LAS PLANTAS ARVENSES: MÁS QUE HIERBAS DEL CAMPO (RENDÓN-AGUILAR & BERNAL-RAMÍREZ, 2017) 3era Parte

La diversidad de plantas arvenses en los agroecosistemas

Otro tema importante en el estudio de las arvenses es el análisis de la diversidad de estas plantas que se puede encontrar en los sistemas agrícolas tradicionales, es decir, ¿cómo varía la cantidad y tipos que hay en un cultivo según la estación del año?, ¿cuáles permanecen en el suelo en forma de semillas conformando lo que se llama un banco de semillas?

A pesar del cambio en las técnicas, prácticas e insumos utilizados en la agricultura moderna, todavía se reportan muchos tipos de arvenses en México, principalmente nativos. De las 2,298 especies reportadas como arvenses en diferentes estudios, el 96% son nativas de México y el resto son especies exóticas.

Los pocos estudios sobre arvenses útiles en México, particularmente en milpas, reportan un número variable, pero nada despreciable, de este tipo de plantas, que puede ser desde unas decenas, hasta más de 300 especies. Es interesante notar que hay familias botánicas que están más representadas en este grupo de plantas, como Asteraceae (en la que se clasifica a los girasoles y a las dalias), Poaceae (todos los pastos), Malvaceae (familia que incluye al algodón y a la ceiba), Amaranthaceae (familia del amaranto, entre otros) y Fabaceae (familia de las leguminosas como el frijol o la lenteja). Algunos ejemplos de plantas arvenses útiles se muestran en los siguientes cuadros:

Además de obtener listados de especies, algunos estudios han analizado su estacionalidad, y los resultados indican que la disponibilidad de arvenses en las milpas con manejo tradicional, cambia del inicio al final de la temporada de lluvias. También se ha demostrado que en el banco de semillas de las milpas hay un almacén importante de arvenses que, debido a las prácticas agrícolas, permanecerán en estado de latencia, esperando el momento en que haya la humedad y luminosidad adecuada para germinar, propias de cada especie. En todos los casos, las arvenses tienen diversos usos: medicina, forraje, alimento y con fines mágico-religiosos.

El futuro de las arvenses

El objetivo de la agricultura es proporcionar una seguridad alimentaria a las poblaciones humanas y, con el paso del tiempo, gracias a esta práctica se han podido mantener mayores poblaciones junto con el grupo de animales que conforman el ganado. En este proceso, desde la década de 1960, se han desarrollado diversas técnicas agrícolas y biotecnológicas para incrementar aún más la producción de alimentos y simplificar el cultivo impulsando el monocultivo, el cual se ha instituido como el sistema agrícola más importante a nivel mundial. Esto ha llevado al sacrificio de tal vez centenas de arvenses, que durante miles de años habían sido utilizadas como alimento (por ejemplo, los quelites), medicina, forraje, condimento, en prácticas rituales, etcétera, las cuales aumentaban la cantidad de materia orgánica útil en el agroecosistema.  Es un hecho que la producción de alimentos se ha incrementado, pero el costo de su producción es muy elevado desde diversos puntos de vista: económico, de salud, cultural, de diversidad biológica y de especies útiles. Georgina Sánchez-Reyes demostró en su tesis de maestría, cómo el efecto de los herbicidas disminuye drásticamente la riqueza de arvenses en las milpas (pasó de 23 a 9 especies) y favorece la presencia de algunos pastos, que son muy agresivos y que no tienen utilidad, ni aportan un beneficio significativo al rendimiento del maíz. También demuestra que afectan indirectamente el banco de semillas, disminuyendo la riqueza de muchas especies útiles y favoreciendo la acumulación de semillas de especies invasoras extremadamente agresivas.

Perspectivas

Son pocos los estudios sobre las arvenses en los diversos sistemas agrícolas, y eso debe ser una invitación a enfocarnos en este tipo de temas que se encuentran en el umbral de la ciencia básica y sus aplicaciones. Son muchas las preguntas que surgen para entenderlas: ¿cuál es su dinámica en el espacio-tiempo dentro de los sistemas agrícolas? ¿cómo afecta la forma de manejo a su morfología, fisiología y genética? ¿cómo afecta el rendimiento del cultivo o los cultivos principales? ¿cómo interactúan con otros organismos, por ejemplo, con los animales que las dispersan o polinizan, con los organismos que las consumen, o con microorganismos como hongos y bacterias, que podrían ser patógenos? así como ¿cuáles son los aspectos culturales que determinan sus formas de uso y manejo?

Finalmente, una de las soluciones al inminente problema del desabasto alimenticio quizá sea retomar el uso de especies arvenses como alimento. Si bien es cierto que su aprovechamiento está limitado regionalmente, es justamente a este nivel donde se debe trabajar para recuperar el conocimiento tradicional y así traducirlo a estándares científicos para su potencial comercialización.

Referencia:  Rendon-Aguilar, B., & Bernal-Ramirez, L. A. (Marzo de 2017). Las plantas arvenses: más que hierbas del campo. Oikos. Instituto de Ecología UNAM, 30-34

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