El Factor K- Beneficiándose del Potasio Parte 2

El Potasio es el fertilizante más costoso y uno de los que más incrementan la productividad, por lo que dominar su manejo inevitablemente proporcionará beneficios al productor. Entre estos beneficios se incluyen ahorros debido a una menor necesidad del uso de agroquímicos para el control fitosanitario, ya que el equilibrio en este elemento impacta considerablemente la presión de plagas y enfermedades.

El Potasio y el pH de la savia

Muchos agricultores están familiarizados con la medición del pH de la savia como una herramienta de monitoreo del cultivo. Este descubrimiento fue una de las muchas contribuciones del brillante investigador estadounidense Bruce Tainio, quién observó que las plantas sanas y resistentes tenían un pH de 6.4 en la savia. Curiosamente, este es el mismo valor que tiene un suelo sano, un animal sano y un ser humano sano (acorde al pH de la orina). Una célula es una célula y este principio parece aplicable a todos estos organismos.

Un pH en savia inferior a 6.4 es indicativo de una probable presión causada por hongos, mientras que un pH de alto puede predecir la llegada de insectos no deseados. El vínculo del potasio con el pH es muy significativo ya que este mineral alcalinizante y muy móvil puede ser determinante en lo que respecta a la prevención de enfermedades.

El Potasio es uno de los minerales más móviles en la planta; generalmente se mueve en forma ascendente, de las hojas inferiores hacia la fruta o los ápices de crecimiento donde se requiere. Este primer signo de deficiencia de Potasio rara vez se reconoce, porque usualmente estamos monitoreando la planta mediante análisis foliares de la primera hoja completamente desarrollada. En este contexto, este tipo de análisis no siempre son un indicador confiable del estatus del este elemento.

Cuando el Potasio se sale de las hojas inferiores, el pH de la savia desciende en ellas, lo que puede provocar que las hojas viejas sean el sitio más probable de ataque de enfermedades. Piense en una planta de tomate. ¿Dónde comienzan a aparecer las pequeñas manchas cafés que eventualmente la dañan? Aparecen primero en las hojas inferiores y muy comúnmente se debe a una deficiencia de Potasio no identificada.

Los tomates requieren mucho más Potasio del que se les provee; este problema se puede solucionar con aportaciones de Sulfato de Potasio. La técnica invaluable para asegurar un suministro adecuado y un mejor control en el manejo de este elemento implica el uso de un medidor de potasio en savia. De forma regular hay que evaluar las hojas más viejas y luego las más jóvenes. Idealmente, los niveles de Potasio en las hojas procedentes de ambos sitios deberían ser los mismos. Si difieren en más del 10%, entonces hemos descubierto una deficiencia de Potasio y cuanto antes se actúe, mejor.

Síntomas de escasez de Potasio

Cuando los niveles de potasio disminuyen en el suelo, a menudo se notará una falta de vigor en la planta. La caída de la fruta puede ocurrir en tanto que los tallos débiles tratan de retener su carga. El acame en cereales es común y en el resto de los cultivos el sabor se ve afectado.

La deficiencia de Potasio también puede observarse en las hojas, localizándose primero en las hojas inferiores. La manifestación más probable es la clorosis o la quemadura de los bordes de las hojas. En el cultivo de maíz, por ejemplo, los márgenes de las hojas inferiores se tornan cafés. Este borde necrosado suele ir acompañado de una apariencia de franjas en el resto de la hoja. Hay un color verde claro característico en estas hojas, que es fácilmente visible a distancia.

En los cultivos de soya, los márgenes de las hojas inferiores se vuelven amarillos, pero en los cultivos de la familia de las solanáceas (tomates, pimientos, papas y berenjenas), los cuales requieren mucho potasio, las hojas inferiores desarrollan bordes claramente necrosados (“quemados”), en lugar de cloróticos.

En conclusión, una escasez de potasio será costosa, ya que este nutriente promueve el llenado de frutas y semillas y la pérdida de rendimiento es inevitable.

Siete tips sobre el Potasio

  1. El Sulfato de Potasio casi siempre es una mejor opción que el Cloruro de potasio. Tiene un índice salino más bajo, es más amigable con los microorganismos y la mayoría de los cultivos necesitan azufre, pero usualmente no requieren cloruro. Parte del cloruro se convierte en cloro y no es una buena estrategia tratar al suelo como si se tratara de una piscina.

El Sulfato de potasio es más costoso, sin embargo, si se gasta lo mismo y se adquiere menos potasio, pero se logra un mejor resultado, no habrá descontento por haber hecho esta elección, considerando que el sulfato de potasio es más amigable con el medio ambiente.

  1. La aplicación excesiva de composta puede crear un exceso de Potasio. Esto puede generar problemas al limitar la absorción del calcio (fortalecedor celular), del magnesio (fundamental para la formación de la clorofila) y del boro. La composta de residuos orgánicos tiene alto contenido de Potasio.

Algunos productores han usado hasta 100 toneladas de composta por hectárea y han creado serios problemas de desequilibrio de nutrientes en el suelo.

  1. Las cenizas son una buena fuente de Potasio, por lo que hay que aprovecharlas. El mejor resultado se logra al agregarlas a una composta con el fin de estabilizar este mineral altamente lixiviable.
  2. El ácido fúlvico es un gran aditivo para el Potasio líquido, ya que aumenta su absorción y lo estabiliza mediante la formación de un fulvato de potasio mucho menos lixiviable. El ácido fúlvico también es un extraordinario bioestimulante foliar.
  3. El humus es un almacén de azufre y el ácido húmico es básicamente un concentrado de humus, por lo que puede usarse como un aditivo para estabilizar tanto el sulfato como el  potasio contenidos en el Sulfato de Potasio y así reducir su lixiviación.
  4. Nunca permita que los niveles de saturación de bases de sodio excedan los niveles de saturación de bases de potasio, ya que, si esto ocurre, invariablemente la planta absorberá el Sodio en lugar del Potasio.

Este desequilibrio puede ser costoso, porque el sodio no ofrece los beneficios del potasio. De hecho, el sodio que se ha absorbido por error, puede provocar un exceso de turgencia celular y dañar las paredes celulares en condiciones de calor. De esta forma, no solo se pierde el tamaño y sabor en los frutos y la resistencia de la planta; sino que también se presenta necrosis en las hojas.

  1. Hay un gran beneficio al tratar de lograr los mismos niveles (ppm) de Potasio y Magnesio en el suelo. Esta importante relación (1:1) puede marcar una gran diferencia en nuestro resultado final.

Cuando se perfecciona la relación K: Mg, se están suministrando niveles óptimos de ambos minerales al cultivo, pero hay otro aspecto interesante. Siempre que se logran concentraciones iguales de magnesio y potasio, aumenta la absorción de ambos minerales en la hoja y no solo se maximiza su absorción, sino que también hay un impacto positivo asociado en la absorción de fósforo.

En conclusión

El Potasio es un mineral importante ya que desempeña múltiples funciones.

El manejo adecuado de Potasio en la nutrición de cultivos puede ser muy productivo, por lo que se sugiere monitorearlo continuamente a fin de evitar pérdidas en el rendimiento. La técnica de analizar tanto las hojas superiores como las inferiores y esforzarse por mantener niveles similares en toda la planta genera excelentes resultados. Si no es posible adquirir un medidor de Potasio, se puede tener una noción de lo que está ocurriendo usando tiras de pH en ambos sitios. Si logra mantener el mismo valor de pH en las hojas superiores e inferiores de la planta, es muy probable que no sufra una deficiencia de potasio y la pérdida asociada en calidad y rendimiento de su cultivo.

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Enfoque Quimcasa

Es muy importante para nosotros emplear todas las herramientas a nuestro alcance para apoyar a los agricultores. Por ello, parte esencial de nuestro servicio incluye el análisis de extracto de hoja en el que se determinan diferentes nutrientes (NH4, Ca, Mg, K, Na, Si, Mo, I, NO3, P, SO4, Cl, Fe, Mn, Zn, Cu, NO2), pH, ºBrix, y conductividad eléctrica (CE).

Acérquese a nosotros, nos dará mucho gusto apoyarle en el manejo de un sistema de producción agrícola más rentable y sustentable.

 

 

 

El Factor K- Beneficiándose del Potasio Parte 1

El Potasio (K) es el segundo mineral más abundante en las plantas. A diferencia del Nitrógeno que puede extraerse de la atmosfera mediante la actividad de los microorganismos fijadores que se encuentran tanto en el suelo como en la superficie foliar, el Potasio solo puede obtenerse a partir de las reservas existentes en el suelo.

Las plantas absorben grandes cantidades de Potasio de la solución del suelo, por lo que cuando prevalecen condiciones secas, puede manifestarse una deficiencia de este elemento.

Durante la época seca, se puede obtener un gran beneficio con la aplicación foliar de Potasio. De hecho, gran parte del estrés en plantas deshidratadas que se desarrollan en suelos con poca humedad puede estar relacionado con la disminución de la disponibilidad de Potasio en la cada vez más escasa solución del suelo. Una aplicación foliar de Sulfato de Potasio en combinación con ácido fúlvico con frecuencia ocasionará una reducción significativa en el visible estrés por sequía.

El Potasio proporciona vigor, fuerza, tamaño y dulzura

Hay diversos beneficios clave que están asociados con el manejo de la nutrición óptima de Potasio, entre estos se incluyen los siguientes:

  1. Regula la apertura estomática. Esto es muy importante, ya que hay consecuencias considerables en la producción del cultivo cuando la absorción de CO2 para la fotosíntesis se ve afectada por una deficiente apertura estomática debida a la escasez de Potasio.
  2. Tiene una gran influencia en el vigor del tallo. La carencia de Potasio puede favorecer desde la pérdida de firmeza, hasta el acame que se presenta después de tormentas o vientos fuertes, o bien una mala captación de la radiación por la inadecuada exposición de las hojas debido a la debilidad del tallo.
  3. Es un mineral vegetativo crítico que promueve el crecimiento inicial, por ello, cuando se tiene una falta de vigor temprana, lo primero en que se piensa es en una deficiencia de Potasio.

Por otra parte, cuando se está utilizando la conductividad del suelo como una medida de su nivel de sales minerales; es importante tener en cuenta que la baja conductividad con frecuencia está relacionada con la insuficiencia de este elemento.

  1. Es responsable de la translocación de azúcares en la planta, lo que es esencial para el llenado de granos y frutos (en frutales y hortalizas). En este contexto, el Potasio puede ser el mineral más importante para obtener buenas utilidades. Cuando el cultivo carece de este elemento, inevitablemente se tendrán frutos muy pequeños con sabor insípido. Esto es muy evidente en un huerto de cítricos con deficiencia de Potasio, en el que la dulzura y el tamaño están obviamente comprometidos.
  2. El equilibrio del Potasio es un aspecto importante en la resistencia de las plantas, ya que demasiado o muy poco de este mineral puede aumentar la presión de enfermedades y plagas. Cuando se maneja este mineral de manera eficiente puede haber sorprendentes incrementos en el rendimiento, así como ahorros en costos y la mejor estrategia de precisión implica el uso regular de un medidor de potasio en savia.

 

Cinco factores que afectan la absorción de Potasio

  1. Una biología sana en el suelo mejora considerablemente la disponibilidad de Potasio. Hay bacterias especializadas que pueden solubilizar lentamente el Potasio no disponible que se encuentra formando parte de las rocas como mineral insoluble.

El 98% del potasio en el suelo está en forma no disponible, pero también hay una porción del componente total de Potasio que está «lentamente disponible». Esto implica la captura de este pequeño ion (K+) entre las capas de arcilla (arcillas con estructura 2:1). En este caso, sólo estará disponible para las raíces cuando el “sándwich” de arcilla esté completamente lleno, sin embargo, hay un organismo en el suelo que puede ayudar a superar este fenómeno de retención de iones (no solo de Potasio, ya que también pudieran estar retenidos otros iones); se trata de los hongos micorrícicos, los cuales permiten el acceso al Potasio retenido en las arcillas.

Estos microorganismos se unen a la raíz de la planta creando una gran extensión de ella y sus hifas pueden desplazarse entre las capas de arcilla para extraer el Potasio retenido y luego suministrarlo a la planta, junto con el fósforo, calcio y zinc que han extraído en el trayecto.

  1. Gran parte del Potasio disponible está en la solución del suelo, por lo que las condiciones secas afectan su disponibilidad, de hecho, ésta aumenta directamente cuando los niveles de humedad en el suelo son buenos.

Por supuesto, la otra fuente de Potasio fácilmente disponible es la que se encuentra unida a los coloides de arcilla (en el complejo de intercambio). Aquí, a veces puede haber un problema asociado con la única carga positiva del Potasio al competir por el espacio en el coloide de arcilla con los iones de Calcio y Magnesio que tiene doble carga positiva. El ion potasio débilmente atraído se separa fácilmente del coloide cuando los porcentajes de saturación de Calcio y Magnesio son más altos de lo que deberían ser (80% cuando se combinan).

  1. La aireación del suelo afecta la disponibilidad de Potasio, de aquí la importancia de favorecer el intercambio gaseoso en el mismo; podría decirse que ésta es la mayor responsabilidad de un agricultor que busca reactivar y regenerar sus suelos. Si la estructura del suelo mejora, el espacio poroso aumenta y en consecuencia mejora el intercambio de gases, entonces el suelo respira, su biología prospera y se incrementan los rendimientos.

El oxígeno es el elemento más importante para la producción de cultivos. Es requisito esencial para la sanidad de las raíces y la vitalidad y desarrollo de todos los organismos aeróbicos que las rodean.

Para favorecer un óptimo intercambio gaseoso se requiere suficiente Calcio para flocular el suelo. De igual importancia en esta ecuación se considera la vida del suelo, la cual determina la estructura de los agregados (migajón) y crea las vías que facilitan la entrada de oxígeno y la salida del CO2 que se produce cuando las raíces y su microbiología asociada “exhalan”

La capacidad de un suelo para respirar determina todo y muchos de nuestros problemas se relacionan con la falta de comprensión de este simple hecho. Ajuste la relación Ca / Mg, vuelva a poblar el suelo, alimente esa biología y recuperará su satisfacción por la agricultura.

  1. La temperatura del suelo también afecta la absorción y disponibilidad de Potasio. La actividad de la raíz, las funciones de la planta y la actividad metabólica aumentan a medida que aumenta la temperatura del suelo. Este aumento en la actividad fisiológica conduce a una mayor absorción de Potasio.

La temperatura óptima del suelo para la absorción de Potasio está alrededor de 20 ° C. La absorción de este elemento se reduce a bajas temperaturas del suelo. Esto puede parecer un conocimiento inútil, porque aparentemente se puede hacer poco para influir en este factor ambiental, sin embargo, este enfoque es incorrecto. Hay tres estrategias clave que pueden ayudar a maximizar el calor del suelo, que incluyen el uso de inóculos microbianos (acompañados de nutrientes), aplicaciones de sulfatos y aplicaciones de humatos.

Se ha demostrado que los humatos propician un factor aislante que ayuda a mantener el calor del suelo. El sulfato de amonio se reconoce como una buena opción de nitrógeno exotérmico que calienta el suelo para desencadenar una respuesta de brotación más precoz. Cuando se elaboran y aplican millones de microbios benéficos, acompañados de nutrientes para microorganismos, como humatos, algas como kelp, productos a base de pescado y melazas, la resultante explosión en la actividad biológica puede generar su propio calor.

  1. El tipo de labranza influye en la disponibilidad de Potasio en el suelo. Ahora se sabe que la disponibilidad de este elemento disminuye con la labranza cero. La razón no se comprende del todo, la estratificación de nutrientes que ocurre en el tiempo con la labranza cero podría contribuir. El potasio es altamente móvil y parece lógico que pueda moverse hacia abajo del perfil en suelos no perturbados, reduciendo así su acceso a las raíces jóvenes. También podría estar relacionado con las coberturas vegetales que se manejan en el enfoque de labranza cero.

Por otra parte, ahora sabemos que el glifosato es un producto que perjudica a los microorganismos del suelo y es muy probable que las bacterias solubilizadoras de potasio y los hongos micorrícicos sufran un daño colateral por el que ahora se conoce como «el nuevo DDT».

No se sugiere abandonar las prácticas de labranza cero, pero puede ser preferible realizar labranza mínima. Asimismo, existe una necesidad imperiosa de explorar una tecnología de manejo de malezas más sustentable.

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Como estabilizar y Liberar las Reservas de Fósforo en el suelo Parte 2

Una sugerencia a los productores agrícolas es que inviertan un poco más en análisis de suelo y verifiquen sus niveles totales de fósforo. Si se tienen antecedentes de fertilización regular con fosfatos, el análisis generalmente revelará enormes reservas de fósforo en el suelo, las cuales están bloqueadas y en formas insolubles. La pregunta que surge ante esto es «¿Cómo desbloquear las reservas de Fósforo para reducir los requerimientos de aplicación?».

Este aspecto será cada vez más importante a medida que el fósforo llegue a su punto máximo. La mayoría de los expertos está de acuerdo en que cuando se ha acabado la mitad del total existente de un recurso no renovable, ese recurso ha alcanzado su punto máximo y cuando un recurso alcanza su punto máximo, los precios aumentan y continúan haciéndolo durante el tiempo que dura el proceso de extracción de la segunda mitad.

El fósforo casi ha alcanzado su punto máximo, y muchos países ahora están prohibiendo las exportaciones en reconocimiento de este problema. La respuesta ante ello implica una combinación de la estabilización de las aportaciones de Fósforo al suelo (extremadamente inestables), al mismo tiempo que se liberan algunas de las enormes reservas que se encuentran en él. La mayoría de nosotros tenemos suficiente Fósforo bloqueado para cubrir nuestras necesidades de producción   durante muchos años.

Algunas estrategias clave para desbloquear el fósforo existente en el suelo son las siguientes:

Convertirse en un amante de los Cultivos de Cobertura

Este punto se refiere a manejar lo que se conoce como cóctel (mezcla) de cultivos de cobertura, que es una forma de aumentar la fertilidad del suelo.

cuadro 2Un cóctel de cultivos de cobertura** implica la mezcla de semillas de cinco familias de plantas y preferentemente de varias especies de cada familia. Estas familias son gramíneas (cereales y pastos) crucíferas, leguminosas, quenopodiáceas y amarantáceas.

Investigaciones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) han revelado las causas de la sobresaliente capacidad de formación de suelo de esta combinación. Solo cuando se establece un cultivo de cobertura con las características mencionadas anteriormente, ocurre un fenómeno notable; las raíces de las plantas comienzan a enviarse mensajes entre sí, y luego inicia una exudación conjunta de sustancias conocidas como compuestos fenólicos. Estos compuestos son del mismo tipo de los que consumimos en el té verde, y así como nuestras células responden favorablemente a estos poderosos antioxidantes, la zona radicular responde de manera similar. Este regalo bioquímico provoca una fuerte actividad microbiana. La vida del suelo entra en hiperactivación y los múltiples beneficios del cóctel de cultivos de cobertura se manifiestan mucho más rápidamente. Los investigadores han mencionado de una manera muy entusiasta la conversión de arcillas y gravas inhóspitas en un medio muy fértil, también algunos productores lo han observado y reportado. A este respecto, el Dr. Luke Baker (científico y jefe de las principales instalaciones de análisis de suelos de EE. UU. (Brookside Laboratories), describió un ensayo realizado en su granja de investigación: «No se podía introducir una pala en el suelo antes de sembrar el coctel de cobertura, pero la consecuencia de hacerlo fue como insertar un cuchillo caliente en mantequilla».

Actualmente estamos perdiendo de 3.0 a 5.0 toneladas de la capa superficial de suelo por cada persona en el planeta cada año. De seguir a este ritmo, en tan sólo 60 años, no quedará nada y la vida humana no podrá continuar, porque no podemos existir sin el bien más preciado de todos: el suelo que nos alimenta.

La pérdida de la capa superficial de suelo aumenta a medida que las tormentas de lluvia se vuelven más intensas, y especialmente cuando impactan un suelo desnudo. El concepto de control químico de malezas, lamentablemente es anticientífico. El suelo siempre debe estar cubierto, porque las plantas son las que alimentan a la biología que lo habita y ésta es la que produce el humus (glomalina) que le da estructura. Una vez que se admite que el suelo siempre debe protegerse y apoyarse con una cubierta vegetal, ¿Por qué no hacerlo con esa mezcla de diferentes especies vegetales que proporciona múltiples beneficios? Uno de ellos se relaciona con un mayor acceso a nuestras reservas de fosfatos pues el componente de leguminosas en la mezcla de cultivos de cobertura (cóctel) liberará exudados ácidos que pueden romper el enlace entre el Calcio y el Fosfato que están bloqueados y así aumentar la absorción de estos 2 minerales clave (ambos son muy importantes para la fotosíntesis).

Un segundo beneficio es la estimulación de las diversas bacterias solubilizadoras de fosfato (PSB), asociadas con los exudados de las raíces que producen las plantas de estas cinco familias. Dichas bacterias también contribuirán al aprovisionamiento constante de fósforo para el mantenimiento del cultivo.

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-El ganado vacuno como herramienta de fertilidad

Rudolph Steiner argumentó que una granja no es una granja, si no existe ganado, y probablemente estaba en lo correcto. En la India existen granjas de lombrices extraordinariamente productivas, alimentadas con estiércol de vaca; en las cuales se pueden ver pilas de composteo convencionales (con estiércol de vaca) y múltiples procesos de fermentación que incluyen el uso de orina de vaca. De hecho, las aplicaciones foliares hechas con orina de vaca fermentada, fueron el componente clave del éxito de un gran agricultor orgánico en Rajasthan (Hukam Chand Patidar, quien recibió el premio Padma Shri, que es el equivalente indio al premio Australiano del Año. Su granja era una auténtica obra maestra del poder y el potencial de los principios de la agricultura regenerativa. Durante una visita a su granja, compartió sus hallazgos relacionados al tratamiento de semillas con líquido amniótico de bovino, recolectado durante el proceso de nacimiento. Este valioso líquido amarillo promueve una germinación mucho mayor y un desarrollo inicial significativo en las plántulas. Además, este caldo microbiano cargado de sustancias que participan en diversos procesos bioquímicos, tiene una larga vida útil.

Por otro lado, es importante considerar el potencial de producción de humus que se tiene con el cultivo de pastos manejados con pastoreo de rotación.

-Preparar sus propios microorganismos  

Todos requerimos de una fábrica de microorganismos. Necesitamos tener la capacidad de crear nuestros propios fertilizantes líquidos, vivos y rentables. No tiene que ser un gasto fuerte, pero si será un valioso complemento a nuestras herramientas para la resolución de problemas; esto hace posible incrementar la vida del suelo por una suma insignificante. Además, si se agregan algunos minerales faltantes antes de la aplicación, la respuesta MEND (aporte de nutrientes mejorado por microorganismos), nos dará un beneficio adicional.

Una estación de fermentación es un instrumento de tecnología simple, cuya adquisición nos permite producir fácilmente nuestro propio inóculo microbiano. Por ejemplo, se puede optar por emular a algunos de los agricultores regenerativos más exitosos de todo el mundo y hacer un té de composta, para aumentar la diversidad microbiana. Simplemente agregue 1.0 kg de un buen compost por cada 100 litros de agua, más 1.0 litro de alimento especial para microorganismos y multiplique la biología haciendo burbujear la mezcla por 24 horas; es posible que ni siquiera se requiera de 24 horas.

El agricultor indio, Sachin Omar Patil, quién con un enfoque de producción sustentable ha tenido un gran éxito en el cultivo de uvas de mesa a través del manejo de minerales, microorganismos y humus; ha compartido algunas de sus estrategias innovadoras, incluida una nueva y excelente forma de monitorear la multiplicación de microorganismos y maximizar la eficiencia de su preparación. Sachin descubrió que se puede pesar un litro de la mezcla inicial y, después de 12 horas, se puede volver a verificar la gravedad específica (con esto se está monitoreando el aumento de peso relacionado con la creciente vida microbiana). Cuando el peso original ha aumentado en 80 gramos por litro, el trabajo está hecho.

Los inóculos microbianos son una estrategia altamente rentable para liberar las reservas de Fósforo, aquí hay algunas opciones:

  1. Uso de Tés de composta dominados por hongos: Todos los hongos benéficos liberan ácidos que pueden romper gradualmente el enlace entre el Calcio y el Fósforo y contrarrestar la unión del Fierro y el Fosfato en los suelos rojos. Por lo general, es difícil lograr un dominio fúngico cuando se elabora el fermentado, porque las bacterias son mucho más activas y se apoderan del espacio y los nutrientes. En esta medida, los hongos se convierten en habitantes secundarios.

La clave es reducir la velocidad de reproducción de las bacterias, para lo cual existen productos que favorecen y ayudan a estabilizar la dominancia de los hongos, y de igual forma, cuando el té se aplica al suelo, se pueden agregar 10 litros por hectárea de ácido húmico líquido, que es el estimulante favorito de los hongos.

  1. Incorporación de bacterias: Hay una segunda estrategia para la solubilización de Fósforo a través de fermentados microbianos en la que se involucran bacterias solubilizadoras de fosfato (PSB). Para ello se puede emplear compost de buena calidad combinado con alimento para microorganismos y guano en polvo. Esto proporciona un alimento específico para los solubilizadores de fosfato y también introduce algunas nuevas PSB en la mezcla ya que el guano está muy poblado con este tipo de bacterias (por ello es muy difícil estabilizar el guano líquido y micronizado). De esta forma, se tendrá un producto final con una gran cantidad de PSB y el consecuente potencial asociado para desbloquear algunas de las reservas de Fósforo en el suelo.
  2. Uso de Trichoderma como un digestor de rastrojoTrichoderma es un hongo multifuncional maravilloso. No sólo ataca y destruye más de 30 patógenos de plantas, sino que también crea humus a partir de los residuos de cultivos (digestión de celulosa), estimula el crecimiento de las raíces, y mejora la inmunidad de las plantas (resistencia sistémica inducida). Hay otro beneficio importante que está relacionado con el Fósforo. Cuando se aplica Trichoderma al rastrojo de cultivos para acelerar su digestión y su conversión a humus, se ha introducido una nueva “fuerza laboral” en el suelo. Los nuevos “reclutas” tienen una gran reserva de alimento (residuos de cultivos), en la cual pueden prosperar y multiplicarse. El suelo ahora está lleno de Trichoderma, que también solubilizará el fósforo bloqueado. Esta es la razón por la que tantos informes reportan aumentos sustanciales de rendimiento en la temporada que sigue a un programa de degradación de rastrojo. De hecho, se estarán complementando los requerimientos de Fósforo del cultivo subsecuente con un porcentaje de la reserva de este elemento que estaba bloqueada en el suelo.
  3. Incorporación de hongos micorrícicos – Hay inóculos microbianos que se utilizan para el tratamiento de semillas o plántulas con el propósito de inocular el cultivo con hongos micorrícicos (AMF) y con otros microorganismos benéficos que han demostrado que pueden liberar Fósforo.

Las micorrizas son famosas por su capacidad de funcionar como una extensión viva de la raíz para buscar fósforo inmóvil y entregar este nutriente a la planta huésped.

EN CONCLUSION

El fósforo es el maestro de la energía en la planta, impulsa la fotosíntesis y la inmunidad de la misma.

Este anión de triple carga es atraído a los cationes como una polilla a la luz. El fósforo soluble en agua forma rápidamente compuestos insolubles, por lo que podemos perder 3/4 partes de nuestra inversión en fertilizantes en 6 semanas.

En nuestros suelos agrícolas se encuentran bloqueados diez mil millones de dólares en forma de fosfatos insolubles, de aquí la importancia de saber cómo podemos estabilizar este mineral tan inestable, cómo elegir la forma más adecuada para aplicar a nuestro cultivo y cómo liberar algunas de las reservas bloqueadas en el suelo.

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Como estabilizar y Liberar las Reservas de Fósforo en el suelo Parte 1

Imagina comprar un tractor nuevo y descubrir seis semanas después que ha perdido el 73% de su valor. Imagina la sensación de pérdida, si un clima extremo diezma 3/4 de tu cultivo. Muchos de nosotros realizamos una importante inversión cada año, de la que en realidad solo recibimos el 27% de lo que pagamos. La industria que ofrece esta lamentable inversión, reconoce abiertamente estos problemas, pero la mayoría de nosotros no estamos conscientes de nuestras pérdidas, o simplemente adoptamos la apatía y pasivamente aceptamos lo inevitable.

El DAP (fosfato diamónico) y el MAP (fosfato monoamónico) se catalogan como los principales fertilizantes comprados en Australia. La mayoría de las empresas agrícolas y hortícolas aplicarán estos fertilizantes cada temporada a pesar de su asombrosa ineficiencia, ya que, dentro de las 6 semanas posteriores a su aplicación, se pierde más del 75% de este fosfato soluble. De hecho, la Organización de Investigación Científica e Industrial del Commonwealth (CSIRO) estima que diez mil millones de dólares de fosfato utilizado en la agricultura se encuentran bloqueados en suelos agrícolas.

¿Cómo es que la mayor parte del Fósforo que se aplica se convierte en parte de esta enorme reserva bloqueada?

Así es como funciona:

Todos los minerales pueden formar enlaces con otros minerales debido a sus respectivas cargas positivas y negativas, es decir, los cationes cargados positivamente son atraídos por los aniones cargados negativamente (como un clavo es atraído a un imán). La fuerza del enlace está relacionada con la cantidad de cargas positivas o negativas involucradas. El mineral que tiene más cargas negativas es el Fósforo, tiene tres cargas, y esto significa que es fuertemente atraído por los cationes con dos o más cargas. Desafortunadamente, cuando se une a estos cationes, se vuelve insoluble y ya no está disponible para la planta.

El pH se relaciona con este fenómeno. En suelos con un pH superior a 6.4, los elementos con mayor probabilidad de enlazarse serán el Calcio y el Fósforo, por eso, en la mayoría de nuestros suelos agrícolas, ambos quedan bloqueados. El fosfato tricálcico insoluble que se forma, evita que ambos nutrientes estén disponibles para las plantas, lo que representa un problema, ya que son dos de los minerales más importantes para el proceso de fotosíntesis.

En suelos más ácidos, el Fósforo con triple carga negativa (P-3) se une a minerales como el Fierro, el Manganeso y el Aluminio.

Los suelos rojos deben su color a la presencia de una gran cantidad de óxido de hierro. Cualquiera que cultive estos suelos sabrá de los problemas para mantener cantidades suficientes de Fósforo disponible para las plantas.  El Fierro a menudo tiene una triple carga positiva, por lo que, al combinarse con el Fósforo, se forma un compuesto muy estable e insoluble: el fosfato de Hierro.

¿Hay alguna manera de minimizar esta pérdida del 77% de fosfato soluble? ¿Hay alguna estrategia con la que podamos recuperar parte de este fósforo bloqueado?

Discutiremos cada uno de estos temas por separado.

 

Seleccionar la Fuente de Fósforo y estabilizar la inversión

El primer paso para mejorar el manejo del Fósforo es elegir el fertilizante fosfatado más adecuado para las condiciones que se tienen.

Si se está produciendo un cultivo de 100 días que de manera inmediata necesita una gran cantidad de Fosfato (junto con algo de Nitrógeno), para impulsar el crecimiento de la raíz y el vigor; entonces el DAP / MAP tienen cabida. Debemos aprender a contrarrestar su bloqueo, así como a amortiguar el efecto de quemadura resultante del ácido fosfórico que se forma, pero ambos pueden utilizarse.

Si se trabaja con gramíneas, huertos, o viñedos, no hay muchas razones para usar estas opciones de Fósforo inestable y soluble en agua, es mucho mejor emplear una fuente de liberación más lenta como puede ser el fosfato coloidal (Soft Rock Phosphate), el guano, o la roca fosfórica reactiva, pero hay que tener en cuenta que estos materiales pueden tardar algunas semanas en estar disponibles. Si necesita fosfato para promover una brotación rápida, aplique las opciones de lenta liberación 6 semanas antes de que las requiera.

En un estudio del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), se comparó una aportación de fósforo soluble en agua (Súper Fosfato triple) versus una aportación de roca fosfórica, en cuanto a la liberación de Fósforo, durante un período de 13 años (se aplicó la misma cantidad de kilogramos de Fósforo efectivo por hectárea con cada una de las fuentes mencionadas).

En el primer año, el Súper Fosfato Triple liberó más Fósforo, pero en los 12 años subsecuentes, el fosfato de roca liberó un promedio de 9.5 veces más fosfato cada año. A veces, es mucho mejor elegir una opción a largo plazo.

 

Reducir el efecto de quemadura

Otro gran problema con el fosfato soluble en agua es el alto potencial de reacción del ácido fosfórico. El fósforo es un mineral exotérmico (pensemos en un cerillo). El DAP y el MAP consisten en ácido fosfórico, que se ha asociado con el amonio (alcalino) para producir una reacción neutralizante. El problema es que el amonio (que tiene una sola carga), se ioniza de su compañero fosfato (que tiene triple carga negativa), poco después de llegar a la zona de la raíz, de esta forma solo queda el fosfato que puede reaccionar rápidamente formando ácido fosfórico, el cual quema todo lo que se encuentra.

Muchos estarán familiarizados con la evidencia de quemaduras por ácido en las raíces de cultivos jóvenes. Sin embargo, hay algo siniestro, pero menos visible que sucede en el suelo. Los hongos micorrícicos son de inmenso valor. Son efectivamente una extensión masiva de las raíces que involucra una red de filamentos fúngicos vinculados a ellas. Estos filamentos aumentan diez veces la superficie de contacto de la raíz, por lo que todas sus funciones se multiplican. Se trata de filamentos finos y tubulares no visibles a simple vista, por lo que, a diferencia de lo que ocurre con otros organismos benéficos, como las abejas y las lombrices de tierra, no somos tan conscientes de su desaparición.

Esta extensión hifal de la raíz, ofrece un mayor acceso a los nutrientes y a la humedad del suelo, al mismo tiempo que libera constantemente compuestos bioquímicos para nutrir a la planta.

Los nematodos endoparásitos no pueden coexistir en una planta colonizada por hongos micorrícicos (AMF).

Las hifas también liberan exudados ácidos suaves, que rompen el enlace entre el Calcio y el Fósforo que están bloqueados y luego transportan estos nutrientes a la planta.

Los menos móviles de todos los minerales son el Fósforo y el Zinc. No entran en la solución del suelo, sino que se quedan donde fueron aplicados y deben ser localizados por las raíces. Esta extensión fúngica permite mucho mayor acceso a estos dos elementos esenciales.

En algunos suelos, el Potasio puede quedar atrapado en las placas de arcilla y permanecer retenido como una especie de relleno de un sándwich, en las arcillas 2:1. Este Potasio sólo puede estar disponible para el cultivo cuando hay muy altas concentraciones en el suelo, lo que puede resultar costoso, puesto que se trata del fertilizante mineral más caro. Las micorrizas producen filamentos lo suficientemente finos como para entrar en los espacios de las arcillas 2:1 y son capaces de extraer su contenido. Muchos estudios han documentado un aumento en el Potasio disponible para las plantas en suelos arcillosos por acción de las micorrizas.

Finalmente, las micorrizas (AMF) producen una sustancia pegajosa a base de carbono llamada glomalina. Ahora se sabe que la glomalina es el recurso que desencadena la formación de humus en el suelo. De hecho, el 30% de toda la materia orgánica es creada por el poder estimulante de esta singular sustancia. El problema es que hemos perdido el 90% de las AMF de los suelos agrícolas en todo el mundo. La disminución de las micorrizas ha sido un daño colateral debido a un enfoque de extracción industrial en el que se les ha destruido con labranza excesiva y se les ha envenenado con el uso de fungicidas, herbicidas y nematicidas.

Recientemente se ha descubierto que un importante contribuyente de la desaparición de las AMF es el uso de DAP y MAP sin un búfer. Cuando estos fertilizantes se ionizan, el ácido fosfórico quema las hifas micro finas (es como poner un soplete a un cabello humano). La buena noticia es que se puede repoblar con inóculos micorrícicos bastante económicos.

¿Qué se debe hacer para proteger a las micorrizas si se planea inocular el suelo? ¿Hay alguna manera de amortiguar el efecto de quemadura por ácido fosfórico y proteger a la nueva “fuerza laboral”? La respuesta definitivamente es un «SÍ».

 

Aprovechar los humatos para mitigar las quemaduras

El ácido húmico pasó de ser una curiosidad «alternativa» a convertirse en una maravilla en la última década. La mayoría de los productores ahora son conscientes de que este extracto denso en carbono proveniente de la materia orgánica puede proporcionar un soporte multinivel para el suelo, el cultivo y la biología del suelo.

El ácido húmico mejora la estructura a través de múltiples procesos biológicos y físicos. Con una capacidad de intercambio catiónico (CIC) de 450 meq/100g, tiene obvios beneficios en la retención de minerales, particularmente en suelos arenosos con baja, o muy baja CIC.

Los cationes quelatados con ácido húmico, aumentan su disponibilidad para la planta. El ácido húmico forma complejos con aniones, como el Fósforo, Boro y Azufre y de esta forma reduce los bloqueos en su absorción y su lixiviación en el suelo. También es una gran herramienta para amortiguar condiciones de alta salinidad y acidez extrema, y es un bioestimulante eficaz y eficiente.

El ácido húmico aumenta la sustentabilidad en las aplicaciones de DAP / MAP y Súper Fosfato de varias maneras, que incluyen:

  • Protege contra las quemaduras: El ácido húmico, denso en carbono, es un protector que puede neutralizar el impacto destructivo del ácido fosfórico tanto en las raíces como en las AMF vinculadas a ellas.
  • Activa las micorrizas (AMF): El ácido húmico es el estimulante fúngico más potente conocido, por lo que protegerá y estimulará los hongos benéficos, incluidos la AMF y Trichoderma.

Todos los inóculos fúngicos deben combinarse con ácido húmico como si se tratara de proveer de un “almuerzo” a la nueva “fuerza laboral”. Se ha demostrado que esta práctica maximiza la colonización y el desempeño de los hongos benéficos.

  • Reduce los bloqueos de nutrientes: El gran beneficio de combinar ácido húmico al 5% con fertilizantes fosfatados solubles se relaciona con la estabilización del Fósforo. Cuando los ácidos húmicos se mezclan con el fosfato granulado hay una formación inmediata de un humato de fósforo. Este compuesto estable, hará que el Fósforo esté disponible durante todo el ciclo de cultivo (a diferencia del bloqueo que usualmente ocurre a las 6 semanas). Así, esta costosa inversión no se convertirá en fosfato de calcio, de fierro o de aluminio insolubles.

Si bien el fósforo es esencial para el crecimiento inicial de la raíz, en realidad hay un 120% más de requerimiento de éste elemento al llegar a la etapa de fructificación (después de la floración).

La disponibilidad de Fósforo durante todo el ciclo de crecimiento del cultivo puede hacer una diferencia en lo que respecta al incremento en rendimiento.

  • Mejora la respuesta del Fósforo: Hay mucha investigación que respalda que el ácido húmico promueve un fenómeno llamado sensibilización celular, el cual consiste en un incremento en la permeabilidad de la membrana celular para permitir la absorción de un 30 – 34% más de nutrientes. Tanto el ácido húmico como el ácido fúlvico pueden desencadenar esta sensibilización.
  • Estimula la vida del suelo: La mayoría de los suelos agrícolas carecen de hongos benéficos. La pérdida de su potencial de protección radicular es un gran precio por pagar, pero hay algo más que ofrecen estos hongos y que es igualmente importante.

Uno de los principales requisitos para tener un suelo sano y productivo es que tenga un buen intercambio gaseoso. Esto está relacionado con la facilidad con que ingresa el aire rico en oxígeno (el más importante de todos los elementos) y con la libertad con que sale el CO2 para ser absorbido por la planta en la fotosíntesis.

Los hongos benéficos favorecen la formación de agregados alrededor de las raíces, creando lo que se conoce como estructura migajón, la cual que mejora el intercambio gaseoso. Entre mejor sea la estructura del suelo, mejor será la difusión del aire en el mismo.

Cuando se combina el ácido húmico con el fosfato soluble granulado, se está proporcionando el estimulante fúngico más poderoso conocido, directamente a la zona de las raíces. La agregación que se da posteriormente y el oxígeno asociado a ella, serán de gran beneficio para las plantas y organismos benéficos.

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La triste historia del nitrógeno……pero puede haber un final feliz Parte 1

El nitrógeno (N) es el mineral más abundante en la planta, forma la mayor parte de la atmósfera y puede ser nuestra mejor inversión cuando buscamos altos rendimientos.

El Nitrógeno en forma de nitrato (nitrógeno nítrico) es cancerígeno y contamina todas las fuentes de agua en los países «desarrollados», sin embargo, esto se ve eclipsado por el impacto que tiene el mal manejo del Nitrógeno en el cambio climático. El ciclo del nitrógeno incluye una forma gaseosa, el óxido nitroso (N2O), el cual aumenta la densidad de la capa de gases de efecto invernadero que absorben y retienen parte del calor emitido por la superficie de la Tierra. El Óxido Nitroso es 310 veces más eficiente en atrapar el calor que el Dióxido de Carbono (CO2) y aunque la agricultura aporta el 80% de ese gas, éste factor frecuentemente se ignora cuándo se consideran las soluciones al calentamiento global.

Podemos manejar el Nitrógeno en una forma mucho más eficiente de lo que lo hacemos actualmente sin que esto sea perjudicial; de hecho, puede ser una gran solución en el sentido de ganar/ganar.

Mal manejo a varios niveles

La gruesa capa que atrapa el calor y calienta nuestro planeta comprende principalmente tres gases: Dióxido de Carbono (CO2), Óxido nitroso (N2O), y Metano (CH4); dos de ellos intrincadamente entrelazados y el mal manejo del Nitrógeno afecta directamente tanto al dióxido de Carbono como al óxido nitroso.

El suelo ha sido el mayor contribuyente de CO2 a la capa de gases de efecto invernadero. La materia orgánica humificada (humus) es el depósito de Carbono más grande y los niveles de humus han caído de un promedio global de 5.0 % a 1.5 %; lo que representa casi el doble del CO2 atmosférico aportado por la industria, el carbón y los vehículos de motor en su conjunto.

¿Qué ha causado ésta considerable pérdida de humus?» …. La principal causa es el mal uso y abuso del Nitrógeno.

Las bacterias constituyen la parte más abundante de nuestro ejército de vida benéfica en el suelo y sus pequeños cuerpos contienen 17% de Nitrógeno (tienen una relación C: N de 5:1), por lo que necesitan de este elemento más que cualquier otro organismo y cuando se aplica Nitrógeno mineral al suelo el crecimiento de sus colonias es muy intenso. Después de una aplicación de urea, hay una explosión medible de biomasa bacteriana e inmediatamente después, la biología estimulada busca Carbono para equilibrar su relación C/N; sin embargo, en ausencia de Carbono, las bacterias benéficas “hambrientas”, tienen pocas opciones aparte del humus como fuente compensatoria de este elemento; ellas crearon ese humus, mismo que les sirve como sustento y hábitat. En condiciones naturales estas bacterias no lo consumirían, pero les damos pocas opciones. De esta forma nuestro mal manejo del Nitrógeno se convierte en la causa más importante de la pérdida continua de humus. Investigaciones recientes revelan que se pierden 100 kilogramos de Carbono del suelo por cada kilogramo de Nitrógeno que suministramos, lo que muchas veces es más de lo que el cultivo requiere en determinado momento.

Con frecuencia estamos gastando más de lo que necesitamos en el aporte del Nitrógeno mineral, además estamos liberando dos gases (N2O y CO2) a una atmósfera sobrecargada y también estamos percolando un carcinógeno (NO3) en nuestras valiosas aguas fluviales. Lamentablemente esto no se detiene aquí; ningún mineral se encuentra aislado y, en consecuencia, un exceso de cualquiera de ellos afectará la absorción de los demás. En este caso, un exceso de Nitrógeno en el suelo puede antagonizar la absorción de otros tres minerales. El primero del que disminuye la absorción es el Potasio, el más caro de los macro elementos primarios. El segundo es el Calcio, seguido de cerca por el Boro.

Esta escasez inducida de Potasio y Calcio puede afectar el rendimiento, la calidad y la resistencia del cultivo. De hecho, el desequilibrio de Potasio y Calcio solo es superado por el mal manejo del Nitrógeno como las principales causas de la presencia de plagas y enfermedades en los cultivos.

EL NITRÓGENO Y LA PRESION DE INSECTOS PLAGA

El profesor Phil Callahan fue el primero en demostrar el propósito de los insectos en la naturaleza. En su libro, “Tuning into Nature”, explicó que las antenas de los insectos son sensores altamente sofisticados que les permiten detectar una variedad de señales ambientales. También demostró que las plantas emiten radiación infrarroja, y esas emisiones varían de acuerdo a su condición nutricional. Una planta poco saludable y deficiente en nutrientes emite un flujo intermitente de infrarrojos, mientras que un cultivo sano y bien equilibrado emana un flujo constante de este tipo de radiación.

Los insectos picadores-chupadores en busca de alimento, detectan la emisión intermitente de infrarrojos y así seleccionan como objetivo a los cultivos deficientes. Desde esta perspectiva, se puede considerar a los insectos como los recolectores de basura que remueven las plantas con carencias y en consecuencia mejoran el acervo genético.

El mensaje para los agricultores es muy obvio. Si se producen cultivos ricos en nutrientes, la presión de plagas se reducirá.

¿Cómo se relaciona esto con el manejo del Nitrógeno? La respuesta está en el tipo y cantidad de Nitrógeno que se encuentra tanto en el suelo como en la planta.

El Nitrato siempre se transporta con agua a la planta y cuando hay un sobreabastecimiento, se tiene un efecto de dilución inevitable asociado a este exceso, de aquí que es imposible lograr lecturas altas de Brix cuando este tipo de Nitrógeno es excesivo.

El abuso en la fertilización nitrogenada siempre implica un mayor uso de agroquímicos que agravan el problema ya que alteran la vida en el suelo, la resiliencia de la planta se reduce aún más y de esta forma se comienza un círculo vicioso.

Lo anterior se puede evitar y se puede producir más fácilmente cuando se identifican estas dinámicas y se trabajar con la naturaleza en lugar de en su contra.

Referencia: “The sad story of Nitrogen…but there can be a happy ending”

                                                                Graeme Sait (blog.nutri-tech.com)