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Que hacer cuando las plantas no responden a las aplicaciones de nutrientes o bioestimulantes

Hemos observado, particularmente en cultivos perennes como es el caso de árboles frutales (aunque  también puede ocurrir  en cultivos anuales),  que en ocasiones presentan retraso en  su crecimiento y desarrollo,  y peor  aún,  que no responden a las aplicaciones de  nutrientes y/o bioestimulantes  en la forma  esperada por el productor. De tal manera que,  cuando se aplica este tipo de productos y se evalúa la respuesta de las plantas tanto visualmente  como mediante un análisis de savia, no hay ninguna mejora.

En el trabajo realizado para tratar de entender  por qué se presenta este tipo de problemas y  qué  se puede hacer para resolverlos, se ha encontrado que hay 3 características principales que determinan gran parte de éstos entornos adversos. Con base en ello, se pueden poner en práctica 3 estrategias tanto para cambiar y regenerar rápidamente la condición de suelo como para recuperar la salud de los cultivos:

1.– Dejar de aplicar nutrientes en exceso

Dentro de la agronomía y especialmente en lo que respecta a la nutrición vegetal, existe la   idea de que   ésta debe enfocarse en  la aplicación de los nutrientes  faltantes. Hay que hacer  un análisis de suelo, un análisis foliar ó un análisis de savia y de acuerdo a los resultados obtenidos, aplicar mayor cantidad de aquellos nutrientes que se encuentren bajos, ya sea Calcio, Manganeso, Zinc, ó cualquier otro que esté en bajo nivel.

Cuando comenzamos a utilizar el análisis de savia y a observar las interacciones de nutrientes muy de cerca, nos dimos cuenta de que particularmente en el caso de los macronutrientes (Calcio, Magnesio, Azufre, Nitrógeno, Fósforo, Potasio, etc.), las deficiencias  que  se presentan  en los cultivos (hasta en un 80% del tiempo ó más), son el resultado directo de excesos de nutrientes que el productor ha aplicado. Es decir, el exceso de algún nutriente está creando un desequilibrio y en consecuencia una deficiencia  del nutriente que se encuentra bajo. De aquí que, si queremos  que las plantas se recuperen rápidamente de una situación desfavorable, el primer paso es dejar de aplicar nutrientes en exceso.

2. Remediación de suelos contaminados

Cuando tenemos cultivos severamente afectados en  entornos muy desfavorables, frecuentemente vemos que hay una acumulación de pesticidas en el perfil del suelo que está reprimiendo   tanto su microbioma como   el   crecimiento y desarrollo de las raíces en forma muy fuerte.

En estos casos, inmediatamente consideramos  la aplicación de un inoculante microbiano que nos permita  biorremediar la contaminación del suelo debida a la presencia de fungicidas y herbicidas en el perfil, a fin de que su microbioma natural prospere adecuadamente. Existen diferentes inoculantes microbianos que tienen la capacidad de digerir y descomponer los hidrocarburos para lograr éste propósito.

Si aplicamos éste tipo de inoculantes a suelos con condiciones muy adversas y en cultivos muy afectados y realizamos un manejo adecuado (humedad, etc.), se tiene un cambio en cuestión de un par de semanas. Primero hay una extraordinaria estimulación microbiana con la que se logra un crecimiento poblacional muy rápido que a su vez viene acompañado casi simultáneamente de un abundante crecimiento de raíces, seguido de la regeneración de la parte vegetativa de la planta (dosel arbóreo o canopia).

La aplicación de   inoculantes para   biorremediación   con el propósito de eliminar algunos de los herbicidas y de los fungicidas que pueden tener un efecto supresor en la microbiología del suelo es una pieza clave, especialmente cuando trabajamos con cultivos perennes en los que se han realizado aplicaciones continuas de algunos de estos productos durante muchos años.

3. Uso de inoculantes microbianos

Otra acción importante a realizar es la aplicación de inoculantes biológicos que no son biorremediadores pero que tienen la capacidad de liberar minerales de la matriz mineral del suelo para ponerlos a disposición de  las plantas.

Está  bien documentado que  hay muchas bacterias y hongos  que pueden promover respuestas excepcionales en los

cultivos. Lo que ha sucedido en muchos casos, cuando las comunidades de microorganismos del suelo han sido dañadas por las aplicaciones de pesticidas, es que las poblaciones biológicas que las integran, o se han vuelto inactivas (entran en dormancia)  o  bien  pueden estar completamente ausentes; de  tal manera que cuando aplicamos algunas bacterias y hongos benéficos podemos regenerar la comunidad microbiana del suelo y el resultado casi siempre es una abundante liberación de los nutrientes que se encontraban bloqueados en su perfil mineral y no estaban disponibles para la planta hasta ese momento.

 

En resumen, hay tres pasos a seguir:

  1. 1. Dejar de aplicar excesos de nutrientes que en realidad están creando deficiencias de otros nutrientes
  2. 2. Remediar el suelo de residuos tóxicos de productos que se han aplicado durante varios años
  3. 3. Aplicar inoculantes biológicos y bioestimulantes para regenerar rápidamente el perfil microbiológico del suelo

Cuando hacemos estas   3 cosas, generalmente vemos una excelente respuesta en los cultivos. Ha habido una gran cantidad de ocasiones en las que  se comenzamos a trabajar con productores que han tomado la  decisión de  eliminar una sección de árboles porque  tenían muy poca energía y en cuestión de 1 año, algunas veces en  18 meses, los árboles se logran regenerar completamente, pasando de ser el grupo de menor rendimiento a estar en el rango medio a alto.

Uno de los aspectos más sorprendentes es la increíble capacidad de recuperación que hay en estos ecosistemas naturales. Cuando tenemos suelos y cultivos en condiciones extremadamente desfavorables y les proporcionamos un entorno en el que pueden prosperar y salir de la situación en que se encuentran, los resultados pueden ser realmente espectaculares en cuanto a su rapidez de respuesta

 

Fuente: “How to regenerate plant and tree health very quickly”
John Kempf AEA

Piramide de Fitosanidad

A lo largo del trabajo realizado con diferentes productores en una gran variedad de cultivos (frutales, hortalizas y cultivos extensivos) en diversas regiones y tipos de clima alrededor del mundo, hemos podido observar una evolución gradual en la sanidad de las plantas en la cual con base en sus procesos fisiológicos y en el apoyo nutricional que se les proporciona, parecen volverse resistentes a diversos tipos de plagas y enfermedades.
También hemos visto una serie de casos interesantes donde los insectos mueren después de aplicaciones foliares de nutrientes en las que no estan siendo aplicados pesticidas. Simplemente aplicamos un producto nutricional y estamos obteniendo una respuesta como si se hubieran usado pesticidas.

 

LA PROMESA DE INMUNIDAD VEGETAL

Esa combinación de experiencias me llevó a desarrollar un diagrama al que llamamos “Pirámide de Sanidad Vegetal”, mismo que ilustra lo que creemos que está sucediendo y nuestra comprensión actual acerca de como las plantas pueden ser resistentes a diversos tipos de enfermedades y plagas en distintas etapas de contenido nutricional y perfecto desarrollo de los procesos fisiológicos que ocurren en ellas.
Con base en la observación de la salud de las plantas y la salud del suelo así como en la realización de muchas pruebas en diferentes ejercicios, creemos que las enfermedades y las plagas aparecen cuando se les proporciona el entorno adecuado y las fuentes de alimento que requieren. La existencia de enfermedades y plagas de los cultivos es fundamental para la continuidad del los ciclos de la naturaleza pues su función es eliminar a las plantas no saludables sacándolas del sistema.
De acuerdo a nuestras observaciones y experiencias en campo creemos que es posible que las plantas se vuelvan completamente resistentes a todas las enfermedades y plagas cuando se les proporciona la nutrición adecuada.
Un manejo apropiado de la nutrición en el cual se asegure que las plantas tengan todos los nutrientes requeridos para desarrollar respuestas de inmunidad pasiva y activa, nos permite reducir radicalmente la necesidad de hacer aplicaciones de pesticidas y eventualmente eliminarla. Asimismo creemos que las plantas con un sistema inmune fuerte producirán un rendimiento y calidad excepcionales.
Lo anterior nos llevó a tratar de comprender que está ocurriendo en los diferentes procesos fisiológicos de las plantas que les permite volverse resistente a enfermedades y plagas cuando están respaldadas con la nutrición adecuada.
Esta es la información que quiero compartir en este curso sobre la “Pirámide de Fitosanidad”

 

INMUNIDAD PASIVA VERSUS INMUNIDAD ACTIVA

Hay 2 tipos muy diferentes de mecanismos y procesos mediante los cuales una planta puede volverse inmune o resistente a diferentes tipos de enfermedades y plagas:

1. Inmunidad pasiva:
En este caso, las plantas no antagonizan activamente ni atacan a los patógenos que podrían estar invadiéndolas, simplemente cambian su perfil nutricional (su perfil de carbohidratos y aminoácidos), para que ya no sean una fuente de alimento para el organismo.
Los diferentes organismos tienen diferentes requerimientos nutricionales, por ejemplo nosotros no podemos consumir y obtener energía a partir de la paja o del heno como lo hacen los rumiantes. Una vaca tiene un sistema digestivo diferente, específicamente un sistema enzimático diferente. Su sistema enzimático incluye la celulasa, enzima que le permite descomponer la celulosa y extraer energía a partir de ella. Esto es algo que nosotros no podemos hacer porque no tenemos esa enzima en nuestro sistema digestivo.
De manera similar, los insectos tienen un sistema digestivo muy diferente del nuestro. Muchos insectos no tienen las enzimas necesarias para digerir y descomponer las proteínas completas y algunos carbohidratos complejos; son muy dependientes de los compuestos nitrogenados solubles existentes dentro de la planta (nitratos y amonio en particular. También algunos aminoácidos específicos), esto ocurre tanto para los insectos como para los diferentes hongos patógenos y bacterias patógenas.
Los microbiólogos comprenden muy bien que cuando tenemos un perfil de aminoácidos incorrecto en un plato de cultivo en un laboratorio, se puede inhibir completamente el desarrollo de comunidades de hongos o bacterias que estamos tratando de cultivar.
Muchos insectos y enfermedades tienen requerimientos muy específicos de un determinado perfil de aminoácidos y carbohidratos también muy específico, que las plantas pueden alterar y cambiar por completo cuando reciben la nutrición adecuada.
El concepto de inmunidad pasiva es simplemente la idea de que se puede proporcionar a una planta todos los cofactores enzimaticos (nutrientes) que requiere para tener un sistema de enzimas completamente funcional que le permita cambiar específicamente su perfil de aminoácidos y de carbohidratos para convertir en forma rápida todos los nitratos y todo el amonio que absorbe del suelo y de la atmósfera en aminoácidos, péptidos y proteínas completas, a fin de eliminar la fuente de alimento para algunos de estos posibles organismos patogénos.

2. Inmunidad Activa
En este caso las plantas producen compuestos inmunitarios específicos que tienen efectos y propiedades antivirales, antifúngicas y antibacterianas muy fuertes y también pueden inhibir el proceso digestivo de los insectos, esto es esencialmente un mecanismo de defensa y protección de las plantas.
En el de inmunidad activa hay dos vías diferentes:
– La que se conoce como Resistencia Sistémica Adquirida (SAR son sus siglas e inglés) y
– La vía conocida como Resistencia Sistémica Inducida (ISR son sus siglas e inglés)
ambas se describirán posteriormente.
Los procesos de inmunidad (sistema inmune) de las plantas pueden ser activados por nutrientes, la aplicación de biocontroles o bioestimulantes y por la biología presente en la rizosfera y en la superficie de las hojas. Hay algunos tipos de bacterias que constantemente activan el sistema inmunitario de las plantas haciendo que funcione a un nivel mucho más alto. Asimismo este sistema puede activarse cuando las plagas, bacterias u hongos comienzan a alimentarse de la planta.
Existen diversos mecanismos de activación que estimulan a la planta a producir concentraciones mucho más altas de fitoalexinas, terpenoides, bioflavonoides y sesquiterpenos, todos estos tipos de compuestos que las plantas producen como parte de un sistema de protección natural.
La idea de la inmunidad activa se refiere a que las plantas producen activamente los compuestos que necesitan para suprimir o antagonizar a un invasor potencial.

 

EFICIENCIA FOTOSINTETICA

El nivel fundamental, la base de la Pirámide Fitosanitaria se alcanza cuando observamos que las plantas aumentan sustancialmente su eficiencia fotosintética. Lo que está ocurriendo y que quiero describir en este nivel de la pirámide son dos cosas:
La primera es que tenemos un incremento en el volumen de producción de fotosintatos, es decir, hay un aumento en la producción de azúcares en cada fotoperíodo de 24 horas.
La segunda es que no solo obtenemos un aumento real en el volumen, sino también un aumento en la calidad e integridad de la producción de carbohidratos en donde el perfil de éstos comienza a cambiar como resultado del diferente perfil enzimático y como resultado del diferente perfil nutricional dentro de la planta .
Quiero describir cada una de estos aspectos, lo que hemos observado que sucede y cómo podemos manejar esto en el campo.
Cuando pensamos en aumentar el volumen de la fotosíntesis, en las conversaciones con Don Hubber y otros, hay un consenso de que no podemos aceptar como normal que las plantas solo estén fotosintetizando a un 20 ó 30 por ciento de su capacidad bioquímica inherente. Es posible incrementar sustancialmente el volumen de fotosíntesis que ocurre cada día y cada fotoperíodo de 24 horas.
También estamos teniendo una conversación acerca del suministro adecuado de agua, CO2 y luz que son necesarios para que se lleve a cabo este proceso en forma eficiente, sin embargo, para el propósito de esta discusión quiero centrarme específicamente en lo que podemos hacer respecto a la nutrición de las plantas, es decir, el manejo de la nutrición mineral con el fin de aumentar la fotosíntesis.
En este sentido hay cuatro diferentes mecanismos mediante los cuales podemos determinar que existe un aumento en el volumen fotosintético:
1.- Aumento en la calidad de la clorofila en las hojas (en los cloroplastos y las células).
2. -Aumento en el grosor de las hojas, lo que también nos llevará a aumentar las concentraciones de clorofila por centímetro cuadrado de área foliar.
3.- Cambios en el tamaño de las hojas. Las hojas más sanas se vuelven mucho más anchas, su proporción anchura/longitud cambia, también pueden hacerse más largas, pero proporcionalmente se tornan más anchas. Esto tiene un efecto en la planta en general, ya que aumenta su capacidad fotosintética total en cada fotoperíodo de 24 horas.
4.- Aumento en la calidad y la concentración de cloroplastos.
Estos 4 cambios que podemos observar en las plantas contribuyen a aumentar su volumen fotosintético total en cada fotoperíodo de 24 horas.
Estamos pensando no solo en incrementar la producción de carbohidratos sino en cambiar el perfil de los mismos en la planta para tener un volumen mucho menor de azúcares no reductores y una concentración mucho mayor de azúcares reductores
Otra referencia puede ser en términos de monosacáridos versus polisacáridos. Desde una perspectiva muy simplista, el resultado final de la bioquímica o podríamos decir de la física cuántica del proceso de fotosíntesis es la formación de glucosa (6 Carbonos y Oxígeno). Sin minerales ni otros azúcares, no hay calcio ni magnesio, ni minerales presentes en el azúcar.
Posteriormente las moléculas de glucosa se enlazan y reorganizan en estructuras de cadenas más largas para formar carbohidratos complejos que son la base para la formación de moléculas aún más complejas.
Cada vez que una molécula de glucosa se une a otra o que las estructuras de carbohidratos mas complejos se unen para formar cadenas más largas (a las que nos referimos como polisacáridos), se necesita la presencia de enzimas para catalizar cada una de esas reacciones y formar estos enlaces. Asi tenemos que, para catalizar la unión de una molecula de azúcar con otra se necesita una enzima específica (para catalizar la unión de la glucosa a un tipo diferente de azúcar necesitaremos una enzima diferente).
Cada enzima solo puede realizar una tarea específica, pero puede llevarla a cabo una y otra vez, para ello requiere de un cofactor enzimático. Los cofactores enzimáticos son microelementos claves como el Cobalto, Molibdeno, Selenio, Zinc, Manganeso, Cobre, Boro, etcétera. Sin el cofactor enzimático, la enzima no está haciendo su trabajo.

Cuando falta alguno de estos cofactores, esa vía de síntesis de azúcar se ralentizará y alterará las vías en las que posteriormente debe usarse. Como resultado de ello tendremos una planta con altas concentraciones de azúcares solubles, monosacáridos y azúcares no reductores en la savia, lo que tiene el efecto de aumentar la susceptibilidad a ciertos grupos de plagas y a algunos grupos de enfermedades.
Lo que observamos que sucede es que cuando las plantas aumentan su volumen de fotosíntesis y también aumentan su producción de carbohidratos complejos deja de haber altos niveles de azúcares solubles en su savia.
Nuestro objetivo es que al final de cada fotoperíodo de 24 horas, no queden azúcares solubles ni azúcares no reductores en la savia de la planta, sino que todos se hayan convertido a polisacáridos. De esta forma se tiene un mayor contenido de azúcares, pero se trata de un contenido de azúcares realmente saludable que se puede medir usando un refractómetro para conocer los niveles de Brix en los cuales se verá un incremento.
Los niveles de Brix son una medida del contenido total, no solo de los azúcares reductores o no reductores, hay mucho más en ese número que solamente indicar la presencia de azúcares.
Hemos observado una serie de cambios en las plantas cuando el volumen fotosintético aumenta, que es uno de los temas a tratar en alguno de los próximos cursos, describir la cascada biológica y cómo las plantas realmente preparan su reproducción.
Uno de los grandes cambios es que los azúcares empiezan a moverse de manera diferente y esto inicia cuando la planta aumenta su volumen fotosintético digamos de un 20 a un 60 por ciento, lo que representa triplicar la producción de azúcares en un fotoperiodo de 24 horas, y de continuar así durante toda la temporada, se triplicaría la producción de azucares. Esto potencialmente significa poder triplicar el rendimiento o la producción de biomasa.
Probablemente no suceda así, pero lo que si observamos que ocurre habitualmente es que en forma general (dado que hay variaciones de una especie a otra), un mayor porcentaje de la producción de azúcares en cada fotoperiodo de 24 horas se mueve al sistema radical y una pequeña proporción va a los frutos y también a desarrollar el crecimiento de los brotes y el dosel del cultivo. Así de repente, la distribución de los azúcares cambia y los cambios aumentarán la eficiencia fotosintética.
Cuando vemos que una mayor cantidad de azúcares sale de la raíz en forma de exudados, hay aumento en las vías bacterianas además de una abundante fuente de alimento para las bacterias. Vemos una búsqueda de nutrientes en los suelos que nos lleva a una mejor calidad de la fruta, aumenta el sabor, el contenido d eproteína, la densidad nutricional de la fruta y otros beneficios que también estamos buscando
Cuando se trata de la fotosíntesis, es importante considerar el fotoperíodo de 24 horas, comenzando después del amanecer. Tenemos tres etapas muy distintas en un fotoperiodo de 24 horas:
En la primera parte del fotoperiodo, durante las horas de máxima luz solar tenemos la máxima actividad fotosíntética y la máxima producción de azúcares. Esto ocurre particularmente temprano en la mañana, cuando hay abundancia de CO2 proveniente de la respiración del suelo.
En la segunda parte del fotoperiodo, los azúcares y fotosintatos producidos en las hojas son transportados a los sitios de demanda de la planta, el apice de los brotes en crecimiento, los frutos y las raíces. Esto comienza a media tarde y hacia el final de ésta, alcanza su punto máximo al anochecer y continúa durante la primera parte de la noche.
En la tercera parte del fotoperiodo tenemos división celular activa así como crecimiento celular que se dan a partir del transporte de azúcares a los diversos sitios de demanda. Así, observamos más división celular y más crecimiento celular (dependiendo de la latitud, temperatura, etc.) particularmente a partir de las 3.00 a.m. o un poco despúes.Para la mayoría de los cultivos, el 80 por ciento del crecimiento celular y la división celular ocurren en ese período.
Comprender cómo se están moviendo los azúcares y como están siendo transportados los fotosintatos dentro de la planta puede ser muy importante al considerar el movimiento de los nutrientes y el contenido nutricional de las plantas.
También puede darnos pistas sobre lo que está sucediendo con la resistencia a las enfermedades y a las plagas, cuando comenzamos a ver por qué las plantas son susceptibles a ciertas enfermedades y plagas en ciertas partes del día, pero no en otras.
En nuestra observación y experiencia, hay una lista relativamente corta de nutrientes necesarios para aumentar la fotosíntesis de una planta:
El primero de los elementos en la lista es el Magnesio. Necesitamos tener Magnesio como ión central en la molécula de clorofila, por lo tanto, aumentar las aplicaciones de magnesio generalmente nos da un aumento en las concentraciones de clorofila, lo mismo ocurre con el Nitrógeno. Debemos asegurarnos de que las plantas tienen cantidades adecuadas de Nitrógeno porque tenemos 4 átomos de N rodeando a un átomo de Magnesio en el centro de la molécula de clorofila.
También debemos asegurarnos de tener cantidades adecuadas de Fierro. Este elemento no forma parte de la molécula de clorofila, pero se necesita para unirla.
Encuentro interesante cuando hablo ante diferentes audiencias, cómo las diferentes industrias utilizaron estos elementos de manera diferente.
Hablando de agricultura, les pregunto a los productores qué nutriente podrían usar para hacer que una planta se torne verde oscuro y la respuesta común es Nitrógeno. Entendemos que usamos nitrógeno para producir plantas de color verde oscuro.
Cuando hago la misma pregunta a las personas que están en el ámbito de la horticultura (produciendo flores y plantas en maceta), la respuesta es Magnesio. Normalmente usan Magnesio para hacer que las plantas sean de color verde oscuro.
Cuando habló con personas dedicadas al diseño de parques y jardínes (manejando césped y árboles perennes), la respuesta común es Fierro.
Cada uno de esos tres elementos aumentará las concentraciones de clorofila en las plantas, lo que le permitirá recolectar más luz solar y, potencialmente producir más azúcares.
El cuarto elemento que es crítico y que también se incluye en la lista mencionada anteriormente es el Manganeso.
Cuando una planta que esta fotosintetizando tiene un buen suministro de luz solar, agua, CO2, temperaturas óptimas en su entorno de cultivo, buen contenido de clorofila y están presentes los 3 nutrientes que mencioné inicialmente (Magnesio, Nitrógeno y Fierro), aún cuando todas esascondiciones sean ideales, si no tiene suficiente Manganeso, esto limitará enormemente la fotosíntesis.
El primer paso para que se lleve a cabo el proceso de fotosintesis es la hidrólisis del agua, esto es que la molécula de agua se divide en H+ y OH-. La hidrólisis del agua es completamente dependiente de la presencia de suficiente Manganeso. Cuando una planta no tiene Manganeso suficiente, la hidrólisis del agua no ocurre y por lo tanto la fotosíntesis no se lleva a cabo.
El quinto elemento en la lista es el Fósforo. No está directamente involucrado en el proceso de fotosíntesis como tal, pero se necesita en forma de ATP para la transferencia de energía.
Si de pronto aumenta la fotosíntesis del 20 al 60 por ciento y se triplica el volumen de producción de azúcares en cada fotoperiodo de 24 horas, la planta necesitará mucho más Fósforo para metabolizar y utilizar todos esos azúcares.
Debemos asegurarnos de que nuestros cultivos tengan suficiente cantidad de estos 5 elementos, no necesariamente hay que agregarlos, sino asegurarse que exista suficiente de cada uno.
Si existe un suministro restringido de cualquiera de ellos, esto se convertirá en forma muy rápida y efectiva en un factor limitante para aumentar el volumen fotosintético y la eficiencia fotosintética.

 

PATOGENOS TRANSMITIDOS POR EL SUELO
Hemos observado que en el primer nivel de la pirámide de fitosanidad, cuando las plantas comienzan a mejorar su eficiencia fotsintética, parecen volverse resistentes a muchos de los hongos patógenos transmitidos por el suelo, tales como Fusarium, Verticilium, Rhizoctonia, Pythium e incluso hasta cierto grado Phytophthora, aunque técnicamente este no es un hongo transmitido por el suelo.
Nuestra comprensión de las razones por las que esto ocurre en esta etapa es que no es tanto porque un cambio en su perfil de carbohidratos afecte los requerimientos nutricionales de los patógenos que causan la infección, sino por la forma en que el perfil de carbohidratos de la planta altera la comunidad microbiana en la rizosfera.
Hay algunos puntos de respaldo que son útiles para entender esto.
Cuando nos referimos a los hongos y a las comunidades de hongos, tenemos que hay 4 grandes grupos de ellos que están asociados con las plantas en crecimiento y que son:
1.- Endofitos. Son hongos que viven dentro del tejido vegetal, habitan en toda la planta, hojas, tallos, tejido vascular y en el sistema radical asi como también en el suelo.
2.- Micorrizas. Colonizan los sistemas de raíces vivos (ectoy endo micorrizas)
3.- Epífitos. Viven en la superficie de las hojas (en la filosfera), por lo que tienen una relación simbiótica con la planta similar a la de las micorrizas en la superficie de la raíz y también dentro de las raíces.
4. Saprófitos. Son descomponedores, deshacen los residuos no vivos de las plantas. Digieren y destruyen restos de madera, hojarasca, paja y heno, mosh y materiales celulósicosque están en el perfil del suelo y en la superficie del mismo.
La parte interesante es que algunos de estos hongos pueden pasarse de un grupo a otro, un ejemplo de esto esel caso de Alternaría solani, que es el supuesto agente causal del tizon temprano en las solanáceas (pimientos, tomates, berenjenas, papas). Este hongo vive en la superficie de la hoja y tiene una relación simbiótica con la planta por lo que se le califica como epífito.
Alternaría solani comienza a vivir en la superficie de la hoja en cuestión de horas o días después de la germinación de la semilla por lo que el organismo está presente durante toda la vida de las plantas, pero se torna en un problema solo cuando estas cambian su perfil nutricional.
Hay una explicación más amplia acerca de esto, pero la explicación breve es que, cuando los cultivos de solanáceas llegan a la etapa de llenado de fruto tienen grandes requerimientos nutricionales y si el suelo no puede suministrarlos, entonces extraen de las hojas más bajas y más viejas muchos de los nutrientes solubles que pueden transportarse via floema y los llevan a la parte superior de la planta y al fruto.
En esta etapa, cortan la comunicación con la hoja y su peciolo. Dado que se trara de una comunicación electromagnética, la hoja se convierte en una hoja electromagnéticamente muerta. Visualmente aun sigue estando verde, todavía hay en ella una actividad limitada, pero ya no está alimentando a la Alternaría solani que habita en su superficie.
En su relación simbiótica con una planta sana Alternaria solani tienen una función protectora muy fuerte. Su presencia en la superficie de las hojas es una de las razones por las cuales las solanáceas no son fácilmente afectadas por mildiu velloso, mildiu polvoriento o algunos otros hongos patógenos transmitidos por el aire. Sin embargo, cuando la planta deja de suministrarle azúcares y aminoácidos como fuente de alimento a través de las hojas, Alternaría solani pasa de ser un epifito a ser saprófito y asi comienza a alimentarse de la hoja, descomponiendo lo que percibe como tejido vegetal no vivo (eléctricamente muerto) pues ya no existe ninguna comunicación eléctromagnética con el resto de la planta.
Es posible observar que cuando una planta tiene tizón temprano, éste consumirá completamente la hoja y el pecíolo hasta que llegue al tallo principal y ahí se detiene. Alternaria no infecta el tallo principal de una planta, solo la hoja y el pecíolo porque es la hoja que la planta ha aislado y desconectado.
Este es un ejemplo de un hongo específico del follaje que cambia de grupo, de ser un epífito a convertirse en un saprófito. Esto es similar a lo que sucede en el perfil del suelo con muchos de nuestros hongos patógenos transmitidos por esta via.
Muchos de los hongos patógenos transmitidos por el suelo, como Fusarium, Verticillium, etc. en realidad son saprófitos, son descomponedores. Cuando tiene pajas o “hay mosh” en un jardín y llueve y se moja, si lo dejas allí durante 9 o 4 semanas, cuando regresas y levantas el mosh ves un micelio blanco que crece en todo el “mosh”. Ese micelio blanco frecuentemente es Verticilum en su función benéfica como saprófito; descomponiendo la celulosa y los residuos vegetales. Entonces, ¿qué cambia en el suelo que permite que Fusarium y Verticilium se vuelvan patogénos y comiencen a invadir la raíz de una planta?
En realidad ocurren un par de cambios.
Primero, cuando las plantas envían azúcares a través del sistema radical en forma de exudados para alimentar a la comunidad bacteriana que habita en el suelo, la calidad del perfil de carbohidratos determina la calidad del perfil bacteriano.
Es posible tener una planta con una mayor proporción de carbohidratos complejos, lo que cambiará el perfil bacteriano en el suelo y lo hará un suelo más supresor de enfermedades. Es decir que se puede desarrollar un suelo supresor de enfermedades en la rizosfera cuando se tienen plantas con un fuerte contenido de carbohidratos.
Si las plantas tienen altos niveles de azúcares solubles, monosacáridos y azúcares no reductores, simplemente azúcares en la savia y estas son envíadas al sistema radical como exudados, estimularán la presencia de una población bacteriana que puede calificarse como favorecedora de enfermedades.
Estas poblaciónes bacterianas diferentes tienen efectos radicalmente diferentes en la comunidad fúngica del suelo.
En un suelo supresor de enfermedades, Fusarium y Verticilium son reprimidos de manera efectiva y no tendrán el entorno apropiado para infectar el sistema radical, mientras que, si se tiene una población bacteriana que está siendo alimentada con azúcares solubles, realmente se puede tener un efecto potenciador de enfermedades que acelera la infección por Fusarium, Verticilium, Rhizoctonia, Pythium, al estimularlos a atacar el sistema radical.
Este efecto sinérgico entre la comunidad microbiana del suelo cuando tienen un efecto supresor de la enfermedad o un efecto potenciador de la enfermedad es una respuesta tanto biológica como bioquímica.
Un perfil de azúcares sano con carbohidratos complejos que se transportan a través del sistema radical en forma de exudados, tenderá a tener una comunidad bacteriana con un efecto reductor que de manera eficaz reduce los micro elementos como el Manganeso, Cobre y Fierro en la rizosfera al suministrar un volumen de azúcar tan grande que produce un efecto anóxico temporal a mitad de la noche cuando la planta está transportando grandes cantidades de azúcares a través del sistema de raíces en forma de exudados.
La parte interesante son los efectos sobre la capacidad de producir un suelo supresor de enfermedades.
Por ejemplo cuando tienes dos campos, digamos que son 2 campos de sandía, con exactamente el mismo tipo de suelo y en el mismo sector. En uno de ellos el 80 por ciento de las raíces están infectadas con Fusarium y en el otro justo al lado, justo al lado no hay Fusarium en la raíz. En ambos casos no hay diferencia en la población de Fusarium presente en el perfil del suelo. La cantidad de éste en cada gramo de suelo es idéntica, independientemente de si se tiene una infección en las plantas o no.
La diferencia no radica en la presencia de Fusarium, sino en la presencia de bacterias supresoras o potenciadoras de enfermedades en la rizosfera, que está influenciada y determinada por la síntesis de carbohidratos de las plantas y su contenido de fotosintatos.

Control de cenicilla en invernadero de jitomate Amazcala

Control de cenicilla en un invernadero productor de jitomate. Amazcala, Querétaro

En un invernadero con producción de jitomate en suelo se evaluó un tratamiento con aplicaciones de los productos de Quimcasa para el control de cenicilla polvorienta (Leveillula taurica) durante el mes de julio 2019 (condiciones ambientales propicias para el desarrollo de la enfermedad por precipitaciones y nublados).

El tratamiento consistió en dos aplicaciones foliares con alto volumen, en un intervalo de 4 días, de los siguientes productos:

Q 2000 a dosis de 2 ml/l, Fungi Q  a dosis de 5 ml/l, Q Bacter a dosis de 5 ml/l, Q Algy a dosis de 2 ml/l, adherente  a dosis de 0.5 ml/l  (antes de adicionar los productos, se ajustó el pH del agua a 5.5).

Imágenes. Envés y haz de una hoja de tomate 2 días después de la primera aplicación del tratamiento. En ambas secciones de la hoja se observa un excelente control del patógeno. En el envés sólo se aprecian lesiones cicatrizadas; mientras que en el haz se observan micelio muerto y cicatrización del tejido.}

Un día después de la segunda aplicación se tomaron muestras de hojas con el síntoma de la enfermedad, y se incubaron en cámara húmeda por 4 días. Al día siguiente se evaluó si había presencia del hongo. El tratamiento fue muy efectivo y hubo un nulo desarrollo del hongo.

Imagenes. Resultado de la incubación de las muestras de hojas en cámara húmeda. Se observan las superficies de la hoja con micelio muerto del hongo. Arriba de algunos segmentos de micelio se observan unas aglomeraciones o “bolitas”, estas aglomeraciones son colonias de bacterias pertenecientes a Q Bacter y Fungi Q que se desarrollan sobre el micelio muerto (imagen aumentada 10X).

A pesar de las condiciones ambientales favorables para el desarrollo del patógeno, se obtuvieron excelentes resultados, con un control de la enfermedad por 2 semanas. Esto se debe al efecto fungicida del Q 2000, y al control sanitario (por competencia y antibiosis) promovido por las bacterias presentes en Q Bacter y Fungi Q.

Gracias a estos resultados, se incorporó el tratamiento al esquema de control sanitario del invernadero.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desarrollo en Cítricos para CITROFRUT

 

La semana de inicios de Julio 2019, personal del área de desarrollo Tecnológico de Quimcasa de México, estuvieron presentes en Rancho Bello, propiedad de Citrofrut. Es una cosecha que se espera para finales del 2019, por lo que se realizo un muestreo en verde, dentro de los lotes que hemos estado aplicando en el presente ciclo. El incremento en fruta en verde (sin considerar peso, tamaño del fruto) en estos momentos es del 57.88%. Anexamos el registro del presente muestreo.

Sin duda estos resultados son altamente contundentes y a un costo/beneficio MUY atractivo para cualquier productor de cítricos.

MUESTREO RANCHO BELLO