COMO MANEJAR LAS DEFICIENCIAS DE MICRONUTRIENTES Parte 3

Manganeso

Con ligeras diferencias, el caso del Manganeso es similar al del Fierro. Hemos observado que el reporte de análisis de suelo hasta cierto punto es preciso al mostrar lo que está disponible para la absorción de la planta. Por otro lado, es muy común que las aplicaciones de Manganeso se realicen en forma foliar y que, aunque éste permanezca en la superficie de la hoja, realmente no se absorba. Debido a ello, el análisis foliar es sumamente impreciso, ya que no es posible lavar con facilidad el residuo de Manganeso de la superficie del follaje por lo que si bien éste elemento aparece en el análisis foliar, no hay relación con la cantidad de Manganeso que la planta ha absorbido efectivamente; de ahí que, aunque se realicen muchas aplicaciones foliares de Manganeso, vemos muchas deficiencias.

En relación a este micronutriente, nuevamente, encontramos que el análisis de savia es el más preciso. Cuando empezamos a usar éste tipo de análisis, era muy común que recomendaramos aplicaciones foliares de Sulfato de Manganeso. En éste caso, el análisis foliar reportaba un cambio muy rápidamente, por lo que pensamos que la aplicación estába haciendo una diferencia; sin embargo, cuando comenzamos a usar el análisis de savia, observamos que los niveles de Manganeso no se movían, es decir, realmente no se estaba generando ninguna diferencia, de ahí que descubrimos que en el análisis de savia no se extraían los nutrientes que estaban en la superficie de la hoja.

Los cultivos que se producen en suelos minerales son casi universalmente deficientes en Manganeso debido a la oxidación excesiva, aún así, casi nunca recomendamos la aplicación de Manganeso al suelo por las mismas razones que en el caso del Fierro. Muchos suelos minerales contienen Manganeso en las primeras 6 pulgadas (12 cm.) del perfil, en un rango de 200 a 400 libras por acre (224 a 450 kg/ha aproximadamente), a veces más, a veces un poco menos, pero ciertamente es un nivel lo suficientemente alto como para que raras veces se necesite aportar éste elemento. El objetivo debe ser estimular la biología para extraer el Manganeso que está presente en la matriz mineral del suelo y hacerlo disponible para las plantas. El único caso en el que se consideraría la aplicación de Manganeso al suelo es cuando éste no lo contiene en su perfil geológico, por ejemplo, en suelos con alto contenido de materia orgánica o en suelos muy arenosos.

Ahora bien, tanto las nervaduras del follaje de la planta como el área intervenial deben ser del mismo color, digamos que de un verde oscuro uniforme. Cuando las nervaduras de la hoja son de color más claro que el área entre ellas, es señal de una muy leve deficiencia de Manganeso.

Los síntomas de carencia de Manganeso son casi universales (en pastos, granos y malezas), debido a la forma en que hemos manejado nuestros perfiles de suelo; excepto para aquellos cultivos como los arándanos (rojos y azules), que se producen en ambientes muy reducidos con abundante Manganeso disponible, los cuales frecuentemente no muestran signos de deficiencia de Manganeso.

Molibdeno

En lo que se refiere a este mineral, los análisis de suelo son generalmente precisos, los análisis foliares lo son hasta cierto punto y los más precisos son los análisis de savia.

El Molibdeno es un anión como el Nitrato, el Azufre y el Boro, por lo que se lixivia del perfil del suelo. Este micronutriente se encuentra muy disponible a pH´s altos.

Ocasionalmente recomendamos su aplicación al suelo considerando cantidades muy pequeñas (onzas por acre o gramos por hectárea). Realmente se prefieren aplicaciones foliares porque así sabemos que llega a la rizosfera, lo cual es un aspecto importante cuando se trata de una corrección al suelo (particularmente si se están produciendo cultivos perennes como el caso de pastos ó huertos).

Cuando el Molibdeno se aplica como enmienda, sobre la superficie del suelo (asperjándolo para lograr una mejor distribución), la biología actuará sobre él durante un periodo y con suerte la planta lo absorberá y se moverá por toda su estructura. Este puede ser un proceso que tome semanas ó meses dependiendo de las características del suelo, condiciones de humedad, actividad microbiologica, etc.

Cuando se realiza la aplicación foliar, la planta puede absorberlo inmediatamente, y distribuirlo por todo el perfil de suelo, de esta forma no solo permanece en la media pulgada mas superior (1.3 cm. aprox.), sino que realmente se mueve hacia abajo, tan profundo como llegan las raíces.

Si se tiene un cultivo de cobertura y se desea mover muy rápidamente Cobre, Zinc ó Manganeso en el perfil del suelo a una profundidad de 6 a 8 pulgadas (15 a 20 cm aprox.) o más, simplemente se puede realizar una aplicación foliar fuerte de micronutrientes unos días antes de terminar el cultivo ó bien unos días antes de incorporarlo. Esta es una manera en la que se pueden mover microelementos hacia abajo a través del perfil del suelo de manera muy rápida y efectiva. De hecho, se está utlizando a la planta como un vehiculo para moverlos a mayor profundidad en vez de que sólo permanezcan en la superficie foliar.

Zinc

Es el único microelemento metálico que no existe en el suelo en diferentes estados de oxidación, por lo que es el único con el que vemos mayores respuestas de los cultivos a las aplicaciones al suelo.

Generalmente los reportes de análisis de suelo son precisos y se correlacionan con lo que las plantas nos están diciendo.  Los análisis foliares también son precisos hasta cierto punto, al menos en términos de la absorción de Zinc del suelo, y una vez más, el análisis de savia es muy preciso.

En la producción agrícola convencional, el Zinc es el microelemento más ampliamente utilizado, pues es el más documentado en lo que respecta a sus efectos favorables en el rendimiento. En maíz se aplica en banda al momento de la siembra y con frecuencia también foliarmente. No obstante, el Manganeso da una respuesta de rendimiento aún mayor que el Zinc; el Cobre y el Boro también proporcionan respuestas de rendimiento significativas.

Es probable que la razón por la que el Zinc ha sido el micronutriente en el que se ha centrado la agronomía convencional, sea que funciona incluso en suelos que tienen una biología limitada. Asimismo, es el único microelemento que notiene diferentes estados de oxidación. Si se hiciera el mismo grado de investigación con las formas reducidas y queladas de Manganeso, de igual manera éste sería ampliamente utilizado, sin embargo, no lo es porque debe manejarse un poco más cuidadosamente que el Zinc.

Comúnmente se recomiendan aplicaciones al suelo de Sulfato de Zinc (es la mejor fuente), y desde una perspectiva de distribución, nuevamente es preferible asperjarlo en vez de aplicarlo al voleo.

Las aplicaciones foliares también son muy efectivas siempre y cuando el Zinc esté quelado. El motivo de la quelación en éste caso no es cambiar el estado de oxidación o estabilizarlo, sino tener una absorción y translocación eficiente dentro de la planta una vez que es absorbido. Al igual que en el caso del Fierro, si se está buscando obtener una certificación orgánica, es importante pensar en el tipo de pruebas de laboratorio que se necesita para documentar con precisión las deficiencias.

Otro punto a destacar es que las fuentes naturales de micronutrientes, como las harinas de roca y la composta, rara vez contienen concentraciones lo suficientemente altas de estos minerales para corregir las deficiencias existentes en el suelo (específicamente en el caso de Zinc, Manganeso y Cobre).

El Cobre es una excepción en entornos ganaderos donde se utiliza como tratamiento alimentario. A veces es posible encontrar composta con niveles muy altos de Cobre, lo suficientemente altos como para que puedan convertirse en un problema.

En ciertos lugares podemos encontrar materiales de tipo natural que contienen concentraciones más altas de Cobre, pero generalmente no debemos pensar en harinas de roca (materiales extraidos de minas), como posibilidad para cambir los niveles de Zinc, Manganeso, Cobre y Cobalto en el perfil de suelo. Estas posiblemente puedan suministrar algunos oligoelementos como el Selenio y el Níquel, que se requieren en fracciones de una parte por millón, pero comúnmente no son capaces de suministrar niveles adecuados de Zinc Manganeso y Fierro, es decir, de los microelementos que necesitan provenir del perfil geológico del suelo o de las formas más puras de micronutrientes que aportamos directamente una vez que se tiene una adecuada biología en el suelo liberando todo lo que se encuentra en su matriz mineral.

Fuente: “How to Address Micronutrient Deficiencies” Webinar hosted by AEA. Featuring John Kempf

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