COMO CREAR SUELOS SUPRESORES DE ENFERMEDADES Parte 2

Es importante conocer cómo podemos incrementar, alimentar y proteger la vida de nuestros suelos, con un enfoque constante en las estrategias para la formación de humus, ya que este es un factor fundamental para crear un suelo supresor de enfermedades.

PRÁCTICAS CULTURALES, USO DE PRODUCTOS QUÍMICOS Y COMPACTACIÓN DEL SUELO

Los tres aspectos de manejo con el mayor potencial para impactar negativamente a los microorganismos benéficos del suelo son: labranza excesiva, uso excesivo de agroquímicos y compactación del suelo.

1.- Labranza excesiva: Hay tres razones importantes para reducir las actividades de labranza:

  • Pérdida de humus: Cada vez que se trabaja el suelo, se oxida un poco de su materia orgánica y esto aumenta la liberación de CO2 a la atmósfera, lo que contribuye al efecto invernadero que está cambiando el clima de nuestro planeta.
  • Capacidad de formación de humus limitada: Los hongos que degradan la celulosa producen humus estable, el cual tiene una vida útil en el suelo de 35 años. Desafortunadamente, muchos suelos agrícolas carecen, o bien tienen poca presencia de estos organismos. Los fungicidas y nematicidas disminuyen sus poblaciones, pero con frecuencia son los herbicidas los que causan mayor daño.

Los hongos micorrícicos son los más importantes, ya que una vez que penetran en las raíces y establecen una relación simbiótica con la planta, comienzan a crear una red de filamentos hifales que sirve como una extensión masiva de la raíz. Estas hifas permiten a la planta tener un mayor acceso a nutrientes inmóviles como el fósforo y el zinc y al mismo tiempo, extraen y solubilizan otros minerales como el calcio y el potasio.

Los hongos micorrícicos producen sustancias que eliminan nematodos fitopatógenos (agalladores de la raíz) y sustancias que estimulan la inmunidad de las plantas. También producen un compuesto a base de carbono llamado glomalina, que es un exudado muy importante para el ecosistema del suelo. La importancia de la glomalina radica en que es la base para la formación del 30% de todo el humus del suelo. En este contexto podemos decir que se vuelve inaceptable destruir esta matriz de hifas cuando se lleva a cabo una labranza excesiva en el suelo.

  • Afectación de la estructura del suelo: La estructura se destruye en la medida que se realizan labores culturales en exceso. Esto aunado a los factores climáticos que provocan erosión, promueve una rápida pérdida de suelo

2.- El Dilema de los Agroquímicos

Cuantos más agroquímicos se utilicen, más agroquímicos se necesitarán, debido a que el mal uso de estos productos destruye tanto la resistencia del suelo como la de las plantas. Se produce un daño triple: los agroquímicos matan a los organismos benéficos que, por medio de interacciones como la depredación, el antagonismo y la competencia, protegen de enfermedades a las plantas. También afectan a los microorganismos benéficos que las proveen de minerales clave que son necesarios para potenciar su sistema inmunitario y por otra parte, destruyen a los organismos digestores de celulosa que contribuyen a la formación del humus.

Nematicidas:

Los nematicidas pueden eliminar una amplia gama de organismos benéficos entre los que se incluyen nematodos depredadores, que generalmente se alimentan de nematodos fitopatógenos; hongos que se alimentan de nematodos y hongos micorrícicos. Estos tres tipos de organismos integran un sistema de control natural contra los nematodos fitopatógenos, de tal forma que con el uso de nematicidas paradójicamente se está promoviendo la presencia de aquello que se está tratando de combatir, pues los primeros que regresan después de que desaparecen estos microorganismos benéficos son precisamente los nematodos agalladores de las raíces, mismos que prosperan en ausencia de sus enemigos naturales.

-Fungicidas:

Además de los patógenos a los que van dirigidos, los fungicidas matan a los hongos benéficos que son formadores de humus y también afectan la inmunidad de las plantas

El cobre elimina hongos, bacterias y protozoarios y no se lixivia fácilmente de los suelos. Si se suministra en exceso, se acumula en cada aplicación y a largo plazo se convierte en un biocida cada vez más potente. En realidad, el cobre es más dañino y persistente que la mayoría de los fungicidas y frecuentemente es la opción más mal utilizada dentro de las que ofrece el manejo orgánico.

Los productos químicos son una solución a corto plazo con consecuencias a largo plazo. No es sustentable continuar aplicando más y más agroquímicos cada año, con menos y menos resultados y con los daños colaterales que se provocan en el equilibrio biológico del suelo. Debemos trabajar con la naturaleza y no contra ella.

3.- Contrarrestando la compactación

 Además de los efectos negativos en el intercambio gaseoso del suelo, la compactación también puede generar suelos anegados, con una consecuencia costosa llamada desnitrificación. En condiciones anaerobias, existen algunos organismos aerobios que obtienen el oxígeno que requieren a partir de los Nitratos, y al reducirlos, la molécula que se forma es Dióxido de Nitrógeno que contribuye al efecto invernadero (también se puede formar óxido nitroso, que tiene el mismo efecto).

Hay dos estrategias para la solución a los problemas de compactación. Una se refiere al uso de la maquinaria agrícola; en este sentido se sugiere realizar un tráfico controlado de la misma, así como monitorear la presión de los neumáticos para distribuir el peso de manera más uniforme. La otra estrategia implica un manejo más eficiente de los minerales, los microorganismos y el humus. La proporción Calcio/Magnesio es clave para solucionar los problemas de compactación. Una adecuada cantidad de Calcio en el suelo promueve la formación de micro-agregados. Los hongos benéficos envuelven con sus hifas el humus y la arcilla alrededor de estas partículas para crear macro agregados. Este es un componente esencial de la fertilidad y productividad del suelo.

La adición de ácidos húmicos al suelo estimula el desarrollo de hongos benéficos. Además, los ácidos húmicos proporcionan un beneficio físico y químico directo al suelo. Son los estimulantes naturales de hongos más efectivos que se conocen. Producen reacciones que modifican la permeabilidad, la porosidad, la capacidad de retención de humedad, las características de absorción, el área de superficie y el intercambio de cationes en el suelo. Son la herramienta perfecta para contrarrestar la compactación, los encharcamientos y las pérdidas de Nitrógeno asociadas a estos problemas.

TRES ESTRATEGIAS PARA CONSTRUIR SUELOS SUPRESORES DE ENFERMEDADES:

-Aplicación de Compostas

Esta práctica puede ayudar a reintroducir una gran diversidad de organismos benéficos al suelo, muchos de los cuales pueden colaborar a la supresión de enfermedades. Los minerales presentes en la composta están quelados naturalmente y generalmente presentan formas muy disponibles que han demostrado aumentar la inmunidad de las plantas. Los ácidos húmicos y fúlvicos, que se encuentran en forma natural en todas las compostas, mejoran aún más su potencial supresor.

 –Tés de composta

Muchos de los organismos involucrados en la supresión de enfermedades pueden multiplicarse mediante la preparación de tés de compostas, lo que mejora enormemente su eficacia y rentabilidad. El proceso de elaboración es sumamente rápido (alrededor de 24 horas), y tiene pocos requerimientos (principalmente tener un sistema de aireación para el té).

-Aplicación de estiércol

El estiércol es un sustento para el suelo y las plantas, y si se usa correctamente, puede ayudar a crear un suelo supresor de enfermedades. Se puede compostar fácilmente en el campo si se tiene algunos residuos de cultivos presentes y un inóculo microbiano que se pueda combinar con el estiércol.  

Se debe evitar aplicar estiércol crudo directamente al cultivo. Una de las mejores formas de estabilizar el estiércol crudo es tratarlo con una mezcla de lactobacilos.

Es importante tener en cuenta qué si las aplicaciones son excesivas, su componente de Nitrato puede infiltrarse en los cuerpos de agua.

CONCLUSIÓN

El suelo no es un medio inerte, sino un ecosistema muy activo. Es importante promover y mantener la diversidad de organismos que lo habitan mediante un manejo agrícola adecuado que nos permita generar suelos supresores de enfermedades.

Referencia: Sait, G. (14 de Julio de 2016). Creating Disease Suppressive Soils – Part 2. Recuperado el 7 de Julio de 2020,   de Nutrition Matters: https://blog.nutri-tech.com.au/creating-disease-suppressive-soils-2/

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