LA VIDA EN EL SUELO 3era Parte

NEMÁTODOS

Son gusanos no segmentados generalmente de 50 micrones (µm) de ancho y 1 mm de largo. Los nematodos son ubicuos dentro de los suelos, donde con frecuencia superan en número a todos los demás organismos, tanto en especies, como en porcentaje poblacional. Poseen un sistema nervioso central, un tracto digestivo y un sistema reproductor, por lo que se les considera los organismos más primitivos. Al ser organismos acuáticos, requieren de una humedad adecuada en el suelo para moverse con eficacia. Algunos son parásitos de las plantas, por lo que frecuentemente se les presta especial atención, sin embargo, la gran mayoría de los nematodos no parasitan las plantas.

Se describen cinco categorías de nematodos del suelo, que se integran en dos grupos:

Nematodos de vida libre

  1. Bacteriófagos. Consumen bacterias.
  2. Fungívoros. Se alimentan de hongos, perforan las paredes celulares de los hongos y consumen su contenido.
  3. Depredadores. Se alimentan de todo tipo de nematodos y protozoos.
  4. Omnívoros. Se alimentan de diversos organismos y pueden variar su dieta en sus diferentes etapas de vida.

Nematodos que no son de vida libre

  1. Fitopatógenos. Se alimentan de las raíces, son parásitos de las plantas. Los nematodos pueden vivir fuera de las raíces (ectoparásitos), dentro de las raíces (endoparásitos), o bien, tanto dentro como fuera de ellas (semiendoparásitos), dependiendo de su etapa de vida.

La naturaleza inherente de algunas zonas de raíces en césped de uso deportivo, puede llevarnos a un ecosistema con un desequilibrio biológico grave. Cuando esto ocurre, puede proliferar una gran diversidad de especies de nematodos parásitos, llegando a niveles que den como resultado una malformación y problemas de funcionamiento de las raíces, lo que afecta negativamente al crecimiento y desarrollo de las plantas.

Relación Carbono /Nitrógeno

Los microorganismos consumen Carbono como combustible para formar nuevo material celular, utilizando el Nitrógeno que han almacenado y posteriormente, excretan el exceso de Nitrógeno en forma de Amonio.

La materia orgánica es descompuesta en el suelo por la actividad de microorganismos que utilizan su contenido de Carbono como fuente de energía. Este proceso libera Carbono y Nitrógeno al ecosistema del suelo en forma de compuestos orgánicos. El Carbono en forma de Carbohidratos y el Nitrógeno en forma de Amonio y Nitrato, que son formas disponibles para la planta.

Dicho proceso es la base del ecosistema del suelo y la velocidad a la que se lleva a cabo está influenciada por la Relación Carbono/ Nitrógeno presente en las sustancias orgánicas y las condiciones del suelo circundante.

Las tasas óptimas de descomposición y la funcionalidad del ecosistema del suelo se dan con una relación C: N de 24:1. Es decir, 24 partes de Carbono por 1 parte de Nitrógeno, debido a que ésta proporción genera condiciones más equilibradas que favorecen la descomposición de la materia orgánica estable.

Este equilibrio óptimo ocasiona un balance entre la mineralización (disponibilidad de nutrientes) y la inmovilización (falta de disponibilidad de nutrientes).

La relación Carbono/Nitrógeno en las plantas es crucial para las actividades celulares rutinarias. Los compuestos de Carbono, como los Carbohidratos (la sacarosa y la glucosa), proporcionan energía que se puede emplear en la asimilación del Nitrógeno y la síntesis de aminoácidos. Estos aminoácidos son los componentes básicos de las proteínas que las plantas utilizan para construir otros compuestos, en particular, enzimas, que son esenciales para casi todas las actividades celulares y las diversas funciones de la planta.

Así pues, podemos afirmar que la estrecha coordinación entre el Carbono y el Nitrógeno es el proceso central, que impulsa el funcionamiento de la planta y la actividad biológica del suelo.

Las relaciones Carbono/Nitrógeno en los suelos agrícolas están limitadas por dos razones principales:

  1. En los suelos arenosos ocurre una alta tasa de infiltración y por su propia naturaleza este tipo de suelos tienen bajas cantidades de materia orgánica.
  2. La producción limitada de exudados de la raíz debido a una baja tasa fotosintética. Esto puede deberse a un área foliar escasa a causa de diferentes factores.

Las aportaciones de Carbono (materia orgánica en forma de composta, o humus) equilibran la relación C: N, lo que favorece el funcionamiento eficiente del ecosistema del suelo, y resulta en:

  1. La descomposición óptima de la materia orgánica, que propicia un mejor reciclaje y absorción de nutrientes.
  2. Una mejora en las interacciones de microorganismos benéficos con las plantas.

Referencias:

Grundy, J. (18 de Agosto de 2017). The life in your soil. Obtenido de PitchCare.com: https://www.pitchcare.com/news-media/the-life-in-your-soil.html

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s