MALEZAS, ENFERMEDADES, PLAGAS Y BAJA FERTILIDAD, MENSAJES DE LA NATURALEZA DE QUE FALTA VIDA EN EL SUELO 8va Parte

Es conveniente identificar el tipo de organismos que habitan nuestro suelo mediante el uso de un microscopio. De esta forma, si observamos la presencia de organismos benéficos (aerobios), sabremos que las cosas marcharán bien. Por el contrario, si encontramos organismos anaerobios sabremos que la Naturaleza nos está enviando el mensaje de que lo que tenemos no es propiamente suelo, sino tierra. Para determinar cuales organismos se encuentran presentes, debemos tomar 1.0 gramo de volumen de suelo, agregarle 4.0 mils de agua, agitar, poner una gota de esa dilución en el portaobjetos del microscopio y observarla usando un aumento total de 400, o bien un objetivo con aumento de 40X.

Dentro de lo que podremos ver están las bacterias, que son los organismos más pequeños y con frecuencia tienen forma redonda o de bastón. Veremos que algunas de ellas están activas formando los agregados del suelo, y ocupándose de construir tuneles que faciliten el movimiento del oxígeno y el agua asi como el crecimiento de las raíces a través del perfil del suelo a la mayor profundidad posible.

Asimismo, podremos ver los acidos húmicos (agregados de color oscuro), que los hongos y las bacterias están produciendo. Este es un método de almacenamiento de material orgánico. Si queremos secuestrar Carbono, ahí lo tenemos. La vida media del ácido húmico es de 500 años, por ello, si pretendemos mantener la materia orgánica en el suelo, dejemos que los microorganismos que lo habitan lo hagan por nosotros.

Si tomamos como ejemplo el caso de la soya. ¿A que profundidad en el suelo puede crecer el sistema de raíces de una planta sana de este cultivo? Esto podemos salir al campo y averiguarlo. Quizá las raíces estén siendo detenidas por una capa de compactación y por todos los microorganismos que estén ahí destruyéndolas, por ello, hay que ir y excavar. No obstante, en forma general podemos decir que la respuesta a la pregunta anterior es: aproximadamente 25 pies de profundidad (7.62 metros) en un ciclo de crecimiento.

Entonces, si tenemos una planta de soya sana cuyo sistema de raíces está a 25 pies (7.62 metros) de profundidad; ¿tenemos que preocuparnos por el riego?, ¿tenemos que preocuparnos por el agua, si sus raíces están encontrando agua almacenada? Cuando tenemos una buena estructura en el suelo, el agua es retenida a lo largo de esos 25 pies de profundidad por lo que el sistema radical de nuestras plantas podrá tener acceso a ella.

De ahí que la sequía es un problema que desaparece cuando contamos con la biología benéfica que se encargue de estructurar el suelo adecuadamente.

Por otra parte, los insectos plaga que habitan en el suelo pueden dañar la raíz, y en las partes dañadas pueden comenzar a desarrollarse hongos patógenos como por ejemplo Fusarium. Desde luego esto afecta la capacidad de la planta para lograr el rendimiento deseado y es algo que no queremos que ocurra, pero, ¿por qué este organismo patógeno es capaz de atacar nuestro sistema de raíces? ¿por qué no había protección ahí?, eso es lo que tenemos que considerar.  Los ciliados anaerobios crecen en forma muy rápida y solo pueden ganar en competencia con otros microorganismos cuando la concentración de oxigeno en el suelo ha disminuido a menos de 6.0 ppm. Estas condiciones significan un posible daño para la planta.

Es importante aprender a interpretar la información que nos proporciona nuestro suelo y que se puede recabar facilmente. A simple vista podemos ver las hifas fúngicas blancas benéficas. En contraste, no es bueno que el suelo tenga un color negro. Si el color de nuestro suelo es muy negro, es una señal de que no tenemos los organismos que necesitamos. El color del suelo debe ser café oscuro intenso, que es el color del ácido húmico.

De hecho, cuando recogemos nuestra composta debemos asegurarnos de que tenga ese color café. Esta característica puede decirnos mucho sobre lo que ha sucedido ahí, aunque evidentemente no nos dira que biología hay en ese material, o en el suelo, o en la composta o en nuestros tés y extractos de composta.

Otro aspecto relevante es que, si en una visita a un sitio de compostaje encontramos una gran cantidad de moscas, simplemente retirémonos, porque eso no es composta. De igual manera, cuando no haya moscas, pero al caminar hacia la pila de compostaje empecemos a percibir olor a huevos podridos, a vómito, o a vinagre, retirémonos porque eso tampoco es composta.  Esos materiales no tendrán los organismos que queremos reponer en nuestro suelo, en otras palabras, no son una fuente de composta con la que podamos restablecer la biología que necesitamos.

 Fuente: “Messages from Nature that Life is Lacking in the Soil” Dr. Elaine ingham

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