma Parte

(Dr. Thomas Dykstra)

El primer nivel en el gráfico se ubica entre 1 y 2 grados Brix. Cuando tenemos una lectura en este rango, es necesario proporcionar nutrición. En este caso las plantas no están nada sanas, por lo que si queremos seguir manteniéndolas con vida hay que proporcionarles nutrición; de lo contrario morirán rápidamente, ya sea de manera natural, o bien los insectos y las enfermedades las eliminarán muy rápidamente.

Quienes han jugado golf, probablemente hayan caminado sobre un césped con un valor de Brix entre uno y dos grados, ó quizá un valor más alto. Lo importante es saber que si ese césped no se alimenta con regularidad (usualmente todos los días), estará sufriendo. Aunque se trata de una situación desafortunada, debemos saber que hay formas de mantener vivas a las plantas que tienen estos valores de Brix.

El segundo nivel del gráfico se refiere a plantas que están entre 3 y 7 grados Brix. En este caso, podemos decir que las plantas tienen una oportunidad de luchar y que la alimentación forzada no es tan necesaria, sín embargo, si se necesita nutrirlas, porque no son muy buenas para cuidar de sí mismas.

El hecho de mencionar que tienen una oportunidad de luchar, significa que no necesariamente colapsarán, es decir, pueden ser capaces de crecer, desarrollar follaje, e incluso generar estructuras reproductivas (ya sean flores ó frutos), pero no lo hacen muy bien, por lo que debemos ayudarlas a estar mejor.

En la mayoría de las plantas que he evaluado en campo, digamos que en el 75 % de los casos, he encontrado que los resultados de las mediciones de grados Brix están entre 3 y 7. Esto prácticamente significa que la mayoría de nuestros cultivos se están desempeñando en ese rango. Por supuesto que es mejor tener una lectura de 7 Brix que de 3, aunque lo relevante es saber que estas plantas están luchando para continuar y que generalmente necesitan un poco de ayuda. Probablemente las estemos nutriendo una o dos veces por semana para mantenerlas relativamente sanas, y esto es parte de la razón del por la que las cosas empiezan a mejorar y por la que las plantas pueden aumentar considerablemente sus metabolitos secundarios al acercarse a los 6 grados Brix.

Los metabolitos secundarios son moléculas que le dan el color, el sabor y el olor a las plantas y a sus estructuras. Cada vez que olemos, saboreamos o contemplamos los colores de una planta, es gracias a la presencia de los metabolitos secundarios que contiene, y que se ponen de manifiesto a partir de los 6 grados Brix. Por debajo de ese valor, la planta no tiene una cantidad apreciable de este tipo de compuestos, en consecuencia, cualquier cosa que se encuentre por debajo de 6 grados Brix, no tiene sabor.  

La mayor lectura de Brix que he encontrado en un tomate comprado en una tienda ha sido de 5.2 y hay que tener en cuenta que se trata de una estructura reproductiva. No me refiero a tomates tipo cherry, sino a los tomates más grandes, ya sea que hayan madurado en la planta o de otra forma. De ahí que muchos de los tomates que compro en la tienda son relativamente insípidos.

Solo para darnos idea de los cambios que ocurren, podemos decir que una vez que se alcanzan los 6 grados Brix, es posible percibir el olor a tomate. A partir de ese momento los metabolitos secundarios comienzan a hacerse presentes, y van en aumento a medida que se llega a los 7, 8 ó mas grados Brix, en tanto que, por debajo de ese nivel, la planta no es capaz de producir suficiente cantidad de ellos para marcar una gran diferencia.

El tercer nivel del gráfico, cuando se alcanzan valores entre 8 y 12 Brix, lo llamamos de “espada y escudo”. Esto significa que, por primera vez, las plantas son capaces de defenderse.

En este punto, la capacidad de retención de agua realmente puede aumentar. El consumo de agua se reducirá considerablemente porque las plantas tienen mucha azúcar, estan extrayendo mucha agua y son capaces de mantenerla. Tu consumo de azúcares podría bajar entre un 25 y un 50 % o más.

Tambien es muy importante saber que cuando estamos en este rango (8 a 12 Brix), comienza la verdadera resistencia a los insectos, y cuando alcanzamos 12 o más Brix, la planta está especialmente sana. No importa cómo se evalue, encontraremos que hay componentes sanos por todas partes. A esto se refiere el numero 12 que encontramos cuando revisamos el tema de Brix en Internet.

Debido a que hay fluctuaciones en los valores de Brix de la planta, es preferible que estos se ubiquen en 14 o más, pues es un poco mas seguro el hecho de tener una condicion de sanidad en la planta. No tendremos presencia de insectos ni de enfermedades.

Otro aspecto relevante es que éste es un nivel ideal para que las plantas y/o sus estructuras comestibles se consideren un alimento apropiado para el consumo humano, que contribuirá a su vitalidad. En otras palabras, es salud a largo plazo.

Desafortunadamente este tipo de plantas son relativamente raras en la mayoría de nuestros campos de cultivo actualmente.

Fuente: “Why insects do not (and cannot) attack healthy plants” Dr. Thomas Dykstra

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¿Por que los insectos no atacan a las plantas sanas? 6ta parte

Dr. Tomas Dykstra

Todos los insectos prefieren nutrientes disueltos, si pueden conseguirlos.

En la siguiente imagen podemos ver diferentes tipos de azucares.

En la parte superior izquierda tenemos tres ejemplos de azúcares de seis Carbonos (hexosas): fructosa, galactosa y glucosa. Estos monosacáridos son algunos de los azúcares básicos para la vida. La fructosa es muy común en muchos frutos. La glucosa es la principal molécula que utilizamos para la digestión, en la que estas unidades individuales se dividen en sus seis componentes de Carbono.

La sacarosa es un disacárido, es decir, está formada por dos monosacáridos y en contraste con los azúcares simples que están formadas por 6 átomos de Carbono, la sacarosa tiene 12 atomos de Carbono.

Del lado inferior izquierdo de la imagen vemos a la rafinosa, que es un trisacárido, y en el lado derecho está la celulosa.  La celulosa no es un monosacárido, un disacárido o un trisacárido, es un polisacárido que está compuesto de múltiples unidades de glucosa. Previamente mencionamos que la glucosa es el azúcar principalmente utilizado para nuestra digestión, por consiguiente, la celulosa debería ser extraordinariamente digerible o utilizable para nosotros, sin embargo, no es asi, no podemos digerir la celulosa. Si pudiéramos descomponer la celulosa en sus unidades de glucosa, entonces seríamos capaces de digerir un árbol, pero eso no es posible. Esto se debe al tipo de enlace con el que están unidas las moléculas de glucosa que la conforman. Se trata de un enlace glucosídico beta 1-4, y dado que no podemos romper ese tipo de enlace, no podemos comer celulosa, ni obtener energía a partir de ella.

Esto nos indica que asi como algunas cosas no son digeribles para los seres humanos, algunas otras tampoco son digeribles por los insectos.

Cerca del 50% de los azucares presentes en la savia de las plantas, que son producidas mediante el proceso de fotosíntesis, se envían a las raíces y son exudados al suelo. Es importante mencionar que este porcentaje puede variar, sin embargo, esto es parte de la razón por la cual podemos tener una planta sana.

La planta está fotosintetizando y produciendo azúcares como principal producto derivado de este proceso. Muchos de estos azucares están siendo utilizados por las hojas, las flores y el tallo, pero también son enviados a las raíces, en parte para que sean utilizados por ellas y en parte para ser exudados al suelo, en donde alimentarán a los microorganismos que lo habitan. Debemos saber que una planta sana necesita cuidar de si misma, tanto de su parte aérea como de la que se encuentra debajo del suelo, y necesita ayudar a los microorganismos que también van a ayudarla.

Asi pues, obtener azúcares es importante y por consiguiente la fotosíntesis es importante; y si la fotosíntesis es importante, significa que los grados Brix también lo son, ya que son una forma de medir indirectamente la tasa de fotosíntesis de la planta. En otras palabras, la estamos evaluándo de manera indirecta al medir el producto que resulta del proceso.

El siguiente grafico “Grados Brix de la hoja” nos muestra indicadores generales, con el propósito de que, ya sea que estemos comenzando a manejar los Brix, o bien que ya tengamos suficiente experiencia en ello, podamos tener una idea de lo que significa tener 5 Brix, versus 11 Brix, versus 14 Brix, por ejemplo, es decir, ser capaces de identificar lo que representan estos valores.

Podríamos decir que hay 20 niveles diferentes o más, de acuerdo a los valores que los Brix pueden alcanzar, sin embargo, en el 99% de los casos no vamos a superar los 20 Brix en una hoja, este valor generalmente se asocia con los frutos.

Para mayor claridad agrupamos los valores de grados Brix en 4 niveles que se muestran en diferentes tonalidades de color verde.

Fuente: “Why insects do not (and cannot) attack healthy plants” Dr. Thomas Dykstra

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