Cómo liberar el Manganeso y otros Metales de las Reservas existentes en el Suelo PARTE 3

Podemos utilizar algunas prácticas culturales para cambiar los suelos al estado reducido y alejarlos de la oxidación. No es que la oxidación en si misma sea un problema o que sea nociva; de hecho, se necesita tener algo de oxidación en el suelo. Sabemos que es necesario tener un buen intercambio gaseoso y que el oxígeno fluya en el perfil; el problema es que como consecuencia de nuestras prácticas culturales tradicionales hemos afectado el proceso de oxido-reducción.

Realmente nuestros suelos están fluctuando todo el tiempo. Si tenemos condiciones de sequía, se mueven en dirección a la oxidación y cuando se saturan, se mueven en dircción a la reducción, se supone que continuamente hay oscilaciones. Un suelo sano tiene la capacidad de amortiguar (atenuar) la velocidad con la que se presentan estas fluctuaciones, de lo contrario, los cambios hacia uno y otro lado serían muy rápidos y se produciría mucha inestabilidad.

“Equilibrar” es el término científicamente correcto para referirnos a la capacidad de los suelos para amortiguar los cambios rápidos de oxidación–reduccion que se presentan, por eso se habla de “equilibrio redox”

Como se mencionó anteriormente, el problema no es que nuestros suelos se oxiden ocasionalmente, el problema es que como resultado dell manejo agrícola que se ha hecho a través del tiempo (prácticas tradicionales de labranza, aplicaciones de cal agrícola y de fertilizantes químicos), nuestros suelos se han movido hacia la dirección de oxidación hasta el punto de estar predominantemente oxidados, y no están desplazándose hacia la dirección de reducción, es decir, no están regresando al estado reducido. Asi pues, nuestra labor es ayudar a que retomen esa dirección, en otras palabras, facilitar la fluctuación de la oxidación a la reducción. Si logramos hacer esto, podremos tener un aumento en la disponibilidad de micronutrientes, en el rendimiento y en la calidad de nuestros cultivos y en la resistencia a plagas y enfermedades, mismo que corresponderá a una mayor disponibilidad de Manganeso y Fierro y al incremento en la presencia de microorganismos supresoresde enfermedades.

Algunas prácticas de manejo agrícola para llevar los suelos en dirección a la reducción son las siguientes:

Reducir la labranza. El propósito es reducir la aireación paradisminuir el efecto oxidante. En ciertos entornos de cultivo esto no es posible, sin embargo, lo es en muchos más de los que suponemos. Si bien es cierto que algunos suelos necesitan aireación; hoy en día, la mayoría de los suelos agrícolas están sobre aireados.

Establecer abonos verdes: Este es uno de los principios fundamentales de los sistemas de agricultura regenerativa para mantener los suelos cubiertos. La Fotosíntesis es uno de los procesos reductores más eficientes que se conocen en los sistemas biológicos. De manera que cuando las plantas fotosintetizan activamente, se logra el efecto de reducir el ambiente del suelo a largo plazo. Por este motivo, es necesario tener los suelos cubiertos con plantas en crecimiento, nunca debemos tener suelos desnudos y expuestos.

Rotaciones de cultivos: Especialmente utilizando algunos de los cultivos más reductores. Hay muchas plantas de las que desconocemos el impacto sobre la biología del suelo. Suponemos que cuando están completamente sanas son resistentes a plagas y enfermedades y pueden tener un impacto reductor debido a los diferentes tipos de metabolitos secundarios que producen y envían a través del sistema radical. Algunos cultivos tienen un efecto reductor muy marcado, incluso cuando no están en un nivel de sanidad óptimo. Este es el caso de las avenas, el trigo sarraceno, la alfalfa, la mayoría de las leguminosas (leguminosas forrajeras, trébol), plantas del género Brassica y el maíz no transgénico.

  El maíz transgénico tiene un efecto oxidante; el trigo tiene un efecto oxidante muy fuerte (al menos las variedades modernas de trigo) y suponemos que el centeno es relativamente neutral, tal vez se ubique en el lado ligeramente oxidante.

  La conclusión es que en nuestras mezclas de cultivos de cobertura y en nuestras rotaciones de cultivos, necesitamos tener una proporción importante de las especies que previamente enlistamos como reductoras, tanto como sea posible, para mover el suelo en dirección a un ambiente reducido.

Mantener los suelos húmedos: Esto nos lleva nuevamente a conservar los suelos cubiertos. En un contexto donde el riego es importante, puede ser una estrategia muy útil para el control de enfermedades.

Algunos microorganismos como Fusarium y Rhizoctonia dependen de la oxidación del Manganeso en las proximidades de la raíz y no pueden causar una infección cuando el suelo está húmedo. Por ello, si estamos produciendo una sandía que tiene susceptibilidad a Fusarium, el simple hecho de asegurarse de tener un buen riego y de mantener el suelo húmedo en la hilera puede terminar con el problema.

Evitar las aplicaciones de fertilizantes de síntesis química, nitratos y piedra caliza: La piedra caliza, que contiene  Oxígeno en forma de Carbonatos, tiene un efecto oxidante significativo, por lo que solo hay que aplicarla cuando se necesite Calcio y no en base al pH. Por otra parte, las aplicaciones foliares que intensifican la fotosíntesis son un factor que puede tener un impacto reductor significativo. Como se mencionó anteriormente, la fotosíntesis es un proceso bioquímico que tiene un efecto reductor muy fuerte sobre la biología del suelo, asi que cualquier aplicación foliar que la impulse puede lograr dicho efecto.

Hemos observado que cuando manejamos un cultivo de cobertura e incluimos estas sugerencias de manejo, la disponibilidad de Manganeso y Fierro puede aumentar muy rápidamente a corto plazo.

Por ejemplo, si tuvimos un cultivo de cobertura de avena, esperaríamos ver un aumento en la absorción de Manganeso en el cultivo subsecuente. Se sabe que los cultivos de maíz que siguen a uno de avena son de mayor rendimiento y lo mismo ocurre cuando se siembra soya después de avena. En estos casos se obtiene un rendimiento significativamente más alto y una mayor resistencia a enfermedades debido al aumento en la disponibilidad de Manganeso que proporciona el cultivo de cobertura.

En base a lo que hemos observado podemos decir que hasta que no se llegue al punto en el que los suelos aumenten el suministro de Manganeso y Fierro a la planta, es una pérdida de dinero aplicar ambos elementos al suelo y esperar que se solucione el problema de abastecimiento, esto no funciona. Es decir, no hay una mayor absorción de Manganeso y Fierro del suelo, porque mientras éste permanezca oxidado, cualquier cosa que se aplique, se oxida rápidamente y las plantas no lo absorben.  Por lo anterior, la solución a corto plazo para incrementar la fotosíntesis, es aplicar Manganeso y Fierro en forma foliar; pues en tanto que el suelo no los esté liberando, digamos que hay que alimentar el cultivo “con cuchara”. Muy frecuentemente los agricultores no quieren hacer esto y argumentan no estar preparados para ello; sin embargo, si están aplicando herbicidas, fungicidas e insecticidas, pueden aprender a nutrir su cultivo por vía foliar. En este sentido, las recompensas económicas son significativas por la importancia que el Manganeso desempeña para el proceso de fotosíntesis. A partir de aplicaciones foliares de Fierro y Manganeso podemos ver aumentos sustanciales en rendimiento y calidad; se trata de una aplicación con un retorno de inversión muy considerable.

Mover los suelos en dirección a la reducción para llevarlos a un equilibrio redox puede aumentar la disponibilidad de Manganeso y Fierro para la planta de 1x a 40x (medido por la absorción del cultivo), lo cual es un cambio importante. Tan solo aumentar la disponibilidad de Manganeso en un 100% (1x), realmente es muy relevante. Si por ejemplo en el perfil de suelo se tienen 2 onzas por acre (0.140 kg/ha) de Manganeso reducido, esto aumentaría a 4 onzas por acre (0.28 kg/ha) de Manganeso disponible, lo que va a tener un impacto significativo tanto en el rendimiento como en la resistencia a las enfermedades. De aquí que un aumento de 1x puede ser enorme.

En conclusión, cuando el entorno redox y la biologia asociada están funcionando correctamente, se puede suministrar el 100% de los requerimientos de Manganeso y Fierro de un cultivo simplemente liberando lo que está en el perfil del suelo. Estos son 2 de los micronutrientes que tienen algunos de los impactos más significativos en lo que respecta al rendimiento y la resistencia a las enfermedades.

 Fuente: “How to release Manganese and Other Metals from Soil Reserves” Webinar hosted by AEA. Featuring John Kempf    

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