MANEJO DE LA NUTRICIÓN DE CULTIVOS PARA EL CONTROL DE PLAGAS MEDIANTE EL ANALISIS DE SAVIA Parte 6

Cuando las plantas alcanzan el Nivel 3 de la Piramide de Sanidad vegetal, desarrollan resistencia a todos los patógenos que se transmiten por el aire: diferentes hongos como mildius, tizones y royas, asi como diversas enfermedades bacterianas. Hasta cierto punto, esto se debe simplemente a un efecto de “escudo” físico, gracias a la presencia de ceras y aceites que se forman en la superficie de las hojas, lo que evita que las enzimas pectolíticas las invadan e infecten a la planta.

El nivel 1 y el nivel 2 de la Pirámide son resultado de una nutrición química equilibrada, pero para llegar al nivel 3 es necesario tener una biología activa en el suelo, ya que las plantas comienzan a absorber la mayor parte de su nutrición en forma de metabolitos microbianos, que son extremadamente eficientes desde el punto de vista energético, y así empiezan a almacenar ese excedente de energía en forma de lípidos.

En este sentido, aun no hemos podido constatar un sistema de producción hidropónico que haya alcanzado el tercer nivel de la Pirámide de sanidad vegetal, porque la mayoría de ellos no cuentan con la biología adecuada. Esta es la razón por la que la mayor parte de los tomates producidos en hidroponia, no tienen el sabor y el aroma de los tomates cultivados en suelo. Es importante tener en cuenta qué, para llegar a este nivel, las plantas requieren de un microbioma muy activo en la rizosfera para comenzar a absorber la mayor parte de su nutrición en forma de metabolitos microbianos.

Ahora bien, en el nivel 4 de la pirámide de Sanidad vegetal, se da un incremento en la producción de metabolitos secundarios en la planta, que es propiciado por los lípidos y aceites producidos en el nivel 3.

Estos metabolitos secundarios son los que en términos simples llamamos aceites esenciales. Se trata de compuestos aromáticos entre los que se encuentran las fitoalexinas, los terpenoides, sesquiterpenos, bioflavonoides, carotenoides, etc. Todas las plantas producen este tipo de compuestos como defensa para protegerse ya sea de la radiación ultravioleta, de los ataques de insectos y enfermedades o del sobrepastoreo. Muchos de ellos tienen propiedades fungicidas, bactericidas virucidas e insecticidas y la facultad de matar por contacto.

Es en este nivel, donde la resistencia de las plantas se modifica. Es decir, en los niveles inferiores de la pirámide (Nivel 1 y 2) encontramos la resistencia pasiva, porque solamente estamos suprimiendo la fuente de alimento; mientras que en el nivel 4, tenemos una resistencia activa en la que, gracias a la participación de la biología, se ponen en funcionamiento las vías SAR (Resistencia Sistémica Adquirida, la cual  está basada en las rutas metabólicas del acido jasmónico y del etileno) e ISR (Resistencia Sistémica Inducida, la cual está basada en la ruta metabolica del acido salicílico, mismo que se podría identificar como aspirina). Ambas son vías de respuesta inmunitaria de las plantas, por lo que las diversas enfermedades e insectos no pueden infestarlas.

En otras palabras, las vías de respuesta inmunitaria de las plantas conocidas como SAR e ISR, son desencadenadas por microorganismos que forman parte de su microbioma (tanto en la rizosfera como en la filosfera), o bien por otros desencadenantes inmunitarios, lo que da como resultado un incremento en las concentraciones de compuestos de defensa y metabolitos secundarios que son cruciales para el funcionamiento del sistema inmunológico de una planta.

Asi podemos decir que, una parte significativa o quizá la mayor parte del sistema inmunológico de una planta es completamente dependiente de su microbioma, al igual que nuestro sistema inmunológico depende de nuestro microbioma.

En el cuarto nivel de la pirámide de sanidad vegetal, las plantas desarrollan una mayor resistencia a los insectos que pertenecen al Orden coleóptera, como es el caso del escarabajo japonés, el escarabajo de la papa, el escarabajo del pepino, el gusano de la raíz del maíz, la chinche de la calabaza, la chinche parda marmorada o chinche hedionda marron marmoleada, etc.; asi como a los nematodos (por ejemplo, los que forman agallas en las raíces) y a los virus.

En esta etapa de sanidad vegetal, los nematodos no tienen la posibilidad de atacar a las plantas, y aun cuando los virus pueden estar presentes en el material madre, como en el caso de la semilla de papa, la infección viral no se expresará durante el ciclo de producción del cultivo. De hecho, el ADN del virus se puede eliminar por completo cuando tenemos la nutrición mineral adecuada para lograrlo.

Para alcanzar el nivel 4, necesitamos tener los microorganismos apropiados en el microbioma de la planta. En otras palabras, es necesario que se encuentren presentes las especies microbianas que pueden desencadenar estas respuestas SAR e ISR en ella.

En conlcusión, los 2 niveles inferiores de la pirámide de sanidad vegetal corresponden a una inmunidad pasiva y se basan en el equilibrio químico, mientras que los 2 niveles superiores corresponden a una inmunidad activa, en la cual las plantas comienzan a resistir intensamente a las enfermedades e insectos y se basan principalmente en una biología del suelo fuerte diversa y activa.

La agricultura regenerativa nos ofrece el potencial de producir cultivos que sean resistentes a enfermedades e insectos, que no requieran pesticidas ni insumos externos. Al respecto podemos pensar que esto es relativamente fácil de lograr en el caso de cultivos extensivos, pero no siempre es tan fácil en el caso de frutales y hortalizas. No obstante, es muy fácil de lograr para todos los cultivos en general, siempre y cuando nos manejemos con datos confiables, ya que, si solo adivinamos lo que la planta necesita, es decir, como se encuentra la integridad nutricional de nuestro cultivo, o si para medirla utilizamos herramientas inadecuadas como el refractómetro, por ejemplo, nuestro avance será muy lento y estresante.

Es importante tener en cuenta que el refractómetro puede ser muy útil para hacer lecturas de Brix si queremos evaluar la efectividad de las aplicaciones foliares realizadas, sin embargo, tiene una desventaja significativa y es que cuando realizamos una lectura de Brix y ésta es baja, no nos indica que es lo que debemos hacer a continuación, en este sentido, el análisis de savia nos da los datos y la información sobre lo que debemos hacer de inmediato.

Para comenzar a producir cultivos que sean resistentes a enfermedades e insectos, se requiere contar con datos confiables para una acertada toma de decisiones en relación a sus niveles de nutrición y tratar de no adivinar nada que sea posible medir. 

Fuente: “Managing crop Nutrition for Pest management with sap analysis” John Kempf /Regen Rev 2021

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