¿Por que los insectos no atacan a las plantas sanas? 4ta Parte

(Dr. Tomas Dykstra)

Las mediciones obtenidas con un refractómetro de Brix son un indicador confiable. Para quienes no están familiarizados con este instrumento, hay dos tipos de refractómetros: el manual (imagen del lado izquierdo), en el cual se coloca una gota de savia en la pantalla y se observa a través del ocular para obtener la lectura, y el digital, que tiene mayor tecnología y nos da la posibilidad de hacer una medición mas precisa, por ejemplo, diferenciar entre 12.2 y 12.3 brix; lo que no es tan necesario porque si tenemos esos valores, podemos decir que ya ganamos.

En el refractómetro digital de la imagen del lado derecho se observa una lectura de 12.3 brix, que es una forma de indicarnos que tenemos alrededor del 12% de azúcar. Esto nos sa una idea del nivel relativo en la planta y nos lleva a preguntarnos: ¿si el valor de Brix está por encima de 12, la planta esá sana?, y ¿si está por debajo de 12, no está sana?

Aunque este es un buen punto de partida, realmente hay algo mas que tener ese valor de 12.

Hay diferentes tipos de insectos, por ejemplo, los saltamontes, que se alimentan de las plantas por razones muy diferentes a las de los áfidos. De ahí que no podemos usar la misma escala para los saltamontes y para los áfidos, o para toda la gama de insectos que existen, es algo más complicado. Necesitamos conocer un poco más sobre los insectos para entender por qué hay diferentes niveles de Brix para cada uno.

La mayoría de los insectos tiene el sistema digestivo del saltamontes, esto es que tienen un tubo dentro de un tubo. Es decir, el sistema digestivo es un tubo, de hecho, el saltamontes también se considera un tubo. Cuando la comida pasa por la boca, y es llevada al sistema digestivo, avanza en una sola dirección; sigue su camino hacia el ano y sale por la parte trasera una vez que el saltamontes u otro insecto ha utilizado lo que necesita.

Este sistema digestivo unidireccional es el que tienen la mayoría de los insectos, sin embargo, no es el caso de los áfidos. Los homópteros (en los que se incluyen los áfidos) tienen un sistema un poco diferente. La comida entra y avanza de forma unidireccional después de que se ingiere, como lo indican las flechas en la siguiente ilustración, pero sucede algo extraño, este sistema digestivo se pliega sobre sí mismo, lo que no ocurre con el de los saltamontes y la mayoría de los otros  insectos. Debido a esto, podemos decir que hay un mecanismo establecido para eludir muchos de los nutrientes que están ingresando, de esta forma, los nutrientes que son requeridos, pueden absorberse directamente en el intestino posterior y el resto salir por la parte trasera como desecho. Esta es la razón por la que los áfidos y otros homópteros excretan principalmente azúcar.

Si estacionas tu automóvil debajo de un árbol en el que haya muchos áfidos, estos estarán defecando una gran cantidad de azúcar sobre el auto, y lo dejarán muy pegajoso.

Ahora bien, la melaza secretada por los pulgones es como un manjar para muchas hormigas, es decir, les gusta obtener el excremento que está saliendo de la parte trasera de los áfidos (pulgones). La razón es que una gran cantidad de azúcar pasa directamente a a la parte posterior del intestino (la mayor parte del azúcar) y luego sale del insecto para no saturarlo, ya que, si toda esa azúcar entra en el pulgón, sobrecargará su sistema, será absorbida, y lo matará en unos cuantos segundos y cuando digo segundos, me refiero a menos de un minuto. Si esto ocurre, vamos a tener lo que se conoce como pulgón confitado. Los pulgones confitados están llenos de azúcar, podemos verlos sobre la planta, están muertos, bien conservados y aparentemente alimentándose de ella, pero en realidad no lo están haciendo.  Esto sucede cuando se ven abrumados temporalmente por una afluencia de azúcar. En otras palabras, una planta es capaz de obtener ciertos nutrientes, aumentar sus niveles de azúcar y luego ¡boom!, sobrecargar al áfido. Puede matarlo si éste no es capaz de retirarse lo suficientemente rápido. A este sistema digestivo se le conoce como cámara de filtro de los homópteros y se basa en el hecho de que se pliega sobre sí mismo, lo que permite que el agua, el azúcar y otras cosas que el pulgón no desea, entren en su cuerpo.

Fuente: “Why insects do not (and cannot) attack healthy plants” Dr. Thomas Dykstra

                                                                                                                                   Webinar hosted by Regenerative Ag. John Kempf

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