UNA DESCRIPCION GENERAL DE LOS SISTEMAS DE AGRICULTURA ORGANICA Tercera Parte

Principios incorporados en los sistemas de agricultura orgánica (continuación…)

PLANTAS ARVENSES (malezas)

El manejo de malezas para los agricultores orgánicos y de transición es un gran problema. En una encuesta nacional de agricultores orgánicos hecha en EE. UU., está clasificado como el número uno entre las prioridades de investigación.

Las estrategias estándar de manejo de malezas en la producción orgánica incluyen:

  • Reducir las malas hierbas con cultivos de cobertura y forrajes.

Un manto denso de cultivos de cobertura evitará la germinación de malezas o bien reducirá la cantidad de éstas en el terreno. Es necesario considerar que los residuos de un cultivo de cobertura de gramíneas se descomponen lentamente, mientras que los residuos de leguminosas se descomponen más rápido.

Las mezclas de gramíneas y leguminosas pueden controlar las malezas al mismo tiempo que proporcionan más Nitrógeno al cultivo comercial y los forrajes cumplen un proceso similar. En una rotación de 5 años con cultivos de alfalfa, maíz y avena, según Joe Rude, “la alfalfa que se estableció durante 3 años, fue muy útil para reducir el banco de semillas de malezas del campo”

  • Manejo selectivo de malezas.

Es importante identificar las malezas y manejarlas de acuerdo con su etapa fenológica, así como de acuerdo a sus estrategias reproductivas. Por ejemplo, el cultivo de malezas como pastos y cardo es ineficaz a corto plazo, ya que las labores de cultivo pueden propagar sus rizomas. Sin embargo, el cultivo repetido los obliga a utilizar el almacenamiento contenido en los rizomas y eventualmente puede debilitar su población. Las malezas bianuales por otro lado, pueden controlarse mediante el corte continuo, lo cual, eventualmente agota las reservas de sus raíces.

  • Labranza de conservación.
  • Mark Davis, agrónomo que trabaja en una prueba de investigación de sistemas de agricultura orgánica a largo plazo, realizada por el Laboratorio de Sistemas Agrícolas Sostenibles de los Servicios de Investigación Agrícola del USDA en Beltsville, Maryland, utiliza una sembradora convencional de siembra directa para sembrar maíz en un rodal vivo de frijol. Posteriormente enrolla y corta el frijol con una picadora. “Este sistema tiene un gran potencial para la producción orgánica de labranza cero, porque proporciona control de malezas e incrementa la cantidad del Nitrógeno disponible para el cultivo al mismo tiempo”, dijo Davis.

Al permitir que el frijol crezca más en la primavera, se incrementa la cantidad de Nitrógeno agregado al sistema. Al mismo tiempo, la cobertura hecha por el frijol elimina las malas hierbas el tiempo suficiente para que haya un adecuado control de estas al inicio de la temporada. “Te da lo mejor de ambos mundos”, dijo Davis. “Las prácticas de labranza cero ayudan a reducir la erosión del suelo, mejorar su estructura y aumentar el contenido de materia orgánica “. La única observación, es que, en años con una primavera seca, el crecimiento tardío del frijol puede agotar la humedad del suelo para el siguiente cultivo.

  • Utilizar coberturas vivas.

La siembra de diferentes especies de plantas en un mismo terreno se puede hacer a gran escala; por ejemplo, sembrando centeno ya sea desde un avión, con tractores o bien manualmente, sobre una superficie de maíz.

El segundo cultivo, que debe germinar después del primero, competirá por los nutrientes y la humedad, por lo que esta técnica solo debe usarse cuando los cultivos están bien establecidos o tienen un suelo muy fértil y con abundante y humedad. El trébol blanco holandés, es una excelente opción de mezcla con cultivos de maíz o de plantas del género Brassica (coliflor, brócoli). La alta densidad del trébol evita el desarrollo de malas hierbas, fija Nitrógeno al suelo y además crece poco, por lo que no compite con el cultivo por la luz solar.

Muchos agricultores orgánicos también utilizan el control mecánico de malezas en combinación con las estrategias anteriores.

Algunos agricultores orgánicos creen que las malas hierbas no necesitan ser erradicadas, solo manejadas. Saber cuándo una maleza es una amenaza y cuándo se puede ignorar, es algo que a menudo se llega a conocer con la experiencia.

“Nuestra granja se vuelve mucho más simple”, dijo Dan Nagengast, quien cultiva cinco acres (2.0 has. aprox.) de flor de corte y hortalizas en Lawrence, Kansas, y ha estado produciendo en el esquema orgánico desde hace 15 años. “Hemos aprendido de nuestros errores; antes ocurría que, si nos faltaban entre ocho y diez días para cosechar lechugas, cortábamos las malas hierbas. Ahora sabemos cuándo se producirá la cosecha, no tenemos que hacer todas las labores adicionales que pensamos que necesitábamos “.

En una discrepancia algo radical del enfoque convencional de “la única mala hierba buena es una mala hierba muerta”, algunos agricultores orgánicos optan por integrar las malas hierbas en sus sistemas de cultivo para el beneficio de toda la granja. Steve Gilman, que cultiva 15 acres (6.0 has. aprox.) en Stillwater, Nueva York, y produce hortalizas frescas como lechuga, tomates y pimientos en camas elevadas de 4 pies de ancho (1.2 metros aprox.), decidió que no era necesario gastar “tiempo y energía para mantener limpia de plantas las franjas entre camas”.

Gilman, estaba preocupado por la susceptibilidad del suelo desnudo a la erosión, por lo que desarrolló el sistema de “bio-tiras”. Primero, con cultivos constantes eliminó las malas hierbas perennes como el cardo, esto antes de formar las tiras. Luego sembró trébol blanco entre las camas, permitiendo que floreciera una mezcla de pastos perennes, plantas y flores silvestres. Gilman ve numerosas ventajas de estas bio-tiras, entre las que se incluyen:

  • Tener un hábitat protector y diverso junto a los cultivos, que proporciona alimentos para insectos y microorganismos benéficos
  • Tener una fuente de materia orgánica o mantillo al cortar estas plantas (asegúrese de cortar las bio-tiras antes de que produzcan semillas); y
  • Reducir la compactación en las bio-tiras, gracias a las raíces y organismos que habitan esas secciones del suelo. Las bio-tiras también brindan una base libre de suelo, para cuando Gilman necesita caminar o conducir un tractor entre las camas.

Las bio-tiras permiten mantener un tercio de la superficie cultivada con labranza cero de forma permanente, evitando la erosión y preservando la materia orgánica del suelo. En las propias camas, Gilman siembra rápidamente cultivos intermedios después de cada cosecha para mantener el suelo cubierto y evitar que las malezas se arraiguen. La mayor capacidad de crecimiento que proporcionan las camas elevadas permite mayores densidades de plantas de cultivo, esto compensa la pérdida de superficie que ocurre por la implementación de bio-tiras; mientras que la alta densidad en las camas ayuda a prevenir las malezas.

http://www.sare.org/publications/transitioning-to-organic-production/an-overview-of-organic-farming-systems/

Referencias:

Sustainable Agriculture Network. SARE. (Enero de 2007). Opportunities in Agriculture. Transitioning to Organic Production. EE. UU. Obtenido de https://www.sare.org/resources/transitioning-to-organic-production/

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