La triste historia del nitrógeno……pero puede haber un final feliz Parte 1

El nitrógeno (N) es el mineral más abundante en la planta, forma la mayor parte de la atmósfera y puede ser nuestra mejor inversión cuando buscamos altos rendimientos.

El Nitrógeno en forma de nitrato (nitrógeno nítrico) es cancerígeno y contamina todas las fuentes de agua en los países “desarrollados”, sin embargo, esto se ve eclipsado por el impacto que tiene el mal manejo del Nitrógeno en el cambio climático. El ciclo del nitrógeno incluye una forma gaseosa, el óxido nitroso (N2O), el cual aumenta la densidad de la capa de gases de efecto invernadero que absorben y retienen parte del calor emitido por la superficie de la Tierra. El Óxido Nitroso es 310 veces más eficiente en atrapar el calor que el Dióxido de Carbono (CO2) y aunque la agricultura aporta el 80% de ese gas, éste factor frecuentemente se ignora cuándo se consideran las soluciones al calentamiento global.

Podemos manejar el Nitrógeno en una forma mucho más eficiente de lo que lo hacemos actualmente sin que esto sea perjudicial; de hecho, puede ser una gran solución en el sentido de ganar/ganar.

Mal manejo a varios niveles

La gruesa capa que atrapa el calor y calienta nuestro planeta comprende principalmente tres gases: Dióxido de Carbono (CO2), Óxido nitroso (N2O), y Metano (CH4); dos de ellos intrincadamente entrelazados y el mal manejo del Nitrógeno afecta directamente tanto al dióxido de Carbono como al óxido nitroso.

El suelo ha sido el mayor contribuyente de CO2 a la capa de gases de efecto invernadero. La materia orgánica humificada (humus) es el depósito de Carbono más grande y los niveles de humus han caído de un promedio global de 5.0 % a 1.5 %; lo que representa casi el doble del CO2 atmosférico aportado por la industria, el carbón y los vehículos de motor en su conjunto.

¿Qué ha causado ésta considerable pérdida de humus?” …. La principal causa es el mal uso y abuso del Nitrógeno.

Las bacterias constituyen la parte más abundante de nuestro ejército de vida benéfica en el suelo y sus pequeños cuerpos contienen 17% de Nitrógeno (tienen una relación C: N de 5:1), por lo que necesitan de este elemento más que cualquier otro organismo y cuando se aplica Nitrógeno mineral al suelo el crecimiento de sus colonias es muy intenso. Después de una aplicación de urea, hay una explosión medible de biomasa bacteriana e inmediatamente después, la biología estimulada busca Carbono para equilibrar su relación C/N; sin embargo, en ausencia de Carbono, las bacterias benéficas “hambrientas”, tienen pocas opciones aparte del humus como fuente compensatoria de este elemento; ellas crearon ese humus, mismo que les sirve como sustento y hábitat. En condiciones naturales estas bacterias no lo consumirían, pero les damos pocas opciones. De esta forma nuestro mal manejo del Nitrógeno se convierte en la causa más importante de la pérdida continua de humus. Investigaciones recientes revelan que se pierden 100 kilogramos de Carbono del suelo por cada kilogramo de Nitrógeno que suministramos, lo que muchas veces es más de lo que el cultivo requiere en determinado momento.

Con frecuencia estamos gastando más de lo que necesitamos en el aporte del Nitrógeno mineral, además estamos liberando dos gases (N2O y CO2) a una atmósfera sobrecargada y también estamos percolando un carcinógeno (NO3) en nuestras valiosas aguas fluviales. Lamentablemente esto no se detiene aquí; ningún mineral se encuentra aislado y, en consecuencia, un exceso de cualquiera de ellos afectará la absorción de los demás. En este caso, un exceso de Nitrógeno en el suelo puede antagonizar la absorción de otros tres minerales. El primero del que disminuye la absorción es el Potasio, el más caro de los macro elementos primarios. El segundo es el Calcio, seguido de cerca por el Boro.

Esta escasez inducida de Potasio y Calcio puede afectar el rendimiento, la calidad y la resistencia del cultivo. De hecho, el desequilibrio de Potasio y Calcio solo es superado por el mal manejo del Nitrógeno como las principales causas de la presencia de plagas y enfermedades en los cultivos.

EL NITRÓGENO Y LA PRESION DE INSECTOS PLAGA

El profesor Phil Callahan fue el primero en demostrar el propósito de los insectos en la naturaleza. En su libro, “Tuning into Nature”, explicó que las antenas de los insectos son sensores altamente sofisticados que les permiten detectar una variedad de señales ambientales. También demostró que las plantas emiten radiación infrarroja, y esas emisiones varían de acuerdo a su condición nutricional. Una planta poco saludable y deficiente en nutrientes emite un flujo intermitente de infrarrojos, mientras que un cultivo sano y bien equilibrado emana un flujo constante de este tipo de radiación.

Los insectos picadores-chupadores en busca de alimento, detectan la emisión intermitente de infrarrojos y así seleccionan como objetivo a los cultivos deficientes. Desde esta perspectiva, se puede considerar a los insectos como los recolectores de basura que remueven las plantas con carencias y en consecuencia mejoran el acervo genético.

El mensaje para los agricultores es muy obvio. Si se producen cultivos ricos en nutrientes, la presión de plagas se reducirá.

¿Cómo se relaciona esto con el manejo del Nitrógeno? La respuesta está en el tipo y cantidad de Nitrógeno que se encuentra tanto en el suelo como en la planta.

El Nitrato siempre se transporta con agua a la planta y cuando hay un sobreabastecimiento, se tiene un efecto de dilución inevitable asociado a este exceso, de aquí que es imposible lograr lecturas altas de Brix cuando este tipo de Nitrógeno es excesivo.

El abuso en la fertilización nitrogenada siempre implica un mayor uso de agroquímicos que agravan el problema ya que alteran la vida en el suelo, la resiliencia de la planta se reduce aún más y de esta forma se comienza un círculo vicioso.

Lo anterior se puede evitar y se puede producir más fácilmente cuando se identifican estas dinámicas y se trabajar con la naturaleza en lugar de en su contra.

Referencia: “The sad story of Nitrogen…but there can be a happy ending”

                                                                Graeme Sait (blog.nutri-tech.com)

 

 

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