LA AGROECOLOGIA, HACIA MEJORES PRACTICAS AGRICOLAS 1era Parte

(Santillán, 2022)

Las ciencias básicas aportan conocimiento necesario para entender mejor las prácticas agrícolas, de las cuales depende el alimento de millones de personas y la conservación de la biodiversidad.

La llamada agroecología es una de las áreas que se ha apoyado de estas disciplinas para explorar la interacción de los microorganismos del suelo con las plantas y los insectos, por ejemplo.

Disciplina Híbrida

La agricultura ha sido milenariamente una actividad enfocada en el cultivo de la tierra para la producción de alimentos. Aunque los beneficios que nos ha proporcionado esta práctica como humanidad han sido muchos, también se conoce que la agricultura industrial genera gases de efecto invernadero, tiene impactos en el suelo, en los cuerpos de agua y en la salud de agricultores y consumidores, sobre todo por el uso de agroquímicos como fertilizantes y pesticidas.

Frente a estas problemáticas, una alternativa impulsada desde hace unas décadas es la agroecología, que de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) es una disciplina científica, un conjunto de prácticas y un movimiento social.

El doctor Carlos González Esquivel, del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES) de la UNAM, explica que la agroecología es una disciplina híbrida porque toma aspectos de la ecología básica, las ciencias agronómicas y las ciencias sociales para entender las interacciones entre suelos, microorganismos, cultivos, animales, ecosistemas y la propia sociedad, además de que propone alternativas de mejoramiento.

Una parte de la agroecología es ciencia, porque estudia cómo interactúan los diferentes componentes de los agroecosistemas. Además, como práctica, es un conjunto de técnicas que aplican millones de agricultores para mejorar la sustentabilidad de la producción de alimentos. Asimismo, se considera un movimiento social, relacionado con el derecho de los agricultores a una vida digna, y de la población a consumir alimentos sanos a precios accesibles.

“También se relaciona con la resistencia frente a las grandes corporaciones que imponen un modelo basado en el uso de agroquímicos altamente tóxicos y en el gran Agronegocio que alimenta a grandes cadenas de supermercados y que termina castigando los precios para el agricultor y vendiéndonos alimentos que no necesariamente son sanos o nutritivos”, puntualiza el científico, quien es parte del Grupo de Agroecología del IIES.

Mayor apoyo a la Agroecología

Los inicios de la agroecología en Europa y Norteamérica se dan a partir de la década de 1970, cuando surge una corriente a favor de la agricultura libre de pesticidas. En América Latina este movimiento se orienta más a la recuperación de los conocimientos tradicionales. Así, muchas de las prácticas ancestrales se han integrado al conocimiento científico para impulsar una agricultura más sostenible.

A nivel mundial, sólo 30% de los alimentos provienen de la agricultura convencional o industrial, y 70% los producen agricultores en pequeña escala.

Algunas de las prácticas agroecológicas innovadoras que contribuyen a hacer de esta actividad algo más sustentable son el uso de abonos orgánicos como compostas, lombricompostas y abonos verdes que aportan nutrientes al suelo; así como el manejo integrado del agua para manejar la falta o exceso de humedad en el suelo.

Un aspecto importante es el empleo de microorganismos benéficos que mejoran la fertilidad del suelo, fijando Nitrógeno, solubilizando Fósforo, o controlando enfermedades de los cultivos.

Otras prácticas incluyen la integración de cultivos y ganadería, lo cual se ha perdido en la agricultura industrial, pero que se hace tradicionalmente en la agricultura campesina. El ganado aprovecha los residuos de los cultivos como forraje y aporta materia orgánica en forma de excretas al suelo y a los cultivos.

En cuanto al manejo de plagas y enfermedades, la agricultura convencional busca eliminarlas con agroquímicos, lo cual puede generar resistencia por parte de éstas y daños a la salud de quienes aplican estos productos. Por el contrario, lo que se busca en la agricultura ecológica no es eliminarlas sino controlarlas y manejarlas, a través de entender las interacciones que se dan entre los microorganismos, los cultivos y otros elementos del ecosistema.

La Agroecología busca impulsar una diversificación productiva, es decir, la sustitución gradual de monocultivos por la integración de diferentes cultivos, ganado y árboles. Ejemplos de esto incluyen la milpa integrada con árboles frutales o maderables (MIAF) o los sistemas silvopastoriles (SSP).

Referencias:

Santillán, M. L. (16 de junio de 2022). Especial Ciencia Básica: hacia mejores prácticas agrícolas. Obtenido de Ciencia UNAM: https://ciencia.unam.mx/leer/1274/especial-ciencia-basica-hacia-mejores-practicas-agricolas

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