Parte 1
Como matriz geológica y biológica, un suelo vivo y sano está protegido y amortiguado contra los cambios dinámicos o la degradación. Sin embargo, la alteración física o química del ambiente del suelo destruye la interacción saludable entre los minerales, el agua, los gases, las raíces y los animales. Los deslizamientos de tierra, las inundaciones y las tormentas son alteraciones que ocurren de manera natural a los suelos. Muchas prácticas convencionales utilizadas en la producción de cultivos son perjudiciales para la sanidad del suelo, a corto y largo plazo. Los aportes externos o perturbaciones adicionales sólo enmascaran temporalmente el daño y son costosos desde el punto de vista económico y ecológico. Los efectos negativos en la sanidad del suelo causados por la labranza, el cambio climático, las aplicaciones de fertilizantes sintéticos y los pesticidas se describen a continuación.
LABRANZA
La labranza es destructiva para la estructura física del suelo y los organismos vivos que lo habitan. Las razones principales para la labranza han sido destruir las malezas y lograr condiciones de siembra consistentes, pero en el proceso se destruye mucho más. La perturbación física de la labranza rompe la estructura del suelo y destruye los agregados y los poros del mismo (la labranza de inversión es la más destructiva; los arados, los discos, los cinceles y las herramientas de labranza vertical son cada vez menos destructivas). La estructura del suelo es fundamental para la infiltración del agua, el crecimiento de las raíces y el intercambio de gases y nutrientes. Los canales existentes que se forman por las raíces muertas y túneles de las lombrices o de otros animales que forman parte de la fauna edáfica, se pierden con la labranza. Esto afecta la infiltración y el almacenamiento de agua, así como el valor del hábitat para los animales que usan los túneles.
Cuando los agregados de la superficie son destruidos, las partículas finas forman una costra que inhibe la infiltración e impide la emergencia de las plántulas. La labranza remueve el suelo y aumenta drásticamente la exposición de su superficie a la atmósfera, lo cual expone el Carbono hasta entonces contenido dentro de los agregados, a los microorganismos, esto en un ambiente rico en oxígeno.
Los microorganismos consumen rápidamente ese Carbono y gran parte se pierde en forma de CO2. La pérdida de la cobertura del suelo y la exposición de sus superficies oscuras al calentamiento solar, aumentan la temperatura del mismo. Este aumento de la temperatura puede ser perjudiciales para mucha de la macrofauna, mesofauna y microfauna que lo habita y provocan la pérdida del agua del suelo que algunos animales necesitan para moverse dentro de éste.
La labranza produce cambios en las redes alimentarias detríticas: los suelos no perturbados sustentan extensas redes fúngicas, y los hongos forman la base de las redes alimentarias detríticas en suelos sin labrar, pero los suelos arados tienden a desplazarse hacia descomponedores bacterianos en la base de la red alimentaria detrítica.
Referencia: Hopwood Jennifer, Frischie Stephanie, May Emily and Lee-Mäder Eric. Farming with Soil Life. A Handbook for Supporting Soil Invertebrates and Soil Health on Farms. The Xerces Society for Invertebrate Conservation. 2021.

