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LOS HONGOS DEL SUELO Y LOS CICLOS BIOGEOQUÍMICOS 3ra Parte

(Casillas, Espinosa Asuar, & Vélez, 2021)

Hongos del suelo y captura de Carbono: el efecto Gadgil

La relación evolutiva entre micorrizas y hongos saprobios es muy estrecha, y juegan un papel central en la degradación de la materia orgánica del suelo. De hecho, ambos grupos de hongos poseen enzimas especializadas, entre ellas las carbohidrolasas y fosfatasas, que se encargan de desintegrar compuestos complejos para obtener Carbono y Fósforo.

Al explotar el mismo recurso y tener una capacidad metabólica semejante, estos dos tipos de hongos llegan a competir entre sí. A este fenómeno se le llama “efecto Gadgil”, en honor a sus descubridores Ruth y Peter Gadgil.

La competencia generada entre hongos saprobios y micorrizas, ocasiona que ambos organismos liberen diversos metabolitos secundarios en el medio para combatir al opuesto. Por ejemplo, ectomicorrizas como Tuber melanosporum y Suillus bovinus, pueden secretar sustancias antibióticas o antifúngicas, así como compuestos volátiles orgánicos (CVO) que llegan a reducir o inhibir la actividad o el crecimiento de los hongos saprobios que existen en su área de influencia. Curiosamente, esto conlleva a que se limite el proceso de descomposición de la materia orgánica en el suelo y, por lo tanto, a que no se libere el Carbono, el cual se queda almacenado de forma indefinida, rompiendose parcialmente el ciclo de este nutriente. Esto repercute también en el ciclo del Nitrógeno, ya que se limita la capacidad de degradación que tienen los saprobios para descomponer materiales ricos en éste elemento.

Líquenes

Posiblemente los líquenes fueron de los primeros organismos holobiontes en colonizar los ambientes terrestres, gracias a que viven como simbiontes entre algas verdes (principalmente Trebouxia), cianobacterias (como Nostoc) y hongos (tanto filamentosos como levaduras), primordialmente del filo Ascomycota. Gracias a esta antigua asociación que data de hace aproximadamente 450 millones de años, surgió la fijación del Nitrógeno y la fotosíntesis en el ambiente terrestre.

Actualmente, los líquenes están confinados a las llamadas costras biológicas, que son un conjunto de organismos presentes en las partes superficiales de las rocas, corteza de los árboles y superficie del suelo. Estos simbiontes pueden llegar a dominar alrededor del 8.0% de los ecosistemas terrestres, como los árticos, boreales y áridos. Cada uno de sus diminutos integrantes realiza funciones que son indispensables para los demás miembros del ecosistema y en definitiva están ligadas a los ciclos biogeoquímicos. Las hifas, que corresponden al componente fúngico de los líquenes, producen ácidos orgánicos que aceleran el intemperismo y son capaces de disolver los agregados del suelo.

Los agregados del suelo se forman a partir de las partículas más pequeñas, que se unen unas con otras y que normalmente provienen del limo, la arcilla y la arena. De tal manera que, al ser disueltos, se puede aprovechar como nutriente cada rastro de Carbono o de sustancia mineral del ambiente.

Por otra parte, las cianobacterias y las algas, los simbiontes fotosintéticos, fijan el carbono a partir del CO2 que está presente en la atmósfera, produciendo azúcares y alcoholes, los cuales entre un 70-80% son incorporados al metabolismo del hongo simbionte, incrementando su biomasa y produciendo oxígeno. Particularmente, las cianobacterias tienen la capacidad de fijar el nitrógeno atmosférico (N2).

En cuanto al ciclo del azufre, los líquenes lo incorporan a partir de determinados compuestos que pueden estar presentes en la atmósfera, como por ejemplo el ácido sulfhídrico. Muchos de los compuestos con azufre que llegan a la atmósfera se depositan en las superficies en condiciones húmedas y secas. Cuando están en condiciones húmedas, se acidifican y pueden incorporarse al ciclo hidrológico, formando parte de la lluvia ácida, en tanto que, cuando están condiciones secas, ya sea en su estado sólido o gaseoso, pueden formar parte de los flujos cíclicos del viento. En ambos casos llegan finalmente a caer en la litósfera, la hidrósfera y la biósfera, en ésta última los líquenes son una parte que puede absorber los componentes de azufre. Gracias al entramado que se teje entre las hifas fúngicas y los fotosimbiontes (microorganismos fotosintéticos que forman el talo), cuando los líquenes tienen niveles de hidratación adecuados, son capaces de captar sulfuro de carbonilo (COS).

Los líquenes también pueden captar compuestos de azufre, acumulándolos en forma de dióxido de azufre. En ocasiones esto afecta algunas de sus funciones vitales, como puede ser el flujo de nutrientes, sobre todo en la ruta metabólica de los carbohidratos.  Asimismo, hay líquenes que pueden liberar el azufre, al emitir a la atmósfera cantidades significativas de compuestos como el ácido sulfhídrico, por ejemplo. Esta capacidad de sensibilidad y acumulación en los líquenes es a menudo utilizada como un indicador de contaminación, pues estos compuestos suelen estar en el ambiente debido a que se usan como fungicidas para los cultivos.

De halos de evolución a hifas ambientalistas y la biotecnología

A lo largo de la historia evolutiva de los hongos, estos han adquirido versatilidad y diferentes estilos de vida, por lo que presentan numerosas estrategias ecológicas ligadas a la adquisición de nutrientes y a tener un papel muy importante dentro de los ciclos biogeoquímicos. Estudiar los procesos asociados a estas estrategias nos permitirá entender mejor su historia evolutiva y su participación en los procesos ecosistémicos a diferentes escalas en nuestro planeta.

El complejo y diverso metabolismo de los hongos y sus relaciones con los ciclos biogeoquímicos, brinda grandes oportunidades en las ciencias ambientales para su uso en la biotecnología y en otras áreas. Algunas transformaciones fúngicas tienen aplicaciones benéficas en biotecnología ambiental, por ejemplo, en ambientes que necesitan recuperarse y desintoxicarse de metales, así como en la degradación de contaminantes orgánicos que afectan el medio ambiente y a otros organismos vivos. Al entender a los hongos, también es posible lograr un manejo más integral de los ecosistemas. Hongos saprobios, líquenes, micorrizas y levaduras, y sus moléculas, seguirán circulando y evolucionando a través de los ciclos biogeoquímicos de la Tierra.

Referencias:

Casillas, C., Espinosa Asuar, L., & Vélez, P. (Enero de 2021). EL HALO INFINITO DE LA QUÍMICA: LOS HONGOS DEL SUELO Y LOS CICLOS BIOGEOQUÍMICOS. Obtenido de Oikos UNAM: http://web.ecologia.unam.mx/oikos3.0/index.php/articulos/hongos-y-suelo

LOS HONGOS DEL SUELO Y LOS CICLOS BIOGEOQUÍMICOS 2da Parte

(Casillas, Espinosa Asuar & Vélez, 2021)

Hongos descomponedores

Los hongos saprobios poseen la habilidad para degradar compuestos ricos en Carbono provenientes principalmente de materia vegetal en descomposición, como la hojarasca, la corteza y las ramas que caen al suelo.

Con base en su capacidad para convertir la lignocelulosa (que es un material de origen vegetal), en azúcares simples por vías metabólicas en las que se libera agua (hidrólisis), este gran grupo de hongos se puede dividir en tres categorías:  hongos de la pudrición blanda, hongos de la pudrición blanca y hongos de la pudrición marrón de la madera.

Durante los procesos de degradación, el Carbono obtenido se distribuye en diferentes fracciones; una parte puede ser aprovechada por los mismos hongos para generar sus propios compuestos y materiales celulares, otra puede ser liberada a la atmósfera en forma de CO2, y la última queda disponible en el ambiente al morir estos hongos, integrándose al metabolismo de los organismos que los consuman.

Los hongos saprobios también pueden intervenir en el ciclo del Azufre, un elemento muy abundante en el medio ambiente. Desde la formación de la Tierra, este elemento es de suma importancia para el desarrollo de todos los seres vivos, ya que llega a formar parte de algunos de los aminoácidos multifuncionales, indispensables para el metabolismo celular. De hecho, más del 95% del azufre en el suelo se manifiesta como compuestos orgánicos provenientes de residuos biológicos acumulados en éste.

Gracias a la actividad de enzimas especializadas, los hongos filamentosos (incluidos algunos de la división Basidiomycota), liberan el azufre de compuestos que lo contienen en la madera, las raíces y materia orgánica del suelo (por ejemplo esteres-sulfatos y tioles). Este proceso a menudo es benéfico para las plantas cercanas, ya que la fragmentación de las moléculas grandes (despolimerización), facilita que las raíces de las plantas aledañas tomen del suelo compuestos de azufre más simples.

Las levaduras también poseen vías metabólicas implicadas en el ciclo del Azufre. Estos hongos diminutos y unicelulares tienen la capacidad de utilizar compuestos orgánicos con ácido sulfónico (SO3), para impulsar su metabolismo. Sin embargo, también existen casos en los cuales los hongos saprobios no liberan azufre inorgánico al romper algunas moléculas sulfonadas. Por ejemplo, Phanerochaete chrysosporium y Gloeophyllum trabeum, son hongos que crecen en madera en descomposición, que sí pueden transformar los sulfonatos, pero no liberan el azufre.

Micorrizas

Estos hongos se caracterizan por ser simbiontes de las raíces de las plantas y se clasifican en dos grupos principales: las endomicorrizas y las ectomicorrizas. Se estima que más del 80% de las plantas vasculares tienen endomicorrizas, cuya característica es la de penetrar las células de las raíces de las plantas formando arbúsculos que son agrupamientos de hifas divididas en pequeñas estructuras elipsoidales. Por su parte, las ectomicorrizas crecen en una región parcial del hospedero, sin llegar a penetrar al interior de las células de las raíces, y sólo forman un manto de células rodeando su superficie. Se calcula que aproximadamente el 3.0% de las plantas vasculares están asociadas a ectomicorrizas. Esta estrecha relación simbiótica es muy antigua y data de hace aproximadamente 460 millones de años.

Ambas clases de micorrizas suelen ser específicas para ciertos grupos de plantas. Su funcionalidad radica en que las hifas de estos hongos micorrízicos se proyectan desde la raíz de las plantas, alcanzando zonas que les son inaccesibles. De esta manera las hifas captan más nutrientes, por ejemplo, Nitrógeno y Fósforo, mismos que la planta hospedera aprovecha. Por debajo del suelo estas estructuras finas llegan a formar redes de comunicación inmensas, entre hongos, otros microorganismos y las plantas cercanas.
Las micorrizas proveen a las plantas con grandes cantidades de Nitrógeno y Fósforo del suelo, que de otra manera les sería difícil obtener. Al ser una relación mutualista, las plantas proveen a los hongos con compuestos ricos en Carbono. Las formas inorgánicas del Fósforo y las formas orgánicas del Nitrógeno (como amonio, nitrato y aminoácidos), o minerales llegan a las células de las plantas por transportadores especializados en la membrana de los hongos, mientras que en las plantas se estimula su maquinaria metabólica para transportar azucares que finalmente les llegan a los hongos.
Las micorrizas también intervienen en el ciclo del Azufre benéfico para las plantas, ya que sólo pueden adquirirlo a través del ion sulfato. En el suelo este elemento se encuentra en gran medida en formas orgánicas, por lo que los hongos juegan un papel crucial al liberarlo de moléculas complejas facilitando así su acceso a otros organismos. La presencia de las hifas de los hongos también incrementa la obtención de azufre, ya que inducen en la raíz de la planta hospedera la expresión de transportadores de sulfato.

Referencias:

Casillas, C., Espinosa Asuar, L., & Vélez, P. (Enero de 2021). EL HALO INFINITO DE LA QUÍMICA: LOS HONGOS DEL SUELO Y LOS CICLOS BIOGEOQUÍMICOS. Obtenido de Oikos UNAM: http://web.ecologia.unam.mx/oikos3.0/index.php/articulos/hongos-y-suelo

LOS HONGOS DEL SUELO Y LOS CICLOS BIOGEOQUÍMICOS 1era Parte

(Casillas, Espinosa Asuar, & Vélez, 2021)

Los ciclos biogeoquímicos que suceden en la Tierra son una serie de procesos que vinculan a los organismos con los elementos químicos más importantes para la vida. Es por ello, que el entender los mecanismos por los cuales estos elementos peregrinan en ciclos más allá de nuestra percepción, es de utilidad para comprender el funcionamiento de nuestro planeta.

Después de la “gran explosión” que ocurrió hace aproximadamente 13,800 millones de años, se originó el Universo. Los primeros átomos que se formaron fueron los del Hidrógeno (H) y los del Helio (He). Transcurridos unos 550 millones de años más, surgió la primera generación de estrellas. Después de un tiempo, estrellas súper masivas de vida corta generaron altas presiones y temperaturas extremas, lo que hizo que estallaran como supernovas. Esto, dio lugar a la formación de sistemas estelares donde elementos básicos tales como el Carbono (C), el Oxígeno (O), el Nitrógeno (N), el Fósforo (P) y el Azufre (S) ya se encontraban presentes. Dentro de estos sistemas estelares se formó nuestro Sistema Solar, y la Tierra, donde la presencia de C, H, O, N, P y S, representó una pieza clave para el inicio y desarrollo de la vida. A pesar de que sólo representan una pequeña porción de la totalidad de elementos químicos que existen en el Universo, estos elementos son los más abundantes.

Más allá de los elementos C, H, O, N, P, S, los científicos han identificado a la amplia variedad de elementos químicos que también son importantes para la vida y cuyo papel varía entre los diferentes organismos. Esto es relevante, ya que la relación existente entre los seres vivos y los elementos químicos está estrechamente vinculada a sus procesos evolutivos y a la historia geológica de nuestro planeta. Es por lo que estudiar todos los elementos químicos relacionados con la vida es de gran interés para la ciencia, ya que se ayuda a comprender cómo se transforma e intercambia la energía y la materia entre los organismos vivos y su ambiente.

Los elementos químicos se unen entre sí por medio de enlaces que requieren de una gran cantidad de energía para formarse y, a su vez, los compuestos químicos que forman, se descomponen en moléculas más simples mediante la ruptura de estos enlaces, liberando mucha energía durante el proceso. En suma, la energía que se mueve durante todas estas reacciones aporta estructura y funcionalidad a los organismos vivos.

En los ecosistemas existen ciertos grupos taxonómicos de microorganismos, que al ser muy abundantes y poseer metabolismos únicos, desempeñan un papel indispensable en los ciclos de nutrientes. Algunos de estos microorganismos son hongos de delicadas hifas, estructuras celulares filamentosas que llegan a formar halos de colores al observarlas con un microscopio.

Los hongos microscópicos tienen una amplia variedad de formas y estructuras. Pueden ser unicelulares, como algunas levaduras, o desarrollar hifas, las estructuras filamentosas mencionadas previamente, que forman un entramado de redes que recibe el nombre de micelio. Debido a su estructura y metabolismo las hifas pueden transportar, por medio del micelio, diferentes compuestos y elementos químicos de un lado a otro, como si fueran una gran vía distribuidora.

Los hongos y los ciclos biogeoquímicos

La aparición de los hongos, o sea del llamado reino Fungi, se remonta al Precámbrico medio y tardío, hace unos 1,430-1,542 millones de años. Sin embargo, no fue hasta el Devónico, hace 419 millones de años, que se diversificaron los principales grupos taxonómicos.

A lo largo de la historia geológica y con base en el registro fósil, sabemos que los hongos siempre han desempeñado un papel crucial en los ciclos biogeoquímicos de los ecosistemas terrestres. Se cree que el establecimiento de asociaciones simbióticas con las primeras plantas terrestres les permitió a los hongos colonizar estos ambientes a finales del Ordovícico y principios del Devónico, es decir entre 485 y 419 millones de años.

Las primeras plantas terrestres parecidas a briofitas, a principios del Devónico (hace 400 millones de años), tenían asociaciones endofíticas que se asemejan a las micorrizas vesiculares-arbusculares (se hablará de las micorrizas más adelante), incluso antes de que las raíces evolucionaran.

Se ha formulado la hipótesis de que el desarrollo del mutualismo planta-hongo precedió al desarrollo de las raíces, un evento que fue crucial para que las plantas pudieran colonizar la tierra. Lo anterior se sustenta en que las raíces evolucionaron gradualmente a partir de los rizomas proporcionando así hábitats más adecuados para los hongos micorrízicos, y las plantas ganaron ramificaciones complejas que beneficiaron a las hojas en la obtención de agua y nutrientes. También se han formulado hipótesis de que cuando las plantas terrestres colonizaron la tierra, transformaron los hábitats dando lugar a ambientes que pudieron ocupar los hongos como organismos heterótrofos. Es decir, cuando las plantas desarrollaron estructuras como las hojas, troncos y raíces, con compuestos como la cutina y la suberina, los hongos los aprovecharon como un sistema protector contra la desecación y la radiación característicos de los ecosistemas terrestres. La cutina y la suberina son compuestos químicos que proveen a la cutícula de las plantas una barrera de protección que reduce la pérdida de agua y difusión de gases. Es muy posible que este mismo sistema también fuera benéfico para microorganismos descomponedores terrestres. Otras estimaciones, que han utilizado relojes moleculares, sugieren que, gracias a la interacción entre algas y bacterias, ocurrió una colonización anterior, hace aproximadamente 600 millones de años.

Posteriormente, durante el Carbonífero (entre 359 millones y 299 millones de años), hubo una gran acumulación de Carbono en el suelo, atribuida en gran medida a la poca descomposición de la lignina, un polímero que producen las plantas leñosas primitivas. Existen tres posibles explicaciones de esta acumulación:

  1. Los hongos de ese periodo no habían desarrollado por completo mecanismos de degradación eficientes para este tipo de compuestos,
  2. A pesar de tener capacidades para degradar la lignina, los hongos no eran lo suficientemente abundantes en los ambientes terrestres como para degradar la gran cantidad de material orgánico disponible,
  3. Debido a factores climáticos, como fueron principalmente las bajas temperaturas, que provocaron que los procesos de degradación fueran deficientes.

Por ello, los paleobotánicos consideran que no fue hasta el Pérmico (entre 299 y 251 millones de años) que posiblemente se dio la degradación fúngica eficiente de la lignina, principalmente por hongos pertenecientes a la división Basidiomycota, ya que es cuando se observa finalmente la disminución de la acumulación de carbono orgánico en el registro fósil de suelos dado durante el Carbonífero. De hecho, estudios sobre la evolución de las vías metabólicas para la degradación de lignina, en gran medida restringida a los hongos en las divisiones Basidiomycota y Ascomycota, sostienen que éstas se originaron entre finales del Carbonífero y principios del Pérmico. También es posible que ya existieran algunas bacterias degradadoras de lignina que intervinieran en el proceso, ya que en algunas de ellas evolucionó la capacidad para utilizar productos liberados de sustratos orgánicos complejos que son el resultado de la actividad de enzimas extracelulares de hongos.

En la actualidad, los hongos siguen influyendo de forma significativa en la dinámica de los ciclos biogeoquímicos de todos los ecosistemas, ya sea alimentándose de la materia orgánica en descomposición, como los hongos saprobios que adquirieron importantes cantidades de elementos químicos C, H, O, N, P, S, estableciendo relaciones mutualistas en las que se benefician dos o más organismos e involucran el intercambio de nutrientes con otros organismos vivos, o como parásitos, que se nutren consumiendo partes de otros organismos vivos y, en casos extremos, provocándoles la muerte.

Actualmente algunos hongos representan un alimento para diversos organismos tales como protozoarios, artrópodos, nematodos, bacterias e incluso macroorganismos como el humano. También pueden establecer relaciones de competencia con otros hongos, así como con bacterias y otros microorganismos. Es decir, los hongos son importantes eslabones de las cadenas alimenticias.

Referencias:

Casillas, C., Espinosa Asuar, L., & Vélez, P. (Enero de 2021). EL HALO INFINITO DE LA QUÍMICA: LOS HONGOS DEL SUELO Y LOS CICLOS BIOGEOQUÍMICOS. Obtenido de Oikos UNAM: https://web.ecologia.unam.mx/oikos3.0/index.php/articulos/hongos-y-suelo

AGRICULTURA ANTIMICROBIANA 7ma Parte

13.- ¿La profundidad de la zona compactada en el suelo determina la respuesta del sistema radical?

La profundidad de una zona compactada no necesariamente va a determinar la respuesta de las raíces. En nuestra experiencia determinará la velocidad y la efectividad en la rapidez con la que un sistema de raíces podrá penetrar en la zona de compactación y romperla de forma permanente, digamos que, si la zona de compactación tiene 8.0 pulgadas de profundidad (20 cm). Si es mas superficial y se tiene un buen intercambio gaseoso a ese punto, generalmente encontramos que el sistema de raíces puede moverse mejor a través de ella. Desde luego esto está asociado con las aplicaciones de inoculantes y bioestimulantes efectivos, pero podemos ver que la respuesta general del cultivo y la respuesta del sistema de raíces es mucho mejor y mas rápida si las raíces no tienen que descender tan profundamente para comenzar a moverse a traves de esa capa de compactación.  

14.- ¿Existe alguna preocupación acerca de los flujos masivos de Oxígeno y Nitrógeno resultantes de la labranza?

Hay menos preocupación por las fluctuaciones del intercambio gaseoso que por la compactación que queda presente, ya que, si tenemos compactación, entonces sí, la labranza va a introducir mucho oxigeno en el suelo dando como resultado la liberación de dióxido de carbono lo que en algunos casos podría ser perjudicial. Obviamente, hay una inquietud si se está realizando mucha labranza, pero si la estamos haciendo para eliminar la compactación, es un tratamiento necesario para lograr los efectos deseados.

 15.- En un huerto de manzano se pueden ver huellas agrietadas y muy compactadas de hace años, debido al paso del tractor con un equipo de aspersión. Aunque no están dentro de la línea de goteo de los árboles, ¿es algo que todavía debe ser procupante?

Probablemente no seria mi prioridad. De hecho, al trabajar para reconstruir la biología, comenzaría reconstruyendo el perfil biológico dentro de la línea de goteo, esto es, dentro de la hilera de árboles, y con el tiempo, comenzaría a poner atención a la compactación ocasionada por las huellas de los neumáticos del tractor y también a la que se encuentre entre las huellas, e intentaría resolverla. Es importante tener presente que las huellas del tractor crean tanto compactación lateral como vertical, particularmente en suelos arcillosos. Creo que esto es algo de lo que deberiamos empezar a ocuparnos más, en otras palabras, a tomarlo en cuenta más de lo que lo hemos hecho en el pasado.

16. ¿La luz ultravioleta es un problema para la biología que se aplica sin incorporarla al suelo?

Por conversaciones que he tenido con fabricantes de inoculantes biológicos, tengo entendido que mientras que la solución que se va a aplicar esté oscura, es decir mientras sea de color negro, la radiación ultravioleta no es una preocupación, incluso cuando no se incorpora y solo permanece en los residuos de cultivo cerca de la superficie.

17. ¿La aplicación de estiércol y el pastoreo controlado en los pastizales, son suficientes para romper las capas de compactación profundas formadas después de años de pastoreo continuo?

En base a los productores que he observado que lo han hecho con éxito, diría que la respuesta es si. Si se usa pastoreo holístico o pastoreo rotacional con manejo intensivo, pero impulsando los sistemas de raíces y desarrollándolos para que sean más profundos, definitivamente es un si.

Fuente: “Antimicrobial Agriculture”

                   Webinar hosted by AEA, Featuring John Kempf

AGRICULTURA ANTIMICROBIANA Parte 6

7. ¿Cuál es el grosor mínimo de la capa de compactación para que los productos biológicos sean efectivos?

De hecho, es una combinación de grosor y profundidad. Entre más superficial sea la capa de compactación, mejor podrán penetrarla los sistemas de raíces y la biología. Por supuesto, esto también depende del tipo de suelo; si su textura es principalmente arcillosa, limosa o arenosa, ó si tiene una relación Calcio/Magnesio en equilibrio.

De forma general y en base a la experiencia, podemos decir que si la capa de compactación tiene menos de 3.0 pulgadas de espesor (7.6 cm), y entre 8.0 y 12.0 pulgadas de profundidad (20 a-30 cm), podemos intentar eliminarla mediante las raíces de las plantas y la biología. Pero si es de mayor espesor y más superficial, definitivamente creo que debe abordarse con equipo agrícola lo mas pronto posible.

8. ¿La compactación puede ocurrir en suelos arenosos, o es menos probable en este tipo de suelo?

La compactación puede ocurrir en un suelo arenoso, yo no diría que es menos probable que esto ocurra. Puede presentarse tanto en un suelo arenoso, como en cualquier otro tipo de suelo.

9. ¿Cuál es el mejor método para reducir la compactación en pastizales de riego, que están compuestos de pastos nativos perennes y trébol?

Hay algunas herramientas diseñadas para poder penetrar y airear los suelos que reducen la compactación sin afectar a los cultivos, es decir que dejan la superficie del suelo y el cultivo relativamente intactos, con tan poca alteración que este puede seguir desarrollandose. Por ejemplo, el arado Yeomans, desarrollado en Australia y del que ahora ya hay modelos disponibles en los EE. UU. Asimismo está el “Curse Buster”, el cual considero que no es lo suficientemente conocido y entendido. También está la vía aérea, que puede ser efectiva, sin embargo, por lo que he observado, puedo decir que el “Curse Buster” es mejor.

10. ¿Qué hay acerca de la integracion de ganado? ¿Qué problema de compactación podría ocasionar el pastoreo de cultivos de cobertura? ¿El ganado puede crear compactación en las primeras pulgadas del perfil de suelo que deba ser removida?

Solo con base en la observación de la compactación en las primeras 2 a 3, o incluso tal vez 4 pulgadas de profundidad del suelo (2.0 a 10.0 cm) ocasionada por el pisoteo del ganado, podemos decir que sí es un inconveniente, sin embargo, es un problema qué por alguna razón, la biología del suelo y los sistemas de raíces de las plantas parecen ser capaces de resolver muy fácilmente en la mayoría de los tipos de suelo.

Cuando se tiene ganado que sale y pisa el suelo para apacentar en el terreno, generalmente hay mucha compactación en las primeras 2 ó 3 pulgadas del perfil, pero en mi opinión, en la mayoría de los suelos eso no es un problema.

Cuando tienes suelos muy húmedos y la compactación comienza a bajar a una profundidad de 6 pulgadas (15 cm) ó mas, entonces sí se convierte en un problema. Si se tiene esa compactación porque los suelos están demasiado húmedos y tienes que sacrificar la velocidad, del lote o del potrero, o lo que sea

Hay ocasiones en las que esta situación es simplemente inevitable, en ese caso, es conveniente utilizar alguno de los equipos que se mencionaron en la respuesta anterior para tratar de aflojar un área un poco mas profunda en nuestro suelo y ayudar a que ese cultivo, sea pasto o cualquier otro, se recupere más rápido.

11. ¿Se pueden aplicar productos biológicos en el cincel de un subsolador para ayudar a mantener la ranura abierta por más tiempo?

Sí, se pueden aplicar productos biológicos usando los cinceles para ponerlos en el suelo, esto generalmente comenzará a mejorar la agregación y la aireación del mismo justo ahí en la ranura. Es una herramienta de aplicación muy efectiva.

12. Cuándo se usa un producto digestor de residuos de cultivo en el otoño, ¿se recomienda incorporar los residuos en el suelo? ¿Cuál es la mejor manera de hacerlo, en el caso del manejo con labranza cero?

Cuando aplicamos algún producto de este tipo sobre los residuos de cultivo en el otoño, estos desaparecen rápidamente, simplemente como una función de la digestión biológica y el efecto de degradación. Se degradan tan rápido, que en algunas fincas donde tenemos agricultura de secano, en la cual se maneja un cultivo de un año y luego se hace un barbecho de verano, seguido nuevamente de un cultivo de un año, los residuos desaparecen tan rápido que al siguiente ciclo ya estamos lidiando con el suelo desnudo. Anteriormente describí lo importante que es mantener los suelos cubiertos, por lo que en algunos de los suelos con los que trabajamos hemos comenzado a no realizar ésta aplicación hasta el otoño siguiente, es decir, justo antes de empezar el siguiente cultivo, para que el residuo no desaparezca demasiado rápido.

De acuerdo a nuestra experiencia, si se tiene un inoculante y bioestimulante microbiano realmente bueno, puede aplicarse sobre los residuos de cultivo en el otoño inmediato al establecimiento del siguiente cultivo, y éste se incorporará al suelo como consecuencia de la labor de las lombrices y de la actividad biológica, en cuestión de tan solo seis a ocho semanas.  En su mayor parte puede ingresar al perfil del suelo sin labranza.

 Fuente: “Antimicrobial Agriculture”

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Arado Yeomans

AGRICULTURA ANTIMICROBIANA 5ta Parte

1.- ¿Cómo se mide la humedad del suelo a diferentes profundidades para saber si tiene suficiente agua? ¿Hay referencias sobre la cantidad de agua que se debe aplicar cada semana?

Hay algunos recursos excelentes que el NRCS tiene disponibles para medir el contenido de humedad en el suelo, para hacer algo asi como una especie de mediciones físicas de su capacidad de retención de ´humedad. Hay una aplicación para iPhone o Android, disponible para todos los teléfonos inteligentes llamada LandPKS que nos ayuda a identificar cooomo se comportará nuestro suelo de acuerdo a su tipo, esto es, en que etapas de humedad se aglutinará o se desmoronará.

Asimismo, podemos desarrollar un “método de sensibilidad” para usar solo la sensación de la mano para evaluar el contenido de humedad del suelo. También hay tensiometros, que simplemente pueden insertarse para evaluar la cantidad de humedad que tenemos. Un aspecto interesante, de todo esto es que los suelos arcillosos pueden estar al 70% de su capacidad total y parecer secos y polvorientos y el cultivo no puede tener acceso a esa agua.

2.- ¿Hay un mejor momento en el año para eliminar la compactación con equipo agrícola?

Sí, el mejor momento es cuando el suelo está seco.

Cuando el suelo está seco, obviamente el equipo va a tirar con mas fuerza, por lo que el perfil del suelo se romperá mas adecuadamente, se fracturará y tendremos mayor aireación en las profundidades. Esto proporcionará un mejor ambiente para que la biología prospere. De ahí que es mejor hacerlo cuando el suelo está más seco, y en la parte seca.

Esto generalmente puede ser en el otoño, desde luego, dependiendo del lugar en que nos encontremos. De hecho, puede ser en cualquier época del año, siempre y cuando sea en la parte seca.

3.- ¿Un subsolador central de 30 pulgadas es suficiente para eliminar la compactación?

Las personas con experiencia, con las que he platicado al respecto, dicen que esto depende un poco del diseño de los cinceles. En general su espaciamiento horizontal debe ser igual a su profundidad. Es decir, si se está subsolando a 18 pulgadas de profundidad (45.72 centímetros), la mayor efectividad se tendría cuando los cinceles estén separados a 18 pulgadas.

Si se va a trabajar a 12 pulgadas de profundidad (30.5 centímetros), deben estar a 12 pulgadas de distancia.

Hay algunos productores y diseñadores de equipo agrícola con quienes he trabajado, que han estudiado esto a profundidad y dicen que es una regla de oro que la distancia entre los cinceles debe coincidir con su profundidad, de modo qué, si van a entrar a 30 pulgadas de profundidad (76.2 centímetros) entonces una separación de 30 pulgadas es muy apropiada, pero pero si van a ir menos profundo, ponerlos más juntos mejorará significativamente la respuesta que se obtenga.

4.- Neal Kinsey menciona que es necesario lograr que la relación Calcio/Magnesio sea la correcta para evitar que la compactación vuelva a ocurrir. Afirma que la saturación de bases debe ser 68 % de Calcio y 12% de Magnesio ¿Estas mismas proporciones y criterios se recomiendan de manera general?

Los niveles adecuados de Calcio, ayudarán con la floculación de la arcilla, la floculación del suelo y el desarrollo una estructura más estable (agregados mas estables), asi como a evitar que la compactación vuelva a presentarse.

Cuando se tienen suelos con alto contenido de Magnesio, la compactación ocurre muy fácilmente y regresa aun cuando se remueva con equipo agrícola. En definitiva, esta idea de equilibrar las proporciones de Calcio/Magnesio es muy importante y acertada.

En los análisis de suelo que hacemos y los que recibimos y examinamos, estamos viendo proporciones entre 65 y 75 por ciento de saturación de bases de Calcio y de 12 a 18 por ciento de Magnesio dentro del rango que se puede considerar ideal.

Por otra parte, tener una buena biología en el suelo y cultivos de cobertura puede resolver el problema que ocasionan los niveles altos de Magnesio. Recuerdo claramente haber visto un análisis de suelo que tenía una CIC de 26meq/100g con un 40% de saturación de bases de Magnesio. Le dije al agricultor: “Este suelo debe ser muy duro, debe estar muy compactado”, a lo que él respondió “No lo creo”. Fui al lugar y me encontré con suelos ricos, negros y suaves, sin compactación en absoluto. La razón por la que no se compactaron fue que tenían un 9.0% de materia orgánica y continuamente se estaban produciendo cultivos de cobertura en ellos, en consecuencia, tenían una biología verdaderamente activa.

En otras palabras, aunque los suelos tenían un alto contenido de Magnesio, tenían suficiente materia organica y una biología del suelo lo bastante buena para ser capaz de superar esa situación.

Hoy en día sigue siendo una excelente idea equilibrar la relación Calcio/Magnesio del suelo. Soy un firme defensor del uso de yeso o de otras fuentes de Calcio, lo que sea apropiado para equilibrar la química del suelo, en base a las características de su perfil.

5.- En un entorno en el que se tienen suelos completamente arcillosos como en Georgia, ¿se recomendaría agregar productos a base de composta, en un esfuerzo para reducir la compactación del suelo?

Sí, la materia orgánica es sin duda la solución eficaz para abordar los problemas de compactación

Fuente: “Antimicrobial Agriculture”

                   Webinar hosted by AEA, Featuring John Kempf

AGRICULTURA ANTIMICROBIANA 4ta Parte

Actualmente hay muchos debates sobre el uso de cultivos de cobertura, en vez de equipo agrícola, para eliminar la compactación. Esto es posible y en algunos casos muy efectivo, pero toma tiempo.

Si tenemos zonas densas de compactación (de varias pulgadas de espesor) que son poco profundas (menos de 12 pulgadas de profundidad) y queremos ser efectivos, es indispensable resolver esa compactación utilizando equipo agricola, para poder desarrollar una zona lo suficientemente profunda en la que podamos tener una buena actividad biológica, un buen intercambio gaseoso y un buen flujo de aire y agua a través de ese perfil de suelo. Una vez que se haya eliminado la compactación, entonces podemos usar cultivos de cobertura, es decir, las raíces de las plantas, asi como bioestimulantes biológicos para evitar que esa zona de compactación vuelva a formarse.

Las explotaciones agrícolas con labranza cero mas exitosas a largo plazo, son aquellas en las que se minimiza el tráfico vehicular. En otras palabras, se manejan con tráfico controlado, usando huellas de rodadas exactamente en la misma ubicación y que coinciden con las cosechadoras, sembradoras, cultivadoras, etc, de tal manera que cualquier equipo agrícola que cruce ese campo sigue exactamente las mismas huellas.

Estas fincas incluyen el manejo de diversos cultivos de cobertura para mantener sus suelos cubiertos en todo momento y también emplean productos biológicos y bioestimulantes para mejorar la agregación del suelo, aunque en lo que se refiere a éste ultimo punto, considero que no se ha valorado lo suficiente. Me refiero a que, en agricultura de secano, en el suroeste de Kansas y Nebraska, hemos observado que es posible brindar todos los beneficios de un cultivo de cobertura, utilizando solo productos biológicos y bioestimulantes. Hemos podido obtener exactamente el mismo volumen y cantidad de liberación de nutrientes, exactamente el mismo tipo de agregación del suelo, exactamente la misma remoción de la compactación simplemente usando este tipo de productos, especialmente si los aplicamos en el otoño. En este caso, consistentemente hemos encontrado qué con tan solo dos aplicaciones con 24 meses de diferencia (que es la aplicación mínima en la que hemos observado esto con éxito), se puede aportar el 100% de los requerimientos de nutrientes de un cultivo de maíz, incluso sin que se haya establecido un cultivo de cobertura en ningún momento durante esos 24 meses y solo teniendo el suelo cubierto con residuos de cultivos, puesto que en agricultura de secano tenemos limitaciones de humedad. Por lo tanto, es posible satisfacer todos los requerimientos de nutrientes de los cultivos, reducir la compactación y producir agregados de suelo estables, simplemente con el uso de productos biológicos y bioestimulantes.

El alimento puede provenir de otra fuente que no sean los cultivos de cobertura, particularmente en entornos donde tenemos suelos secos, en los que posiblemente no dispongamos de suficiente agua para producir este tipo de cultivos.

Podemos decir que, aun cuando los cultivos de cobertura siguen siendo la mejor opción, en aquellas situaciones en las que no podemos establecerlos y producirlos, necesitamos utilizar productos biológicos y bioestimulantes más de lo que lo hemos hecho en el pasado.

CONSIDERACIONES IMPORTANTES

1. ¿Cuál es la mejor técnica para identificar una capa de compactación y determinar qué tan problemática es realmente?

Personalmente he utilizado 2 herramientas para identificar una capa de compactación. La primera es un penetrómetro, que se emplea para detectar las capas de compactación de arriba hacia abajo en el perfil del suelo.

La segunda, la cual prefiero y creo que es incluso más efectiva que un penetrómetro, es cavar un hoyo con una pala o con una excavadora para postes, digamos a 2.0 pies (0.60 m) ó a 18 pulgadas (0.45 m) de profundidad. Luego tomar una navaja e insertarla con la mano, en un costado del hoyo. Simplemente introducir la hoja de la navaja en el suelo a unas 2 o 3 pulgadas de profundidad (5.0 a 8.0 cm) y luego jalarla hacia arriba, hacia la superficie del suelo. Este es un método muy efectivo para medir el fondo de la capa de compactación, e identificar qué tan profunda es, ya que esto es lo que realmente queremos saber.

El penetrómetro es mejor para identificar dónde está la parte superior de la capa de compactación, y el método de la navaja es más efectivo para determinar dónde está el fondo de la misma, qué tan profundo necesitamos llegar. Cuando jalamos la hoja de la navaja hacia arriba a través del perfil de suelo, repentinamente encontraremos esa capa sustancialmente mas dura que se puede sentir de inmediato porque con la mano estamos muy conectados.

Cuando queremos evaluar qué tan problemática es una capa de compactación, generalmente la pregunta a responder es ¿qué tan difícil es para las raíces y para el agua penetrar y atravesarla?, por supuesto que esto varía dependiendo del tipo de textura de suelo, arcilla versus arena versus limo. Comunmente la principal preocupación, lo que se desea identificar, es el espesor de la capa de compactación. Si ésta tiene 1.0 pulgada de espesor (2.54 cm) y 12 pulgadas de profundidad (30 cm), consideraría poder remediarla de manera efectiva simplemente con los sistemas de raíces, es decir, si se establecen cultivos de cobertura con sistemas de raíces penetrantes, estas deberían poder atravesarla y comenzar a romperla, y una vez que se haya eliminado esa capa de compactación, el agua puede fluir en esas 12 pulgadas de profundidad y podemos tener población microbiana en las 12 pulgadas superiores del perfil del suelo.

Por otra parte, si esa capa de compactación de 1.0 pulgada de espesor, tiene solo 4.0 pulgadas de profundidad (10.0 cm), no es lo suficientemente profunda como para sostener una población microbiana fuerte, por lo que sugeriría utilizar equipo agrícola para deshacernos de ella. Y si la capa de compactación tiene 12 pulgadas de profundidad, pero 4.0 pulgadas de espesor (10.0 cm), probablemente también usaría equipo agrícola para deshacerme de ella, porque tomará mucho más tiempo para que múltiples cultivos de cobertura sucesivos penetren con éxito y la atraviesen.

Fuente: “Antimicrobial Agriculture”

                   Webinar hosted by AEA, Featuring John Kempf

AGRICULTURA ANTIMICROBIANA 3ra Parte

Cuando se tenga una capa de compactación en el suelo, es necesario eliminarla. Si hay una capa de compactación de 4.0 pulgadas de profundidad (10 cm) y la mayor parte de los residuos de cultivo ya no están en la superficie debido a su descomposición, ya sea que ha llovido mucho durante la ultima primavera, o cualquiera que sea el caso. Lo que hemos visto que sucede en algunas de las granjas en las que hemos estado, es que la superficie del suelo alcanza temperaturas de hasta 150 grados Fahrenheit (65.5°C), muy comunmente está en el rango de 140 a 150°F (60 a 65.5°C). Asi que, si la superficie esta a 150 °F, en las primeras pulgadas de profundidad tenemos 110 °F (43.3°C), lo que elimina a las poblaciones microbianas efectivas en las 2.0 -3.0 pulgadas (5.0 a 7.6 cm) superiores del perfil de suelo, las cuales se encargan de liberar nutrientes y ponerlos a disposición de las plantas, y además se tiene una capa de compactación, digamos que de 5.0 pulgadas de profundidad (12.7 cm). Entonces, la función de la capacidad biológica del suelo se ha eliminado en las tres pulgadas superiores, y en la capa de compactación, esto significa que solo tendríamos una capa de 2.0 pulgadas (5.0 cm) donde la biología es capaz de funcionar. ¿Creés que con 2.0 pulgadas de biología se puede suplementar los requerimientos nutricionales de un cultivo? Definitivamente la respuesta es no.

De ahí que necesitamos manejar nuestros suelos para crear un entorno en el que la biología pueda prosperar en todo el perfil, y una vez que lleguemos a ese punto, podremos tener una conversación acerca de proveer el 100 % de los requerimientos nutricionales del cultivo con biología. Hacer esto es totalmente posible, de hecho, muchos agricultores lo están haciendo, sin embrgo, se tiene que abordar la compactación, el intercambio gaseoso debe ser bueno, y debemos asegurarnos de que los suelos estén cubiertos para que no alcancen temperaturas tan altas.  Estas son algunas de las reglas fundamentales y, por supuesto, la biología necesita tener una cantidad de agua adecuada (igual que en una placa de Petri), para que las poblaciones microbianas del suelo trabajen.

La biología del suelo fundamentalmente se mantiene en un entorno subacuático, es decir, necesitamos tener agua contenida dentro de los agregados del suelo y a su alrededor, porque la biología necesita agua para funcionar y prosperar. Los microorganismos pueden sobrevivir con menos agua que las plantas, pero no prosperarán hasta que se tenga suficiente agua, y la clave para lograr esto es asegurarse de tener una buena estructura de agregación en el suelo.

Lo que considero como los “males” de la agricultura antimicrobiana es tener suelos desnudos que alcanzan altas temperaturas, sin enzimas y sin funcionamiento biológico en la parte superior del perfil (en las primeras pulgadas de profundidad) y debajo de esta zona, tener una capa de compactación.

Si queremos hablar de ecosistemas agrícolas verdaderamente regenerativos, es necesario resolver estos problemas.

En una conversación que tuve con el Dr. Michael McNeil y el Dr. Jerry Hatfield hace algunos fines de semana, señalaron que cuando se introdujo la agricultura con labranza cero, y se estaban realizando las pruebas iniciales. En todo el Medio Oeste se especificaba que había algunas reglas fundamentales que eran claves para su adecuada implementación.

La primera era que se debia eliminar toda la compactación. Se describió ampliamente que para tener éxito con la labranza cero, tenia que removerse la capa de compactación con equipo agricola, es decir, usando un subsolador. En otras palabras, era necesario identificar la profundidad de la capa de compactación y deshacerse de ella para tener un buen intercambio gaseoso en todo el perfil del suelo.

La segunda regla era que se tenía que evitar recrear esa capa de compactación, limitando el tráfico que había a dentro del campo y la tercera regla era que se requería mantener los suelos cubiertos en todo momento.

No estoy seguro de si la agricultura sin labranza y el manejo de fincas y de cultivos con labraza cero se introdujeron antes de que yo anduviera por ahi, por lo que personalmente no experimente ni observe ésta historia.  No obsante sé con certeza que hay muchos productores y muchas granjas hoy en día, que se describen a sí mismos como de labranza cero. Se consideran agricultores biológicos porque ya no están realizando labranza, y piensan que eso va a resolver todos los problemas microbiológicos de sus suelos, sin embargo, no han seguido las reglas mencionadas y en consecuencia esto no está funcionando en sus predios. No tienen actividad biológica en sus suelos y no son capaces de suministrar todos los requerimientos nutricionales de las plantas, porque todavía tienen compactación en el suelo, o bien debido a las altas temperaturas, o por las altas precipitaciones, ó porque tienen sueos desnudos, ó cualquiera que sea el contexto.

Es muy importante tener en cuenta qué si queremos eliminar la compactación del suelo, es indispensable que tomemos medidas físicas, esto es, que realicemos labores concretas usando equipo agricola.

Dr. Michael McNeil, Consultor agrícola independiente / Dr. Jerry Hatfield, Director de Laboratorio y Supervisor de Fisiologia vegetal en la USDA.

Fuente: “Antimicrobial Agriculture”

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AGRICULTURA ANTIMICROBIANA 2da Parte

En nuestro trabajo, hemos observado que es posible regenerar la biología del suelo a tal grado, que podemos suministrar el 100% de los requerimientos nutricionales de un cultivo, dependiendo por supuesto de si el suelo tiene todos los minerales y nutrientes necesarios en su perfil geológico.  Obviamente no es el caso si tenemos suelos muy arenosos o suelos que simplemente no tienen nutrientes en su perfil geológico, pero esto no va a ocurrir, porque esos suelos son la excepción, no el estándar.

En un laboratorio, un técnico hará todo lo posible para mantener a los microorganismos en un ambiente óptimo. En este sentido, actualmente hay muchos consultores que dirán (incluso yo he dicho en el pasado), que la idea de que podemos tener una actividad microbiana que provea el 100% de las necesidades de una planta podría funcionar en el laboratorio, pero no funciona muy bien en el campo. La razón de esto es porque quienes manejamos las fincas agrícolas, hacemos demasiadas cosas que dañan la biología del suelo y al afectar la actividad biológica, es nuestra culpa que la biología del suelo no sea capaz de suplementar el 100 % de los requerimientos nutricionales de los cultivos.

Basicamente hay dos cosas que necesitamos cambiar para tener este tipo de actividad microbiana en campo, a gran escala.

Debemos pensar en manejar nuestros suelos de la misma manera que un técnico de laboratorio manejaría una placa de Petri. Es decir, necesitamos desarrollar un ambiente microbiano perfecto, o tan perfecto como sea posible dadas las limitaciones que tenemos, climáticas, ambientales, etc.

La biología del suelo realmente necesita 3 cosas para prosperar bien: temperatura óptima, un buen intercambio gaseoso y agua.

En lo que respecta a la temperatura, las enzimas que están presentes en todos los sistemas vivos y que son producidas por la biología, se desnaturalizan a 105 grados Fahrenheit (40.5°C). Cuando se tiene el suelo desnudo y el sol esta resplandeciendo sobre él (como ocurre durante el verano en gran parte de las Grandes Llanuras), puede alcanzar hasta 150 °F (65.5°C) de temperatura en su superficie y 110 °F (43.3°C) a 3.0 pulgadas de profundidad (7.62 cm), por lo que no tendrá actividad biológica en esas primeras 3.0 pulgadas del perfil.  Esto significa que no hay fijación de Nitrógeno ni liberación microbiológica de nutrientes para que estén disponibles para las plantas en la parte superior del suelo.

En cuanto al intercambio gaseoso, tenemos esa conversación recurrente de que las raíces de las plantas y la biología del suelo necesitan oxígeno. Si bien es cierto, ésta no es la mejor manera de describir lo que realmente está sucediendo, porque en realidadel suelo está inhalando y exhalando continuamente. Una vez cada 24 horas se produce una curva máxima, pero también hay una inhalación y exhalación constantes y un intercambio de gases que se lleva a cabo durante todo el día. Cuando el aire es “inhalado” hacia el interior suelo, se obtiene Nitrógeno en forma de gas (N2), y oxígeno (O2), que al entrar al suelo es consumido rápidamente por la biología, acto seguido, la biología exhala y libera Dióxido de Carbono (CO2) en el medio ambiente del suelo.

De hecho, si se tuviera que medir el contenido de oxígeno del suelo en sí, nos daríamos cuenta de que este contenido usualmente es muy, muy bajo, mucho menor que el que está presente en el aire porque la biología lo consume rápidamente. Por consiguiente, lo que los suelos realmente necesitan, más que solamente oxígeno, es un buen intercambio gaseoso. Necesitan poder respirar.

Debemos ser capaces de tener Nitrógeno y Oxígeno fluyendo hacia el interior del suelo y Dióxido de Carbono saliendo de éste, a fin de que las plantas lo absorban para realizar una fotosíntesis más rápida y efectiva. El CO2 es uno de los principales factores limitantes para incrementar la fotosíntesis en la mayoría de los cultivos y asi tener la posibilidad de aumentar los rendimientos y, por supuesto, es parte importante para tener un buen intercambio gaseoso. De ahí que los suelos no se pueden compactar, ya que no es posible tener un buen intercambio de gases cuando están en esa condición, sin embargo, tan solo en los últimos meses he observado que hay demasiados productores que tienen capas de compactación severa, poco profundas, tal vez de 4.0 a 6.0 pulgadas de profundidad (10.0 a 15.0 cm).

Hay productores que han estado trabajando sin labranza durante décadas, que creen que la respuesta a los problemas que están enfrentando en sus granjas, o ranchos se puede abordar mejor con labranza cero, es decir sin labranza. La labranza cero es una herramienta útil, necesaria y muy valiosa, pero cuando se hace labranza cero, de la forma como se maneja o implementa en algunas fincas, da como resultado una zona de compactación.

Fuente: “Antimicrobial Agriculture”

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AGRICULTURA ANTIMICROBIANA 1era Parte

En mi opinión, agricultura regenerativa es un tipo de agricultura en la cual es posible producir plantas con un nivel de sanidad tal, que son completamente resistentes a plagas y enfermedades, transfieren esa inmunidad a quienes las consumen como alimento (de hecho, es posible tener un debate legítimo sobre la producción de alimentos como medicamentos) y restablecen la sanidad del suelo, esto es, secuestran carbono, forman materia orgánica y promueven el desarrollo de poblaciones microbianas, al tiempo que estamos produciendo un cultivo.

Ha habido debates sobre agricultura sustentable, agricultura ecológica, incluso algunas empresas hablan de agricultura biológica. Hasta cierto punto, considero que todas estas ideas se refieren a la necesidad de tener comunidades microbianas activas en el suelo. Se trata de un tema muy común, hay mucha discusión en torno a la idea de utilizar cultivos de cobertura, hacer rotaciones de cultivos, asi como realizar labranza con conciencia, todo esto para regenerar la biología del suelo.

Visitando fincas en todo el Medio Oeste y en la costa Oeste durante los últimos 3 ó 4 meses, me he dado cuenta de que hay algunos problemas en nuestra mentalidad con respecto a la implementacion de una agricultura regenerativa, que aún no hemos superado; y no es posible tener suelos microbiológicamente activos, ni una agricultura verdaderamente regenerativa hasta que solucionemos algunos de ellos. Este es un punto muy importante, porque hay quienes muestran una resistencia ideológica a resolverlos, diciendo por ejemplo que no quieren labrar sus suelos para eliminar la compactación.

La realidad es que hoy en dia los suelos están tan microbiologicamente afectados y se han dañado tanto, que es necesario considerar todas las herramientas que tenemos, como opciones viables para remediar esta situación. Tenemos que estar dispuestos a hacer lo que sea necesario para llegar a donde queremos ir. Realmente esto fue lo que me motivo a titular este tema como “Agricultura antimicrobiana”.

Actualmente estamos haciendo muchas cosas en nuestros sistemas de producción, sin embargo, algunas de ellas tienen un marcado efecto antimicrobiano, lo cual es exactamente lo contrario de lo que queremos lograr como productores regenerativos de frutales y hortalizas.

En mi podcast, disfruto haciendo diferentes preguntas a los invitados. Una de las que he hecho en diversas ocasiones es: “Si pudieras tener una varita mágica y cambiar algo en la agricultura, ¿que sería?”

Gary Zimmer me dio una gran respuesta, de hecho, fue tan buena que la adopté, aun cuando tenía mi propia respuesta. La respuesta de Gary fue, que lo único que haría sería eliminar todas las aplicaciones de nitrógeno quimico, haría imposible que la gente lo aplique para que éste desaparezca por completo.

Creo que esta es una idea crucial, porque la síntesis de Nitrógeno del aire y la capacidad de aplicarlo a los suelos para obtener esa respuesta tan espectacular en los cultivos, fue la base de la Revolución Verde y nos permitió encubrir muchos de los daños que le estábamos haciendo al suelo, de ahí que se convirtió en un reemplazo para el sano manejo del mismo.

La razón por la que esta es una idea tan importante es que, si se eliminaran todas las aplicaciones de Nitrógeno quimico, significaría que deberíamos tener una nutrición vegetal centrada en la biología. Sabemos que la biología puede absorber, secuestrar y fijar del aire el 100 % de todo el nitrógeno que requiere un cultivo. Podemos producir cultivos de maiz de alto rendimiento, mas de 300 bushels por acre (20 175 kg/ha), sin aplicar Nitrógeno adicional al que proviene de los cultivos de cobertura y de la biología. En otras palabras, tendríamos un ecosistema agrícola activo y sano si no tuviéramos Nitrogeno quimico en absoluto. No obstante, en esta ocasión el tema no es el Nitrógeno, sino otras prácticas de manejo o mejor dicho, prácticas de mal manejo, que tienen un efecto igualmente dañino para la biología del suelo como en el largo plazo lo han tenido las aplicaciones de Nitrógeno quimico.

La realidad es que los agricultores y productores regenerativos deben manejar la actividad microbiana en su suelo como lo hace un técnico de laboratorio, lo que simplememte significa que se necesita hacer todo lo posible para tener un entorno óptimo, con el fin de desarrollar una biología tan abundante como sea posible.

La Dra. Elaine Ingham, una microbióloga muy prestigiada, al igual que algunos otros microbiólogos, han comprobado que la biología del suelo tiene la capacidad de liberar los minerales que se encuentran bloqueados en la matriz del suelo, poniéndolos a disposición de las plantas, y que no necesitamos aplicar ningún tipo de fertilizante.

He tocado este tema con Gabe Brown (uno de los pioneros del movimiento actual de la sanidad del suelo) y con la Dra. Kris Nichols (líder en el movimiento para regenerar los suelos) y hay un consenso cada vez mayor por parte de los principales productores regenerativos.

Fuente: “Antimicrobial Agriculture”

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