LA MAGIA DEL MOLIBDENO Parte 1

El Molibdeno es un oligoelemento frecuentemente descuidado, que aun cuando se aplica una dosis muy baja por hectárea. puede reducir considerablemente los costos por concepto de fertilizantes, disminuir la presión de plagas y aumentar la vida de anaquel de los productos agrícolas. También se ha demostrado que este micronutriente, comúnmente ignorado en los análisis de suelo, aumenta el rendimiento hasta en un 600%.

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Hay muchos suelos en el planeta que se han mantenido sumamente productivos durante miles de años sin una sola aplicación de Nitrógeno. Las Grandes Llanuras en EE. UU. fueron un excelente ejemplo de esto.

¿Cómo lograron estos suelos, sin una pizca de urea, producir continuamente más biomasa por hectárea que los suelos fertilizados de manera intensiva? La respuesta es la fijación de Nitrógeno.

Cuando se proporcionan las condiciones necesarias a las bacterias del suelo, pueden convertir el Nitrógeno atmosférico en nitrógeno amoniacal disponible para las plantas. Los suelos más productivos del planeta tenían un acceso óptimo a los 5000 camiones cargados de gas Nitrógeno libre contenidos en el aire sobre cada hectárea. Se requiere de ciertas condiciones para aprovechar este “beneficio gratuito” y todas ellas se presentaban en estos suelos tan productivos.

Nos han condicionado a pensar que la mayor parte del Nitrógeno que se utiliza para producir un cultivo proviene de un saco de fertilizante, pero realmente no es así. Parte de éste Nitrógeno proviene del reciclaje de proteínas de los residuos del cultivo anterior mediante la biología del suelo y parte de las bacterias fijadoras de Nitrógeno.

¿Cómo se asegura el agricultor biológico de obtener el máximo suministro de Nitrógeno libre proveniente de la atmósfera?

Hay algunas condiciones para lograrlo:

1.- Una buena proporción Calcio/Magnesio, para poder proporcionar oxígeno a los organismos fijadores de Nitrógeno.

2.- Un buen abastecimiento de fosfato soluble, para activar la reacción enzimática requerida.

3.- Presencia de Cobalto, un oligoelemento que es absolutamente necesario para los organismos fijadores de Nitrógeno.

4.- Presencia de Fierro y Molibdeno que son los dos micronutrientes requeridos para producir la enzima nitrogenasa que permite la fijación de Nitrógeno. El Fierro es el mineral más abundante en el universo, por lo que generalmente no es un factor limitante, sin embargo, falta Molibdeno en muchos suelos en todo el mundo. El mínimo de deseable de Molibdeno en los análisis de suelo es de 0.5 ppm, pero esto rara vez se encuentra.

MOLIBDENO PARA LOS MICROORGANISMOS

En Australia, los análisis de suelo tradicionalmente han medido el contenido de Nitrógeno, Fósforo y Potasio, y a veces incluían Calcio, Magnesio y Azufre; como si los micronutrientes no existieran.

Este enfoque simplista, gradualmente ha dado paso a la comprensión de la importancia de los microelementos en la nutrición vegetal, y ahora la mayoría de los análisis de suelo incluyen al menos cinco micronutrientes; sin embargo, aún existe una falta de entendimiento acerca de la importancia de los micronutrientes para la actividad microbiana. No sólo es que los microorganismos requieran los mismos minerales que las plantas y los animales; también hay un vínculo importante con el Nitrógeno.

Las hifas de los hongos benéficos pueden crecer 40 micrómetros en una hora en comparación con la limitada movilidad de una bacteria unicelular (se desplaza solo 6 micrómetros en toda su vida). Las proteínas se requieren permanentemente para la expansión continua de las hifas y se necesita Nitrógeno para construir proteínas. Este Nitrógeno es suministrado en gran parte por las bacterias fijadoras, en una de las relaciones sinérgicas más importantes en la red alimentaria del suelo.

Si por ejemplo, se logra una asociación entre los hongos micorrízicos y Azotobacter (una bacteria fijadora de Nitrógeno de vida libre), se obtendrá un suelo rico en minerales, ya que este “par perfecto” trabajará en conjunto para proveer Nitrógeno, Fósforo, Calcio y Zinc; y un mejor suministro de estos importantes minerales contribuirá a tener plantas bien desarrolladas, que a su vez alimentarán a una gran cantidad de organismos responsables del abastecimiento de otros minerales (solubilizadores de Potasio, organismos reductores de fierro, organismos reductores de Manganeso, etc.). Todos estos microorganismos que habitan en el suelo, son el vínculo entre éste y la planta, y la agricultura biológica trata de fortalecer ese punto de conexión. En contraste, gran parte de lo que se ha hecho en la agricultura convencional ha implicado el ataque a este importantísimo componente de unificación.

LOS SOCIOS PERFECTOS

Azotobacter requiere de Fósforo soluble para producir ATP (trifosfato de adenosina), que es la fuente de energía detrás de cada reacción enzimática. El ATP se necesita constantemente para activar la enzima nitrogenasa, responsable de convertir el Nitrógeno atmosférico en fertilizante nitrogenado. El principal papel de los hongos micorrízicos es solubilizar el Fosfato y también proveer Zinc a la planta y a los microorganismos que están alrededor de las raíces. El zinc es el microelemento más importante para Azotobacter.

A su vez, la masa de frágiles hifas micorrízicas adheridas a la raíz, prefieren obtener su Nitrógeno de Azotobacter en lugar de estresar a su planta huésped. Sin embargo, si el Molibdeno no está presente en el suelo, ésta “asociación perfecta” seguramente fracasará, por lo que es importante considerar que la mayoría de los suelos carecen de este elemento clave. Si no se tiene suficiente Molibdeno, siempre se necesitará utilizar más Nitrógeno a partir de un saco de fertilizante, y los fertilizantes a base de petroquímicos están destinados a aumentar su costo una vez que la producción mundial de petróleo alcance su máximo nivel y empiece a reducirse gradualmente.

Por otra parte, si falta Molibdeno, es posible que también aumente la dependencia de las aplicaciones de insecticidas, fungicidas y nematicidas; aquí nuevamente se trata de Nitrógeno, pero esta vez estamos hablando de la forma en que éste se encuentra en la planta. En suelos con bajo contenido de Molibdeno, dicha forma será en gran medida Nitrógeno nítrico (NO3).

Referencia:

“The Magic of Molybdenum” Graeme Sait

blog.nutri-tech.com.au 

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